América avanza

Gracias al fabuloso plan de estímulos que está llevando a cabo el gobierno norteamericano, todo parece indicar que la economía norteamericana saldrá antes del «hoyo» que otras muchas, incluida la europea, que tardará mucho más en lograr el «tono» para recuperarse de las secuelas económicas de la pandemia

A punto de dejar la pandemia de SARS-CoV-2 atrás, ahora la América de Joe Biden se apresta a volver a la senda del crecimiento económico.

En los últimos tres meses la economía norteamericana ha crecido un 1,6%, a base de medidas de estímulo económico y una vacunación masiva se espera que este año 2021 la economía «rebote» un 6%.

Se trata de una previsión esperanzadora porque habría que retrotraerse a los años ochenta del pasado siglo para encontrar semejantes cotas de crecimiento.

Datos fiables

Los datos son tan incontrovertibles que es la propia Oficina de Análisis Económico, BEA en sus siglas en inglés, la que ofrece esos datos, a los cuales se puede otorgar la máxima fiabilidad.

Entre los factores que están «abonando» el despegue económico es la batería de medidas de estímulo económico, tanto con respecto a las empresas como a los particulares.

No en vano, la administración norteamericana, en lo peor de la pandemia optó por dar cheques de más de 1.000 dólares a sus ciudadanos.

En el despegue económico también tiene mucho que ver con las masivas vacunaciones, ya que a día de hoy el 50% de los adultos norteamericanos han recibido al menos una dosis de alguna de las vacunas.

A pesar del crecimiento que avanza a velocidad de crucero, hay que tener en cuenta que, en el 2020, la economía norteamericana perdió un 3,5%, unas magnitudes que no se recordaban desde la crisis de 1929.

La intención de la administración Biden es hacer crecer la economía un 6%, a base de un enorme plan de estímulos económicos y un plan de construcción de infraestructuras.

Deberíamos retrocede muchas décadas, al menos cuatro, para ver un crecimiento tal espectacular de la economía norteamericana.

Los norteamericanos vuelven a socializar

Y eso producto de la masiva vacunación que se está produciendo a lo largo y ancho de Estados Unidos, aunque las heridas, más las emocionales que las físicas, tardarán en cicatrizar.

La pandemia de SARS-CoV-2 ha provocado, hasta ahora, 570.000 muertos, aunque Estados Unidos vuelve a la vida.

El consumo, tanto el privado como el público se ha reactivado, y los norteamericanos salen más a los restaurantes, contratan más noches de hotel y aumentan inversión en el sector financiero y de la construcción.

Al mismo tiempo, la administración Biden se ha embarcado en un programa de incentivos económicos para pequeña y mediana empresa, que es la savia de ese frondoso árbol que es la economía norteamericana.

Pero la nueva administración también piensa en los trabajadores, por lo que ha ampliado el subsidio del desempleo, en una inversión económica que no se daba desde el New Deal que el presidente Roosevelt ideó para superar el crac del año 1929.

Datos del paro

A pesar de que la economía norteamericana se está recuperando todavía el número de personas que se encuentran en situación de desempleo que llegan a 10 millones.

Sin embargo, desde diversos observatorios económicos se aconseja no «echar las campanas al vuelo» ya que ante una recesión que no se explicaría sin la pandemia del SARS-CoV-2, tampoco se espera que la recuperación económica sea muy normal.

Inopinadamente, y aunque se extrapolaba que habría un mal dato de desempleo en el abril sería malo, pero sin embargo ha pasado del 14,7% al 13,3%.

En estos últimos meses se han creado 2,5 millones de empleos, rompiendo una dinámica que en lo más cruento de la crisis dejó a 20 millones de norteamericanos mano sobre mano.

Sin embargo, lo del desempleo va también por «barrios» ya que mientras que personas de raza blanca y latinos han mejorado en sus cifras de empleo, los afroamericanos han empeorado esos datos.

A pesar de los buenos datos, de empleo y económicos, existe el gran lastre de que Estados Unidos es el país que más ha sufrido con la pandemia de SARS-CoV-2, con casi dos millones de contagiados y más de 100.000 muertes.

La apertura de la economía también se está produciendo porque muchos Estados, que son la verdadera «locomotora económica» del país están levantando muchas de las restricciones a la movilidad y la vida social.

Lo peor ya pasó

Son muchos los analistas y también los organismos gubernamentales, como es el caso de la Secretaría de Trabajo, que anuncian que lo peor de la crisis, económica y sanitaria, ha quedado atrás.

Al mismo tiempo que la economía se recupera, también lo hacen los índices bursátiles, como es el caso de Dow Jones y el S&P 500, con una recuperación mantenida y constante que el correlato de la mejora de los mercados financieros.

La vacunación, elemento clave

Tanto en Europa como en Estados Unidos, la vacunación está siendo el elemento clave para lograr la recuperación económica.

En el caso de los Estados Unidos de América también tiene importancia el macro plan de estimulación económica de Biden, dotado con casi dos billones de dólares, que, para contemplar semejante cifra en toda su extensión, es conveniente decir que supone dos veces el PIB de nuestro país.

A ello hay que sumar los dos planes de estímulo que creo Donald Trump, por lo que, sumando los tres planes de estímulo, la cuantía es mucho mayor que la suma de todo el rescate económico que ha puesto en marcha Europa.

Va a ser esa lluvia de millones lo que hará que para finales de año la economía norteamericana rebote con fuerza, y a partir de ahí el desempeño económico de Estados Unidos vaya a ser mayor que el de Europa.

Y son muchos los expertos en economía que piensan que ese impulso milmillonario a la economía norteamericana va a hacer que despegue a una velocidad y con una altura que prácticamente es imposible que logre la economía europea.

Fuente – EL PAÍS / BBC / Economía en EL PAÍS

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Ahorro récord

Los españoles han ahorrado en lo que va de pandemia 40.000 millones de euros, producto de las restricciones a las que se ven sometidos, y parte de ese gasto no se prevé que vuelva al circuito económico, al menos en el corto ni el medio plazo

Debido a la pandemia de SARS-CoV-2 los españoles hemos ahorrado 40.000 millones de euros hasta septiembre del año 2020.  

Producto de la retracción de la vida social, el ahorro ha sido la consecuencia lógica, debido a que ni se ha podido viajar, la hostelería se ha visto cerrada durante un gran periodo y el tampoco teníamos el «cuerpo» para gastos excesivos.

Sin embargo, el Banco de España piensa que en cuanto se terminen las restricciones volverá el «apetito» gastador y se recuperará el consumo.

Cierre de casi todos los sectores

El cierre de bares, restaurantes y hoteles ya se sabía que había provocado un ahorro récord entre las familias españolas, pero ahora el Banco de España lo ha cuantificado.

Según el BDE entre enero y septiembre del 2020, las familias españolas ahorraron 40.000 millones de euros, lo que supone 3,5 puntos del PIB.

Los sectores más afectados han sido, sin duda, los sectores del ocio y de los viajes, y ese ahorro se ha trasladado a los depósitos bancarios.

Aunque pudiese parece que no, el ahorro tampoco es una buena noticia para bancos y cajas de ahorro, que se han visto con un exceso de liquidez que han tenido que depositar en el Banco Central Europeo, que les cobra un 0,5% por tener depositado el dinero.

Se mantiene la renta, pero disminuye el consumo

A diferencia de otras crisis, el consumo se ha retraído, pero no debido a una disminución de las rentas.

Estas últimas se han mantenido casi incólumes sobre todo por las ayudas públicas, ya sea en forma de ayudas directas o financiando los ERTE, con lo que los trabajadores en expediente de regulación temporal han seguido cobrando.

En ese sentido los hogares han retraído el gasto más por precaución que por necesidad, seguramente con la vista puesto en lo que pasó en la crisis financiera e inmobiliaria del 2008.

Ahorro forzoso obligado

Así es como califica el Banco de España el ahorro que se ha producido en lo que llevamos de pandemia, que se ha producido porque los «cerrojazos», aunque sean parciales, han supuesto una imposibilidad de gastar.

Este ahorro se puede catalogar del 2,5% del PIB, tanto en España como el resto de los países de la zona euro.

El gasto vendrá pues asociado a la desaparición de la incertidumbre sanitaria con la vacunación masiva de la población, de manera que la recuperación de la situación anterior inducirá más a gastar esos ahorros.

Sin embargo, los gastos que no se han realizado en este año en hostelería y turismo es difícil que se recuperen.

A medida que las incógnitas sanitarias y económicas se vayan despejando se recuperará el consumo, aunque algunos analistas están convencidos que un buen porcentaje del ahorro seguirá ejerciendo de «colchón» para las familias.

Hogares con bajos ingresos, el peor pronóstico

Son los que peor lo están pasando en esta crisis, muchas veces ligados a empleos que se han visto desarbolados con la crisis sanitaria y económica.

Además de que sus integrantes, ni antes de la crisis, tenían demasiada seguridad en el empleo, la pandemia de SARS-CoV-2 les ha afectado no en que son incapaces de ahorrar, sino que sus ingresos se han reducido.

A eso se le une que muchos de estos hogares son monoparentales, donde una mujer tiene que despeñar todos los roles, incluido el de proveer.

Posibles subidas de impuestos

También es posible que muchos hogares, previendo una subida de impuestos dedican convertir el ahorro en un «colchón» económico que les permita hacer frente a los mismos.

El miedo a nuevos impuestos está justificado debido a que la enorme deuda pública que se está generando habrá que pagarla de alguna manera.

También el mayor ahorro se puede mantener debido al alto nivel de incertidumbre que se ha producido durante esta pandemia, y se puede augurar, así lo hacen muchos analistas, que se produzcan próximos eventos como el actual.

Otro factor es que ahora gastamos más en alimentación, aumentando el gasto en el supermercado en un 40%, mientras que en nuestros pares europeos la subida ha sido solo del 20%.

Al otro lado del Atlántico igual

Los norteamericanos han ahorrado, en lo que llevamos de pandemia, 1,6 billones de dólares, en parte, también como los europeos, porque el «cerrojazo» les ha impedido gastar.

Ese ahorro, citando a Bloomberg, implicará que el PIB de Estados Unidos se impulsará un 9%, en vez del 4,6 % que estaba previsto.

En cuanto al dinero de la «hucha» de los norteamericanos, existen dos opiniones diferentes a qué uso se le dará.

Una de las opiniones dice que en cuanto la vacunación se haya generalizado y se pueda volver a la «normalidad», los norteamericanos volverán a consumir como si no hubiera un mañana.

Otra de las posibilidades, como apunta muchos analistas económicos, es que parte de ese ahorro se guarde por lo que pudiera pasar en el futuro.

La hipótesis de que parte del ahorro se convierta en «colchón» es la inmensa cantidad de efectivo con que el gobierno norteamericano inundó a los mercados y a las familias, que llegó a los dos billones de dólares.

David Ricardo

Para apuntalar esa posibilidad los investigadores acuden a una de las teorías del economista del siglo XIX David Ricardo, y que recibe el nombre de equivalencia ricardiana.

Dicha equivalencia lo que establece es que la deuda del gobierno es en buena parte lo que los ciudadanos se deben a sí mismos.

Por ello los ciudadanos ahorran, sobre todo, cuando los gobiernos invierten ingentes cantidades de dinero para pagar las subidas de impuestos.

Los que se sitúan contra esa teoría hablan de que muchas familias norteamericanas gastaron parte de los cheques que les dio el gobierno en hacer frente a su situación económica.

Fuente – EL PAÍS / elEconomista

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Bastante peor de lo esperado

Finalmente, las previsiones económicas para España empeoran. Ahora el gobierno calcula que en el 2020 España se «dejará» un 11,2% del PIB, y solo en el 2021 se volverá a la senda de crecimiento, con un magro 7,2%

El gobierno confirma que el hundimiento de la economía española será mayor de lo que en un primer momento se esperaba, con una caída del 11,2% en este año 2020.

Para el próximo año, esto es 2021, se prevé un crecimiento del 7,2% que en parte enjugará la depresión de la economía española.

Debido a esta situación económica tan desastrosa, el gobierno ha previsto incrementar el techo de gasto un 53% para 2021, lo que en dinero contante y sonante supone 196.097 millones de euros.

Anno horribilis

Y es que las previsiones para este año que está a punto de concluir son desastrosas, y todo producto de la crisis sanitaria y económica del SARS-CoV-2, que ha desarbolado lo que venía a ser una recuperación económica.

Sin embargo, todo se apuesta a que, en el año 2021 y gracias a los fondos que llegan de Europa – a España le corresponden 140.000 millones de euros -, se pueda volver a la senda del crecimiento.

Para el 2021, como ya hemos citado, se prevé un crecimiento económico de, al menos, el 7,2% del PIB, que inclusive podría ser mejor con el «viento de cola» que puede venir de la Unión Europea.

El déficit público, de todas las administraciones, también va a tener que «encajar» el duro varapalo, y escalará hasta el 11,3%.

Incrementar el techo de gasto

Es con esas halagüeñas previsiones para el 2021, con lo que «juega» el ejecutivo de Pedro Sánchez para incrementar el techo de gasto más de un 50%.

Del mismo modo, dicho aumento de gasto también es producto del esperado «maná» que llegará de los fondos de reconstrucción europeos y que debe de suponer, por lo menos, 140.000 millones de euros.

Este inquietante cuadro económico ha sido presentado por la titular del Ministerio de Economía, Nadia Calviño, en un acto que es el prolegómeno de la presentación del proyecto de Presupuestos Generales del Estado para el 2021.

Calviño ha calificado, sin ambages, los resultados como manos, culpabilizando al mal desempeño económico del tercer trimestre del año, donde la economía española ha caído un 13%.

Mal dato del paro

Es otro de los indicadores que se resienten producto de la crisis económica, debido a que muchas empresas han tenido que cerrar producto del tsunami económico que ha traído aparejado la crisis sanitaria del covid-19.

Las previsiones gubernamentales son de que el desempleo llegue al 17,1% en el cómputo global del 2020.

Para el 2021, el nivel de paro, a pesar del prometido crecimiento económico, solo disminuirá dos décimas, quedándose en el 16,9%.

 A pesar de todo ello, desde fuentes del gobierno es optimista en cuanto a la creación de empleo en España, cifrándola en el 2021 en 400.000 puestos de trabajo, llegando a 600.000 en caso de que se produzca la tan ansiada bonanza económica.

Crecimiento en el 2021

Será el año que señalan los agentes económicos se producirá un nuevo crecimiento del PIB, cifrado en estos momentos en el 7,2%, que vendrá acompañado de un crecimiento en las exportaciones y las importaciones.

Porcentualmente, lo que venden las empresas españolas en exterior crecerá en el 2021 un 8,6% y lo que se compra en el extranjero, esto es, las importaciones crecerán más de un 11%.

El optimismo en las cifras que derrocha el ejecutivo español, no está en consonancia con lo anunciado por otros organismos económicos supranacionales, caso del Fondo Monetario Internacional.

Para el FMI, la economía española perderá, en este 2020, un 12,8% de su PIB, y el próximo año el crecimiento será solo de un 6,3%.

Aumento del techo de gasto

Ha sido la ministra de Hacienda y portavoz del gobierno, María Jesús Montero, la que ha anunciado que el techo de gasto, esto es, lo que el gobierno puede invertir, subirá en el 2021 un 53%.

En euros eso supone que la administración del Estado podrá gastar 196.097 millones de euros, lo que supone un 53% más que en el 2020.

Por partidas, los gastos comunes supondrán 136.799 millones de euros, mientras que el mecanismo de recuperación tendrá a su disposición 27.436 millones de euros.

Otras partidas, como las de la Seguridad Social supondrán 18.396 millones de euros y las transferencias a las comunidades autónomas ascenderán a 13.486 millones de euros.

El cambio con respecto a este año es brutal, teniendo en cuenta que es posible gracias al dinero a paletadas que va a llegar de Bruselas, ya que las previsiones, antes del asunto del covid-19, eran aumentar el techo de gasto menos de un 4%.

Desde el gobierno se ha advertido que en caso de no movilizar las partidas presupuestarias que se van a invertir en reflotar la economía española, la crisis se hubiese llevado por delante el 25% del PIB.

Además, no intervenir la economía como se está haciendo, implicaría que el paro hubiese aumentado en 3 millones de personas.

Aumenta el déficit público

Y por algo tan evidente como que aumentan los gastos y no se recuperan los ingresos, por lo que las administraciones se van a ver obligadas a invertir más.

El 2020 se prevé que termine con un déficit público del 11,3%, y para el 2021 esa magnitud sería «solo» del 7,7%.

En caso de lograr reducir el déficit público en dos ejercicios en cinco puntos se puede calificar como de proeza económica, y el gobierno tiene cifradas sus esperanzas en poder lograrlo.  

Y todo ello con el empuje de la UE que mantendrá activada la claúsula general de salvaguarda del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, un espaldarazo a las políticas económicas del gobierno de Pedro Sánchez.

Y mientras tanto la deuda pública escalará hasta el 118%, lo que va a suponer un aumento de 20 puntos porcentuales, aunque eso no supondrá la emisión adicional de más deuda pública.

Fuente – el diario

Imagen – Dinesh Wijekoon / Water and Sanitation Coallaborative Council / Images Money / Xiaojun Deng / Marco Verch / flaart / Saludand

La economía alemana en la UCI

La economía teutona tampoco ha podido soportar el embate del coronavirus, y se ha «dejado» un 2,2% de su PIB en el primer trimestre del 2020, según la Oficina Federal de Estadística del país germano; una evaluación preliminar de la caída del PIB en el segundo trimestre habla de una merma del 12,2%

En solo tres meses, el PIB alemán ha caído un 2,2%, lo cual puede afectar al resto de la economía europea, ya que lo que sucede en la «locomotora» alemana, afecta, y mucho a los otros 26 países que forman parte de la Unión Europea.

Además, todo hace prever que la afectación a la economía alemana de estos meses de pandemia será todavía mayor entre los meses de abril y julio, con una afectación económica de la cual el país que gobierna Ángela Merkel tardará muchos meses en salir.

Peor que la crisis financiera del 2009

En los tres meses que llevan de pandemia en parte de lo que fuera Prusia, la devastación económica es superior a la que se produjo en la crisis financiera que sucedió en el 2009, y alcanza casi a la que se produjo cuando la RFA y la RDA pasaron a convertirse en un solo país.

La valoración proviene de datos preliminares del primer trimestre del 2020 de la Oficina Federal de Estadística alemana y supone rubricar que el PIB alemán ha sufrido una caída del 2,2%, teniendo en cuenta que ni enero ni en febrero el covid-19 campaba todavía por sus respetos.

Fue hace solo dos meses cuando Berlín decretó el cierre de comercios y de la actividad económica no esencial, por lo que se prevé que en la próxima «oleada» la caída del PIB sea todavía mayor, que será la «cata» que corresponda al segundo trimestre del año.

Medidas «ad hoc» en un contexto de recesión

La única forma que ha tenido el Estado Alemán para hacer frente a la debacle económica ha sido hacer fluir cuantiosas ayudas económicas de emergencia tanto a empresas como a autónomos.

Casi desde el primer momento, la intención del Gobierno alemán ha sido crear un «colchón» que impida que la crisis se llevase por delante el tejido productivo teutón, por lo que debido a ello el desbarajuste económico ha sido mucho menor que otros países del entorno europeo.

Al mismo tiempo, la mejora en la situación sanitaria ha permitido «abrir» un poco la economía, por lo que la situación ha mejorado siquiera algo, y aunque todavía no hay «brotes verdes», por lo menos no se ha acabado en un desastre.

Alemania ya estaba, en el 2019, en una delicada situación económica, ya que, en diciembre de 2019, después de dos trimestres consecutivos con crecimiento negativo, había entrado en recesión.

Remontarse a la crisis financiera

No sucedía una caída mayor del PIB desde el 2009, cuando la contracción de la riqueza que produce anualmente Alemania se «despeñó» un 4,7%, y tal como refleja la Oficina Federal de Estadística se debió prioritariamente a la retracción del consumo doméstico.

Afortunadamente, el desplome del PIB pudo ser, en parte, compensado con el buen desempeño del sector de la construcción y con un aumento del gasto público de las arcas alemanas.

Otro de los sectores que sufrieron un desplome fue el de las importaciones y las exportaciones, que con la declaración de pandemia ha empeorado debido a que el transporte de mercancías, fundamentalmente marítimo está, a día de hoy, paralizado.

Lo que no ha aumentado es el desempleo, por lo que ese indicador se ha mantenido estable producto del mecanismo de kurzarbeit, por el que se reduce la jornada laboral en la empresa privada, evidentemente con una merma en los emolumentos, aunque el trabajador es compensado por el Estado.

Previsiones nada halagüeñas

Los más preminentes economistas alemanes, auguran que a corto plazo la situación no va sino a empeorar, aunque con el plan de choque que ha pergeñado el ejecutivo de Ángela Merkel, es posible que la situación se estabilice a medio plazo.

Las medidas que se van a poner encima de la mesa desde la Cancillería consisten en ir «abriendo» paulatinamente la economía, combinándolo con amplias medidas de alivio fiscal, esto es, atenuación de impuestos para empresas y autónomos.

Los datos, en cuanto a actividad económica llaman ya a la esperanza, ya que, analizando los datos de movilidad de Google, y comparándolos con las semanas de «cerrojazo», se ha producido un aumento en los desplazamientos, la mayoría de profesionales y trabajadores, del 80%.

Sin embargo, tal como informan desde Instituto de Investigaciones Económicas, IFO en sus siglas en alemán, para evaluar la verdadera faz de la «crisis del coronavirus» es necesario esperar todavía tiempo.

El análisis que hace el Institut fuer Wirtschaftsforschung proviene del hecho de que los datos aportados por la Oficina Federal de Estadística corresponden el primer trimestre del año, y la «parte del león» en cuanto al desplome de la economía solo va a poder ser evaluada en trimestres posteriores.

Las previsiones son terroríficas, máxime cuando la economía alemana tiene una merecida fama de ser la «locomotora» económica de Europa, no en vano tiene el PIB más abultado de toda la UE.

La caída de la riqueza que se genera en Alemania en un año, se prevé que caiga en el 2020 algo más de un 12,2%, a pesar de lo cual y con la ligereza que ha tenido el «cerrojazo», en comparación con el que se ha producido en otras latitudes europeas, su merma del PIB en el primer trimestre no ha sido excesiva.

Países europeos del entorno, incluida España, han tenido una mayor caída de su Producto Interior Bruto, en el caso de nuestro país ha sido del 5,2%, mientras que en Francia esa magnitud ha sido del 5,8%, y en el país que gobierna Giuseppe Conte ha sido de un 4,7%.

No es aventurado decir que cuando Alemania se resfría, a muchos países europeos, caso del nuestro, les puede suceder que sufran una severa pulmonía.

Fuente – EL PAÍS

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A tortas con Holanda

Hoy jueves se reúne la Comisión Europea y se prevé un intenso debate sobre la naturaleza del fondo de rescate; donde los países del norte de Europa conjugan el verbo prestar, los países del sur, liderados por Francia e Italia, son más partidarios del término transferir

Lograr un fondo de rescate de 1,5 billones de euros, tal como quieren España, Italia y en menor medida Francia va a convertirse en una cruenta batalla diplomática ya que los países del norte de Europa, encabezados por Holanda y Alemania.

El principal escollo, ya que nadie se opone a un fondo de rescate en la Unión Europea, es que esos países del norte de Europa quieren que la «ayuda» se vehicule a partir de préstamos, y no como transferencias, que es lo que quieren los países del sur.

Un entorno de recesión económica

Ya nadie duda, así lo ha anunciado tanto la propia UE como el FMI, que la recesión económica europea se podría llevar por delante el 10% del PIB de los 27.

Para hacer frente a eso, son muchas las voces en Europa que defienden la creación de un fondo de rescate que debería tener por lo menos 1,5 billones de euros, para poder volver pronto a la situación económica de antes de la crisis sanitaria.

A pesar de que pueda haber ciertas discrepancias hasta los países más reacios, caso de los Países Bajos y Alemania, también son de la opinión de que es necesario una cuantiosa inversión económica para reanimar la economía europea.

Hoy hay Consejo Europeo

Hoy jueves está previsto que se reúna el Consejo Europeo en donde todo parece indicar se aprenderá una batería de ayudas, que engloban 240.000 millones de euros del mecanismo de rescate europeo (MEDE), una inyección de capital del Banco Europeo de Inversiones de 200.000 millones de euros.

Otra de las partidas será la del SURE que aportará 100.000 millones de euros, medidas de apoyo económico que comenzarán a surtir efecto a partir del próximo uno de junio.

Al mismo tiempo, la Unión Europea, además del aporte económico, va a diseñar un complejo plan para dirigir el rescate de las economías de los 27 países que actualmente conforman la Unión Europea.

Baile de cifras

En lo que todavía no se ha puesto de acuerdo los países europeos, y posiblemente el entuerto se dilucidará en la cumbre de hoy es la cantidad que integrará el fabuloso fondo de rescate del a economía europea.

Uno de los principales interesados en que la ayuda aumente es Portugal, ya la misma llegue a los 1,6 billones de euros, lo que suponen 100.000 millones más de lo que en principio estaba previsto.

Bloomberg, la empresa de asesoría financiera y de información económica ha informado en fechas recientes que la intención de la UE era que el fondo de rescate, llegado el caso, sumase hasta dos billones de euros.

Un nuevo plan Marshall

Probablemente el rescate de Europa solo se pueda parangonar al Plan Marshall, un plan de reconstrucción económica liderado por Estados Unidos y que después la II Guerra Mundial ayudó a reconstruir Europa.

Hay que tener en cuenta lo crítico de la situación económica, con el grueso de la economía europea, incluidos muchos países del norte, que se encuentra literalmente en «caída libre».

Los temas más acuciantes que pretende solucionar el rescate son la de volver a generar condiciones para la actividad económica y recuperar el empleo, pero sin por ello renunciar a la búsqueda de una mayor digitalización y la transición ecológica hacia energías renovables y «verdes».

Pero la piedra de toque es saber como se financiará el plan de rescate, ya que mientras Alemania y Holanda quieren que sea a través de préstamos, los países de sur, encabezados por Italia y España quieren que sea a partir del presupuesto de la Unión Europea.

Lo que se busca es una recuperación en forma de V, esto es, que a la caída económica brusca que ha provocado el covid-19, le siga una recuperación de actividad fulgurante que vuelva los indicadores económicos por lo menos a la situación precrisis.

Coronabonos, en principio no

Era una de las pretensiones de los países del sur, encabezados por Italia, España, Francia y Portugal lo que «de facto» supondría mutualizar la deuda pública europea, unos bonos que por primera vez llevarían la vitola de la Unión Europea.

Pero tal como se ha encargado de recordar Ángela Merkel, unos bonos europeos entran en colisión con el Tratado de la Unión Europea, que es el «andamiaje jurídico» que rige los destinos de los 27.

Mutualizar la deuda implica que no serían los estados los que emitirían los bonos, sino las instituciones europeas, como por ejemplo la Comisión Europea, y además con un mecanismo de deuda perpetua, esto es, los bonistas no recuperarían nunca la aportación, y solo cobrarían el tique.

Transferencia versus préstamo

En esto también los países del norte están siendo un «hueso duro de roer», dado que Alemania y Holanda lo que pretenden es que el mecanismo de rescate habilite créditos para los países miembros, unas cantidades que lo estados tendrán que devolver finalmente.

Pero Italia, y también en buena medida España, consideran que el mecanismo óptimo para financiar el rescate debe ser a base de transferencias lo que implicaría, como primera medida, que no habría que devolver ese dinero.

Por el momento parece que la solución salomónica será el reforzamiento del presupuesto de la Unión Europea, utilizando para ello el Marco Financiero Plurianual (MFF), con un límite temporal del 2027, con una inversión de 300.000 millones de euros.

Mecanismo de Recuperación y Resiliencia

Se trataría de una nueva arma del arsenal anticrisis, y estaría dotado de 200.000 millones de euros y su función sería la reconstrucción de las economías de los países que conforman la Unión Europea.

El MRR se basaría a su vez en dos mecanismos que actualmente están en construcción y que nadie sabe a ciencia cierta cuando podrán comenzar a operar.

Uno de ellos es el BICC, que es el presupuesto de la zona euro, y el otro se conoce con el acrónimo de CRI, el instrumento para de convergencia para países sin euro; ambos mecanismos podrían estar operativos el uno de enero del 2021.

Fuente – el diario / Bloomberg L. P. en Wikipedia

Imagen – golian99 / Michael Wyszomierski / European Parliament / Images Money / St. Krekeler / Tesoro Público / GotCredit /