Cuando se perdió Cuba

Tendríamos de viajar en el tiempo a la pérdida de las colonias – primero Cuba y luego Filipinas – para encontrarnos con un Estado español con semejante nivel de deuda sobre el Producto Interior Bruto, que dinero contante y sonante supone 1,311 billones de euros

Desde que se perdió la Guerra de Cuba, el Estado no tenía un nivel de endeudamiento tan abultado, llegando a algo más del 117% del Producto Interior Bruto, lo que en euros contantes y sonantes supone 1,311 billones de euros.

La «tormenta perfecta» se ha desencadenado, y a la pandemia sanitaria le ha seguido una pandemia económica: a una economía desarbolada le ha seguido un importante aumento del gasto público.

Una deuda pública desbocada

Y las consecuencias económicas podían haber sido todavía peores, si no fuese por los ERTE y las prestaciones por desempleo, sin eso los ingresos de las familias hubiesen caído tanto como ha caído el PIB.

En solo un año la deuda pública ha aumentado en 122.000 millones de euros, el equivalente de lo que se gasta el Estado en pensiones en un año.

En ocasiones anteriores – rescate financiero, hundimiento del sector de la construcción – los aumentos de la deuda pública nunca habían tenido el cariz que está teniendo en estos momentos.

Nos encontramos en unos niveles de deuda pública desconocidos desde que regreso la democracia a España, producto de que el año pasado se hundiese la actividad un 11%.

En solo un año, la deuda en relación con el PIB ha «escalado» 21 puntos porcentuales, y tenemos que retroceder al año 1869 para encontrar un hundimiento de tal magnitud.

Desde la Revolución Gloriosa

En ese año España también vivía una «tormenta perfecta», con una crisis agraria, ferroviaria y bancaria producida como consecuencia de la Revolución Gloriosa.

Inclusive en una crisis de efectos devastadores, como la que se produjo en el año 2009, no hubo semejante incremento de la deuda, que se quedó en 14 puntos del PIB.

Tres años después, con el rescate financiero al que fue sometida España por parte de la Unión Europea, la deuda pública era de 16 puntos del PIB.

Deuda en relación con el PIB

Poner en relación la deuda con el PIB es uno de los mejores índices para saber la capacidad de pagar las deudas que tiene un país.

La última vez que el endeudamiento de las instituciones superó el 117% del PIB fue en el año 1902, después de la pérdida de Cuba, cuando España fue obligada por el tratado de paz con Estados Unidos a asumir la deuda pública cubana.

La buena noticia es que el Fondo Monetario Internacional considera que los bajos tipos de interés, que pueden ser mantenidos en el tiempo, van a permitir a España, si fuera necesario, endeudarse todavía más.

Los últimos años de emisión de deuda pública han sido beneficiosas para el Estado, dado que, con tipos de interés negativos, hasta ahora España cobraba por permitir que los inversores comprasen deuda española.

Sin embargo, el equilibro es precario, y cualquier turbulencia económica podría hacer que la deuda pública español se introdujese en un torbellino que llevase el interés de la deuda a unos niveles inaguantables.

Simplemente bastaría que el Banco Central Europeo no pudiese seguir comprando deuda española al nivel que lo está haciendo, para que la prima de riesgo, esto es, el interés que piden los inversores por financiarnos, llegase a cotas inaguantables.

No superar el 120% del PIB

En deuda se entiende, y para lograrlo el gobierno ha sido muy tímido en ayudas directas para hacer frente a la crisis económica que ha provocado la pandemia.

El coste de los ERTE y prestaciones a autónomos solo ha costado 40.000 millones de euros, no habido por el momento más ayudas directas.

Sin embargo, y antes de esta «tormenta perfecta», España ya tenía un problema con las cuentas públicas, inclusive después de más de un lustro de crecimiento ininterrumpido, el déficit público superaba el 3%.

Es una constante en la historia económica de España la gran dificultad que han tenido gobiernos, desde los conservadores a los progresistas, con lograr superávits presupuestarios.

Lejos queda la dictadura de Franco donde algunos ministros de economía, como Fernández Villaverde, lograban «cuadrar» las cuentas y lograr esos superávits presupuestarios.

No más de cuatro vías

En nuestro país solo ha habido cuatro vías, y ninguna más, para lograr reducir la deuda con respecto al PIB.

El primero de ellos ha sido a base planes de convergencia con Europa y privatizaciones, método que utilizaron tantos los gobiernos de Felipe González como los de José María Aznar.

Actualmente modificar la fisonomía financiera del Estado es imposible sin reformas de calado, y queda muy poco que el Estado pueda privatizar.

La segunda «maña» pasa por aumentar la deuda privada, que automáticamente produce un aumento del PIB, y disminuye el peso de la deuda, algo imposible porque la deuda privada es ya enorme.

Como tercera vía se puede recurrir a poner a funcionar la «máquina de los billetes» lo que automáticamente hace aumentar la inflación, y está no está en manos españolas, sino en las políticas económicas del Banco Central Europeo.

La última consiste en reestructurar la deuda que se tiene con los acreedores, lo cual no suele ser una buena política porque estos van a pedir un mayor interés para volver a prestar dinero al Estado.

Alemania oteando el horizonte

El «gendarme de Europa», con permiso de la Francia de Emmanuel Macron, tiene una doctrina económica que pasa por exigir a los países del sur de Europa una consolidación fiscal y una devaluación interna.

De lo que se trata es de recuperar competitividad a escala planetaria para poder hacer la economía de los países de la zona euro, en este caso España, lo suficientemente competitiva como para ir pagando poco a poco las deudas.

Para ello, y para otras cosas, España, gracias a la solidaridad europea, cuenta con 140.000 millones de euros y la mitad de ese dinero son subsidios a fondo perdido, mientras que la otra mitad son prestamos que hay que devolver.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Jonathan Cutrer / Rubén Vique / Blondinrikard Fröberg / Zaqarbal / Jeremy Segrott / Chris Hohare / Jim Woodward

Economías endeudas

Producto de la crisis económica producto del SARS-CoV-2, la deuda pública y como consecuencia el déficit público de decenas de países, también de los que forman parte del club comunitario, han batido récords históricos, con una España que se irá al 123% del PIB

Uno de los daños colaterales de la crisis provocada por el SARS-CoV-2 es que las grandes economías del Globo se están teniendo que endeudar a niveles nunca vistos desde que comenzó el siglo.

Ya son tres decenas de países cuya deuda pública está por encima del 100%, entre ellos España, donde todos los analistas económicos opinan que este 2020 llegará al 123% de su PIB.

Lo estrictamente necesario

En el caso de España, endeudarse está siendo necesario para la necesidad de financiar una serie de políticas, también económicas, que están consiguiendo evitar que el país se hunda en el marasmo.

Nos referimos a la financiación de los ERTE, los subsidios a fondo perdido, el gasto sanitario producto de la pandemia y también las inyecciones de liquidez a empresas que han impedido que entrasen en quiebra.

A pesar de las políticas monetarias, producto del covid-19, que están llevando a cabo la mayoría de las economías avanzadas, esto es, gastar lo que no se tiene, un futuro default de algunos de esos países parece un espejismo lejano.

Y ello porque, en el caso de la Unión Europea, el BCE ha «congelado» los intereses de la deuda, por lo cual los gobiernos de los 27 pueden seguir ejerciendo de manirrotos llegado el caso.

La mayoría por encima del 100%

Son los «primeros espadas» de la economía mundial los que más deuda están contrayendo, y claro, todo eso a base de bonos que están inundando los mercados.

Son ya muchos países, como Estados Unidos, que tienen ya su deuda pública por encima del 100%, y en caso de Japón, por encima del 200%.

Las previsiones para el país que gobernase hasta hace poco Shinzō Abe es que su deuda pública sume este año 30 puntos más, llegando al 266% del PIB.

En La Meca de la economía de mercado, nos referimos a Estados Unidos, se prevé que termine el 2020 con una deuda pública del 131% de su PIB, y España no le va a la zaga, elevándose en este 2020 hasta los 123 puntos porcentuales.

Copas y mujeres

Nuevamente van a ser los países del sur de Europa, a los cuales el premier holandés Jeroen Dijsselbloem acusó de gastarse el dinero europeo en copas y mujeres, los que peor desempeño económico van a tener en esta crisis.

En el caso de España, con unas previsiones de deuda pública del 123% del PIB para este año, tiene uno de los niveles de endeudamiento público desconocidos desde 1902, pero Grecia, Portugal e Italia no le van a la zaga.

En el caso de Grecia su deuda pública «escalará» hasta el 125%, habiendo solo dos países en el mundo – Japón y Sudán – que superan dicha cantidad.

Mientras tanto Italia terminará el año con deuda por el 161% de su PIB y Portugal nos superará en 8 puntos porcentuales.

El endeudamiento de los países europeos ha hecho trizas el pacto de estabilidad europeo, que autorizaba, eso era antes de la crisis sanitaria y económica del SARS-CoV-2, un magro endeudamiento público no superior al 60% del PIB.

La receta del Fondo Monetario Internacional

A pesar de que el FMI tiene una bien merecida fama de ser de la «cofradía del puño», con la presente crisis, y para conjugar la debacle económica ha recomendado a todos los gobiernos nacionales que gasten con si no hubiera un mañana.

En cuanto a la recuperación de las economías del sur de Europa, la institución que preside Kristalina Gueorguieva prevé que Grecia, en el 2023, y Portugal, en el 2025, serán los primeros en reponerse.

En el caso de los países que presiden Giuseppe Conte y Pedro Sánchez tardarán más en volver a la senda del crecimiento económico.

En el caso de los PIGS, se ha producido una auténtica «tormenta perfecta» que ha hundido sus economías, con un cóctel formado por confinamientos estrictos, aumento del gasto, caída de la tributación y retracción del consumo.

Déficit público: España a la cabeza

España estará, en ese aspecto, y siempre según el FMI, en el «furgón de cola» de los 27 miembros de club europeo.

Además, será al que más le costará salir de la crisis económica producida por el SARS-CoV-2, con un déficit público que se acercará al 14%, formando parte de un «selecto grupo» encabezado por Libia (102% de su PIB).

Sin embargo, otras economías hasta ahora más pujantes van a estar en situación peor que la española, al menos hasta el 2025: Canadá, Estados Unidos, Brasil, Japón y el Reino Unido.

El milagro alemán

Alemania, que en la pasada crisis del 2008 se convirtió en uno de los campeones de lo que desde diversas tribunas económicas no se dudó en calificar como austericidio, ha cambiado el paso.

Ahora, el país que gobierna Ángela Merkel, con la fe del converso, se ha lanzado a un ambicioso plan de estímulos hacia sus empresas, copando el 52% de las ayudas que para ese fin va a librar la Unión Europea.

En el caso del déficit público Berlín ha estimado que finalizará el año con un 8%, algo que se puede permitir dado que el endeudamiento de la «locomotora europea» sólo es del 52%, con previsiones de reducirlo en los años sucesivos.

Las previsiones de Bundesbank son que para el 2025, la deuda pública teutona será solo del 59%, con unas expectativas de volverá al superávit fiscal allá por el 2022.

En que respecta a la caída del PIB para este 2020, será del 6%, a años luz de otras economías, como la española, que tiene una previsión de superar el 12%.

De cualquiera de las maneras, y el que no se consuela es porque no quiere, la Unión Europea en general y España en particular ya han vivido otras crisis, bien es cierto que no de la magnitud de la actual, y gracias a su resiliencia, las han podido superar.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – European Parliament / G20 Argentina / Oyvind Solstad / EU2017EE / Javier Ignacio Acuña Ditzel / Enrique Ballarin / Marco Verch

Más impuestos y recortes, receta del Banco de España

Es uno de los modos, combinado con otros, que ve el BDE para lograr la recuperación económica, subiendo IVA – sobre todo el tramo reducido y superreducido – e impuestos especiales, sobre todos los ambientales. También recomienda la reforma del sistema público de pensiones

Y todo ello con el objeto de servir de dique de contención ante la desbocada deuda pública que se espera, que llegará al 120%, una cota que no se conocía desde que España perdió, allá en los albores del siglo XX, los últimos jirones de su imperio colonial.

La batería de medidas pasa por una subida generalizada de impuestos, que el BDE estima que debieran pasar por la subida del IVA reducido y superreducido, aumento de los impuestos especiales, complementado por una reforma de las pensiones.

Una recomendación hasta cierto punto vinculante

Las recomendaciones que hace la entidad que preside Pablo Hernández de Cos, a pesar de ser recomendaciones, no son baladíes, ya que el Servicio de Estudios del BDE pasar por ser uno de los más clarividentes en lo que respecta a la economía española.

La recomendación al gobierno y a las autoridades competentes es la elaboración de un plan de recorte fiscal como la manera más adecuada de hacer frente al elevado endeudamiento en que va a incurrir el Estado para hacer frente a la pandemia y financiar la reconstrucción.

La subida impositiva se centraría en ciertos tramos del IVA, impuestos especiales – poniendo el acento en los ambientales – y mejorar la recaudación del impuesto de sociedades, acercando más el tipo efectivo al real.

Seguir las recomendaciones de la AIReF

Entre las baterías presentadas por la entidad emisora también se asumen las que ha realizado la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, y que pasarían por la revisión del gasto público.

Dichas medidas de reducción de gasto público se centrarían en la reforma del sistema público de pensiones para hacer frente a una deuda, la mayor acumulada en muchas décadas y que al ritmo previsto se acabará de devolver en el 2050.

El FMI anima a gastar «a manos llenas»

Es la recomendación, textual, de Kristalina Georgieva, directora del FMI, que tal como los economistas de la organización supranacional que dirige, considera que la ausencia de gasto y de estímulos traería una mayor debacle económica.

La «receta» aplicada por la organización nacida en la Conferencia de Bretton Woods había sido, por décadas, ese eufemismo denominado «austeridad expansiva», un auténtico oxímoron, que traducido significaba «apretarse el cinturón».

La realidad es que es «conjuro» basado en gastar menos y esperar a que sea el mercado el que de manera casi espontánea recupere la actividad económica lo único que ha provocado han sido sonoros desastres económicos.

Desde el FMI no se «niega la mayor», la necesidad de disciplina fiscal, pero consideran que todavía no es el momento, y ahora lo que hay es que invertir todos los recursos posibles, los que se tienen y los que hay que ir creando muchas veces de la nada.

El BDE advierte de una deuda astronómica

Nuevamente ha sido el Servicio de Estudios del Banco de España en un informe presentado por su director, Óscar Arce, el que ha advertido que la deuda pública va a «escalar» hasta cotas desconocidas en los últimos 120 años.

Como ya se ha comentado en un epígrafe anterior, la deuda pública va a escalar hasta el 120% en este 2020, una cuantía que no se conocía desde el denominado Desastre del 98, donde España perdió casi todas sus posesiones coloniales en ultramar.

Y la proyección para el futuro no es mejor, ya que las estimaciones más halagüeñas, en caso de que no se realice un esfuerzo fiscal, estiman que, en el horizonte del 2030, la deuda seguirá en niveles cercanos al 110% del Producto Interior Bruto.

Pero sin embargo, si el gobierno pone los mimbres para «apretarse el cinturón», y opta por el cumplimiento del Pacto de Estabilidad y Crecimiento Europeo, lo que supone lograr un déficit anual menor del 3%, la deuda se podría reducir, en una década, a «solo» el 100% del PIB.

Salvar el tejido productivo

Todas esas reformas, ha abundado Hernández de Cos, tienen como objetivo prioritario la salvación del tejido productivo español, evitando que miles de empresas tengan que echar el «cierre».

La desintegración de la empresa española traería asociados niveles insoportables de desempleo, dado que es fundamentalmente el sector privado el que crea riqueza y empleo, sobre todo debido a la «canibalización» del empleo público por parte de las administraciones conservadoras.

Inclusive, aunque la batería de medidas recomendadas por el Banco de España se ponga en marcha y logren sus objetivos, los niveles de deuda pública serán los mayores en muchas décadas y ameritarán el diseño y ejecución de políticas para deducir el endeudamiento.

Para suavizar dicha situación, será necesario la puesta en marcha de profundas reformas estructurales que hagan más «digeribles» los altos niveles de deuda pública.

Dichas medidas para orillar la deuda pública y volver lo antes posible a la senda del crecimiento deberían de ser explicada, a la mayor brevedad, a los socios europeos y a los mercados de capitales donde se financia el Tesoro.

Compatibles con el crecimiento económico

Los técnicos del Banco de España consideran que es necesario agrupar un mix de impuestos que obligatoriamente tendrán que subir de cuantía, pero la elección de estos deberá de ser de tal manera que no merme la recuperación económica.

En lo que coinciden todos los expertos es que uno de los tributos a reformar es el impuesto sobre el valor añadido, aumentando la cuantía del IVA reducido y superreducido.

Al mismo tiempo, también será necesario incrementar los impuestos especiales, sobre todo aquellos impuestos ambientales, con lo que además se conseguirá un sistema productivo más «limpio».

Sin un cronograma preciso

Y nadie se atreve a ponerle el «cascabel al gato» en lo que se refiere a plazos y metodología, sobre todo debido a que nos encontramos ante un entorno cambiante y que el método y el tempo dependen de muchos factores.

El Banco de España también es favorable a acudir a la financiación del MEDE – Mecanismo Europeo de Estabilidad – en caso de que las condiciones que ofrezca sean mejores que las del mercado.

La entidad emisora también ha llamado a eliminar el «estigma» que existe entre amplias capas del establishment financiero español a la hora de acudir a sistemas de financiación públicos, caso del MEDE, como mecanismo para solventar la crisis.

Fuente – EL PAÍS / AIReF en Wikipedia / Fondo Monetario Internacional en Wikipedia

Imagen – Got Credit / Steven S. / Discasto / EU2016 NL / Adam Dachis / Rae Allen / Wallpaper Flare / Niko

Lluvia de millones para España

La Unión Europea ha creado un Fondo de Recuperación de la UE para todos los países que se han visto obligados a sufrir la pandemia y que estará dotado con hasta 104.446 millones de euros, siendo España uno de los países más beneficiados

Hasta 104.446 millones de euros recibirá España del Fondo de Recuperación de la UE, se trata del segundo país que más ayudas va a recibir solo superado por Italia.

Por vía de transferencias a fondo perdido, por una cuantía de 77.324 millones de euros y una batería de préstamos por valor de 63.122 millones de euros.

Una «bolsa» de 750.000 millones

Las cantidades forman parte de un fondo de 750.000 millones de euros que tienen como objeto la recuperación económica de Europa tras la crisis humanitaria que ha supuesto el covid-19.

De estos, medio billón de euros tendrá como función la subvención a fondo perdido y un pool de préstamos de 250.000 millones de euros, y las ayudas han sido anunciadas por el comisario europeo de Economía, Pablo Gentiloni.

Con ello se adelanta al anuncio que ha realizado la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen en el Parlamento Europeo a las 13:00 horas.

Al montante total, nos referimos a los 750.000 millones de euros, se suman otro tipo de políticas de incentivación económica que ya estaban en marcha antes de que el covid-19 empañase la recuperación económica robusta que se estaba produciendo.

Lluvia de millones

Como ya hemos indicado anteriormente, España logrará 140.446 millones de euros de las arcas europeas, y solo Italia se supera en el monto de las ayudas. El país que preside Giuseppe Conte obtendrá 172.745 millones.

En tercera posición y con 63.838 millones de euros encontramos a Polonia, el país que gobierna, con mano de hierro, el Partido Ley y Justicia.

El Fondo en cuestión se lleva el 87% de los 655.000 millones de euros que es la totalidad con la cual cuenta el fondo para financiar reformas estructurales e inversiones para reflotar las economías de los 27 países miembros.

Reparto bajo condiciones y países beneficiados

Para poder acceder a las ayudas, los países tendrán que presentar planes coherentes de rescate, en los cuales se gaste conforme a las directrices económicas que dimanan de la comisión, y las políticas que propugna la Unión Europea, entre las que se encuentra la de transición ecológica.

Como ya hemos indicado anteriormente, el país que más ayudas recibirá será Italia, con un montante que llega a los 81.807 millones de euros, seguida de España con un monto de 77.324 millones de euros, seguidos, por este orden, de Francia, Polonia y Alemania.

En otro «paquete» de ayudas nos vamos a encontrar con 250.000 millones de euros dedicados a préstamos que tendrán que ser devueltos por aquellos países que los reciban.

Movilizar la inversión privada

Es otro de los paquetes que se van a movilizar para dinamizar la inversión privada y está formado por 95.000 millones de euros en sectores estratégicos.

Una última partida está destinada para lograr tener las suficientes reservas de material sanitario para poder surtir a toda Europa en caso de que haya un rebrote de la enfermedad, que se situaría en el próximo invierno.

Con deuda pública

La financiación de semejante cantidad de recursos se hará conforme a deuda pública, una deuda pública respaldada por el presupuesto europeo, algo que es la primera vez que sucede en lo que una vez fue la Comunidad del Carbón y el Acero.

El cupón por pagar por la deuda pública no será muy cuantioso, debido a que la deuda pública de la Unión Europea tiene la máxima clasificación, la triple A, de cara a las agencias de calificación crediticia.

Además, el pago de la deuda y sus intereses se producirá en el 2028, y para poder hacer frente a los pagos será necesario crear nuevas fuentes de ingresos para el presupuesto, como podría ser introducir una nueva tasa al carbón, pagos por emisiones, una tasa digital y operaciones en grandes empresas de la UE.

El BCE alerta de una posible crisis de la deuda

El principal problema puede ser que el aumento de deuda pública para financiar los planes de rescate produzca una crisis de deuda soberana que haga que el mercado y los inversionistas privados revisen las primas de riesgo.

El principal problema del aumento de la prima de riesgo es que aumentarán las posibilidades de se produzca una crisis de deuda soberana, lo que podría provocar que ciertos estados se viesen tentados a abandonar el euro.

Inclusive la relación que existe entre deuda y PIB podría resultar dañado, ya que aumentar mucho la deuda sin el respaldo de la producción de riqueza por parte de la nación.

Mientras tanto el endeudamiento público ha aumentado de manera significativa en todos los países de la Unión Europea, en un entorno de crisis económica en la cual el 45% de la deuda pública tiene la calificación de triple B, esto es, solo un escalón por encima del «bono basura».

La solución del Banco de España un Fondo de Recuperación Europeo

Sería la solución que propone el banco del que es gobernador Pablo Hernández de Cos, y para el BDE estaría dotado con hasta 1,5 billones de euros, cuya función sería la compra de deuda pública de los países de la Unión Europea.

La función debiera de ser la de financiar aquellos proyectos de reconstrucción para recuperar la economía europea después de la crisis provocada por la pandemia más importante que hasta ahora ha pasado en el siglo XXI.

Una de las mejores soluciones por las que se podría optar de cara a tener una política económica común, para lograr de esa manera una recuperación uniforme, evitando en la medida de las posibilidades europeas de recuperación.

Otra de las maneras de poder financiar el fondo de recuperación tendría que ver con el hecho de imponer nuevos impuestos, como es el caso de nuevas tasas medioambientales, una nueva tasa para los plásticos, una tasa digital o una tasa común impositiva sobre el impuesto de sociedades.

Fuente – Expansión / LA VANGUARDIA

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Desde el desastre de Cuba

Las previsiones, las menos catastrofistas, estiman que la deuda pública escalará hasta el 120% del PIB, y para encontrar una magnitud similar en los anales de la Hacienda Pública Española habría que remontarse al desastre de Cuba donde, además de perder la guerra, España tuvo que pagar la deuda cubana

La deuda pública española «escala» hasta cantidades fabulosas. Si España ya salió «tocada» de la crisis del 2008 con un endeudamiento público insostenible, la prima de riesgo por las nubes y un rescate a la banca de 60.000 millones de euros, la crisis del covid-19 empeora la situación.

El Banco de España estima que, en el 2020, la deuda pública española llegará al 120% del PIB, cosa que no sucedía desde el desastre de Cuba cuando se perdió la colonia ante los «patriotas» cubanos financiados por Estados Unidos.

Y lo peor podría estar por llegar, ya que de aumentar la prima de riesgo – el diferencial que hay entre lo que paga de interés y el bono alemán en comparación con el español – subiese, financiarse en los mercados internacionales sería todavía más caro.

Pero hablando de realidades, y no de previsiones, a día de hoy, la deuda pública española supone el 101% de su Producto Interior Bruto, lo que supone cinco puntos porcentuales más que en el 2019.

Algo que comenzó en marzo

El primer dato preocupante en el aumento del dinero que el país debe a los bonistas se conoció en marzo, cuando se llegó a deber 1,224 billones de euros a los inversores nacionales y foráneos.

Eso ha supuesto que en solo 30 días la deuda pública aumentase 22.473 millones de euros, algo que no sucedía desde el 2014, producto de una emisión sindicada de bonos con una cuantía de 10.000 millones de euros.

La decisión de emitir los títulos por parte del Tesoro surgió debido al cariz que iba tomando la pandemia, ayudado por el programa de compras que puso en marcha también por esas fechas el Banco Central Europeo.

Y como ya hemos dicho, las previsiones de la entidad emisora que preside Pablo Hernández de Cos, es que este año, la deuda pública escale hasta el 120% de la riqueza que España genera en un año, algo que no sucedía desde el Desastre de 1998.

Desde 1909

Es a ese año cuando nos tenemos que remontar para encontrarnos que las arcas del Estado debían a los bonistas el 101% de la riqueza nacional que se generaba en un año, cuando la deuda pública española llegó a más del 102%.

En 1910, y ante la amenaza de default de la economía española y entrar en bancarrota, el gobierno de José Canalejas, que logró negociar con los acreedores, sobre todo foráneos, una quita de la deuda que la dejó en el 89,7% del PIB.

Pero las previsiones hablan de que se rebasará otro hito, que no es otro que superar, con un 120% de deuda, el récord al que llego la Hacienda Pública tras el desastre de la pérdida de las colonias de Cuba y Filipinas.

Y en solo dos semanas

En solo 14 días de pandemia la deuda pública se ha incrementado un 6%, superando al porcentaje de deuda pública que había en el 2014, y se trata de una escalada predictiva del panorama dantesco que nos espera.

Como ya hemos indicado las proyecciones del BDE estiman que la deuda pública estará, antes de que termine el 2020, estará en el 120% del PIB.

A esta situación coyuntural e inesperada se une que, esperando que subieran los tipos de interés y hubiera que pagar más por financiarse, el Tesoro emitió unos sindicados de gran cuantía, vehiculados a través de entidades financieras.

Con la llegada de la pandemia, el Tesoro ha adelantado todavía más las emisiones de deuda que tenía pendientes para este año en curso, y las previsiones de emisión de deuda son de 300.000 millones de euros.

Si las previsiones de deuda antes de la pandemia eran de 200.000 millones, se ha aumentado otros 100.000 en previsión de que las compras del Banco Central Europeo de deuda pública de los países miembros puedan conjugar en parte las emisiones.

De cualquiera de las maneras el Tesoro también acudirá a refinanciar la deuda, para lograr, que el tiempo en el que haya que devolver el capital que los inversores han prestado sean más laxas, aunque que como contrapartida haya que subir el interés.

La prima de riesgo se mantiene estable

Aunque pueda resultar tedioso volver a explicar el término, la prima de riesgo es el diferencial entre lo que paga el bono alemán a diez años y el español.

La prima de riesgo española se mantiene estable en parte por el fabuloso programa de deuda pública del Banco Central Europeo, y así se mantendrá gracias al acuerdo que han firmado Emmanuel Macron y Ángela Merkel para financiar un programa de reconstrucción de medio billón de euros.

Sin embargo, la bonhomía con la que el BCE va a comprar deuda pública, sobre todo ahora que lo que se podrían llamar coronabonos, aunque nadie los llame con ese nombre, son sindicados, esto es, tienen «detrás» a la Unión Europea, terminará en el 2022.

A partir de ese año habrá que volver a «apretarse el cinturón», y volver a la senda de la disciplina fiscal que el BCE se encarga de fiscalización con disciplina prusiana y a esa disciplina también se apunta el Banco de España.

En su última comparecencia en el Congreso el gobernador de la entidad emisora, Pablo Hernández de Cos, pido un acuerdo entre las fuerzas políticas del arco parlamentario para proceder a un ajuste anual, a partir del 2022, del 0,5%.

Eso supone, en dinero contante y sonante, unos 6.000 millones de euros anuales de recorte del déficit público, en una medida que tiene mucho de «estética» para recuperar el favor de los mercados internacionales de inversión.

Dicha postura, nos referimos a la del Banco de España, también es coincidente con el diagnóstico que ha hecho la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Fae / Chad Davis / Wikipedia / Liz Jakimow / Gerhard Lerch

Pesimismo económico

Las últimas previsiones económicas del Banco de España, poniéndose en lo peor, plantean escenarios inquietantes: un confinamiento de tres meses y una caída del PIB del 13%, con la deuda pública escalando hasta el 114% del Producto Interior Bruto

Las últimas previsiones que ha hecho el Banco de España reflejan un descalabro económico en nuestro país con una caída del PIB del 13% en este año 2020 y aleja la posibilidad de una recuperación en forma de V.

Las estimaciones de la entidad emisora son que a día de hoy el PIB ya ha retrocedido un 9%, en solo tres meses de pandemia, y se espera que hasta fin de año el Producto Interior Bruto caiga un 4% más.

Informes del BDE

La previsión proviene de los informes que elabora el banco del cual es gobernador Pablo Hernández de Cos y como vemos no augura un «buen pronóstico» para la salida de la crisis económica que seguirá a la pandemia.

Además, pone números al descalabro en solo tres meses, que ha supuesto un retroceso en la riqueza nacional del 4,7%; y para terminar el año con una contracción entre el 6,6% y el 13,6%, en un descalabro económico de enorme magnitud.

Por otro lado, el BDE también estima que el crecimiento económico que se produzca en el 2021 no será suficiente como para lograr una recuperación en forma de V, que sería lo deseable, es decir, una caída «a plomo» seguida de una recuperación fulgurante.

Mucho peor que crisis anteriores

Lo que parece indicar todas las previsiones es que estamos ante la «madre de todas las crisis» y que sus efectos perniciosos serán mucho peores que las del año 1993 y la crisis financiera del 2008.

Hay que recodar, que en la última crisis se perdió «solo» nueve puntos de PIB entre el 2008 y 2015 y todos recordamos los dañinos efectos sociales y sobre el empleo que provocó, algunos de los cuales la sociedad española todavía no ha logrado recuperarse.

No habrá recuperación en forma de V

Al menos esas son las previsiones del Servicio de Estudios del Banco de España, que alejan la posibilidad de que se produzca la tan ansiada recuperación en forma de V, esto es, un proceso de recuperación fulgurante después del parón económico que está suponiendo esta crisis.

Y una de las derivadas de una lenta recuperación, quizás la más peligrosa, la vamos a vivir como otra pandemia, la del desempleo, con unas previsiones de que entre el 18,3% y el 21,7% de la población activa acabe en el «paro».

Y eso sin contar en esos porcentajes la población activa que en estos momentos está sometida a Expedientes de Regulación del Empleo Temporal, que nadie garantiza que acaben engrosando las filas del desempleo.

Los efectos de la pandemia en la deuda pública española también van a ser de «traca»: la misma escalará en este 2020 hasta el 114% del PIB, con un déficit público que podría llegar al 11% del Producto Interior Bruto.

Los países europeos no van a estar mejor

En el país vecino allende de los Pirineos, el Banco de Francia evalúa que la economía gala retrocederá un 6% en este 2020, y en los Apeninos la situación no es mejor, ya que la realidad económica italiana es que en el segundo trimestre del año haya perdido un 5% de su Producto Interior Bruto.

Todos los bancos centrales europeos se están dando cuenta de que el desastre económico actual es de una magnitud que hay que retroceder a la II Guerra Mundial para encontrarse con unas previsiones de erial económico como las actuales.

Quizás la principal incertidumbre económica proviene de que a ciencia cierta nadie sabe cómo va a evolucionar la crisis sanitaria ni que medidas hay que implementar, hasta ahora todo son tanteos, para evitar nuevas «oleadas» del covid-19.

Previsiones por dos vías y tres escenarios

Para elaborar la previsión el Banco de España se ha utilizado dos metodologías: por un lado, sea llevado a cabo una estimación sectorial en el cual se ha registrado la depresión de la actividad «rama por rama».

La otra metodología para intentar determinar cuál puede ser la caída del PIB se ha hecho proyectando «escenarios», en concreto tres.

En el primero de ellos, se produciría un confinamiento de 8 semanas y la normalización económica completa se produciría en poco tiempo, con una caída de PIB del 6,6%, siendo esta la menos mala de las situaciones que se podrían llegar a dar.

El segundo escenario, algo más catastrófico, conllevaría un confinamiento también de ocho semanas, pero con un desconfinamiento más progresivo, con un hundimiento del PIB del 8,7% y tiene más visos de realidad que el primero, con empresas que no sobrevivirían.

El tercero, que seria un Chernóbil económico y social lleva el enclaustramiento hasta las 12 semanas, tres meses, con una salida lenta de la crisis y sin que a fin de año se pudiese recuperar la normalidad económica.

La recesión económica haría caer el PIB un 13,6% y también se produciría una complicación de la crisis sanitaria, con sucesivos procesos de confinamiento para intentar dominar a la pandemia.

Prima de riesgo

Que se podría convertir en una crisis sobre otra crisis, en caso de los que los mercados internacionales volvieran a provocar una crisis de deuda soberana, como la que se vivió en el 2012.

Una crisis de deuda soberana es cuando se empieza a poner en duda que un estado pueda devolver la deuda pública que tiene pendiente, por lo que casi automáticamente sube su prima de riesgo, esto es, el precio que se le «cobra» por el dinero que se le presta.

En aquella época varios países europeos, España e Italia, por la subida de sus primas de riesgo, estuvieron a punto de no poder financiarse en los mercados internacionales y estuvo comprometido incluso el futuro del euro.

Afortunadamente en aquel momento, fueron providenciales las palabras del que era el presidente del BCE, Mario Draghi, cuando dijo que haría todo lo que fuese necesario para «salvar» al euro.

Fuente – EL PAÍS / Banco de España en Wikipedia / Actualidad en EL PAÍS

Imagen – Deborah / Jorge Franganillo / the nails / Geoffrey Chandler / EU2017EE Estonian Presidency / Ana Karenina / yoppy

España volverá a incurrir en déficit

Las previsiones del FMI inducen a pensar que España incurrirá en un abultado déficit, que podría llegar al 9,5%; y otras magnitudes también dan vértigo: la deuda pública superará el 113%. Pero el único consuelo es que el resto de los países europeos de nuestro entorno van a estar en una situación similar

Y las cifras van a ser de vértigo, ya que el Fondo Monetario Internacional evalúa que el déficit de España llegará en el 2020 al 9,5% y la deuda pública superará el 113% también para este año.

Se trata, producto de la crisis sanitaria y económica que está provocando el coronavirus, del mismo déficit en el que incurrió el estado a comienzos de la crisis financiera del 2010, con una deuda pública situada en el 113% del PIB.

El estado español solo ha tenido una deuda pública de semejante magnitud después del desastre político y económico que se produjo tras la pérdida de las colonias y la Guerra de Cuba.

Previsiones catastróficas del Fondo Monetario Internacional

El panorama económico «pinta» muy negro, y no solo para España, aunque ciñéndonos a los augurios para el solar patrio, la institución que preside Christine Lagarde piensa que España se dejará un 8% de su PIB y la deuda pública subirá por encima del 100%.

Las cifras de ocupación no van a ser mejores, previendo que el paro «escalará» este año hasta 20,8% de la población activa, y como ya tenemos aprendido bajar esa cifra hasta magnitudes «aceptables» puede costar más de un lustro.

La realidad es que de desastre económico que va a vivir España no se diferencia mucho del que van a tener que padecer los países europeos de nuestro entorno, como es el caso de Reino Unido que se va a «dejar» más de 30% de su PIB en el tercer trimestre.

Los países de los cinco continentes se están teniendo que «comer» sus presupuestos en aumentar el gasto sanitario, ante una pandemia que no se recordaba tan fuerte desde que hace un siglo apareciese la «gripe española».

Guerra de Cuba

Hay que retrotraerse hasta Tratado de Paris del 1898, que dio cerrojazo a la Guerra de Cuba que enfrentó a España y a Estados Unidos, para encontrar unos niveles tan altos de endeudamiento público.

El problema en aquella ocasión fue que la deuda que había generado Cuba, por Mor del entendimiento con Estados Unidos, fue asumida con España, por lo que la misma «escaló» hasta el 123,6% del PIB.

Inclusive la guerra Civil Española no logró que se produjese un descalabro económico de semejante magnitud, aunque muchos economistas acusaron al Régimen de «maquillar» los datos para dar una mejor imagen: al final del conflicto la deuda pública suponía el 60% del PIB.

Se puede parecer a la crisis de 1993

La evolución de la economía y la ocupación pudiera tener un antecedente no muy remoto en la crisis económica que vivimos en España en el año 1993, producto de la «resaca» de las Olimpiadas de 1992.

En aquella ocasión sufrimos un «paro» del 24% y la deuda pública llego al 65,4% del Producto Interior Bruto, cifras que se superaron en el 2010, cuando el endeudamiento público se situó en el 100,7%.

Aunque nadie está preparado como para tener una deuda pública de 113%, la realidad es que una buena situación económica, como estuvimos en 2019 con aceptables tasas de crecimiento, los bonos españoles supusieron el 95% del PIB.

El «primo de Zumosol»

Ante esta situación la única puede poner orden en este Sin Dios económico es la Unión Europea, y parece que se va a aplicar a ello, después de que se hayan vencido las reticencias de los países de Centroeuropa, con Holanda y Alemania a la cabeza.

El MEDE, el mecanismo de rescate financiero europeo, se ha comprometido a invertir 560.000 millones de euros en lograr la recuperación económica de los 27 países que conforman la Unión.

A pesar del Mecanismo de Rescate Europeo ha «movilizado» más de medio billón de euros, eso no implica que se hayan relajado los controles fiscales de Bruselas a los países que conforman la Unión Europea.

Son muchos los que superan el «techo» de déficit

Pero la situación que vive España, con el déficit disparado, es algo que se está convirtiendo, con esta crisis sanitaria y económica, entre el común de los países europeos, inclusive entre aquellos que se precian de disciplina fiscal.

En el conjunto de la zona euro, el déficit «escalará» este año al 7,5% y si analizamos país por país, Alemania, la «locomotora económica» europea llegará este año al 5,5%, y el déficit italiano se «disparará» hasta el 8,1%.

En el caso de Francia superará el 9%, sin llegar a las cifras de Reino Unido, que superará el 15%, pero a mucha distancia de otras latitudes: en China el déficit llegará al 11,2% y en Estados Unidos el gasto demás será del 15,4%.

Alerta en el Fondo Monetario Internacional

La organización de la cual es directora gerente Kristalina Gueorguieva está preocupada porque el FMI se malicia que los déficits fiscales se intensificarán en las economías avanzadas.

Pero las malas noticias también van por barrios: mientras tanto las economías emergentes van a sufrir, sobre todo, en lo que respecta a las materias primas que exportan que al menos en estos momentos están en «caída libre».

Según la organización que preside Christine Lagarde, a día de hoy la deuda, la pública, supone el 96,4 del PIB mundial, y si sumamos a ella la deuda privada, nos vamos al 226% del PIB que se genera en el Mundo.

En lo que respecta a la deuda pública de las economías avanzadas, se ha estabilizado entorno al 100% de su PIB, teniendo en cuenta que, en el año 2007, suponía solo el 74% del PIB de cada uno de los PIB que generaba cada país de ese grupo.

Tal como refiere el FMI, el «talón de Aquiles» de excesivo endeudamiento es que impide a los estados desarrollar políticas anticíclicas, esto es, y dicho de un modo coloquial, guardar en periodos de «vacas gordas» para poder gastar en periodos de «vacas flacas».

Fuente – el diario / Fondo Monetario Internacional en Wikipedia

Imagen – Zulio / EU Civil Protection / State Archives of North Carolina Raleigh / Bytemarks / Drey / EU2017EE / Gobierno de Chile