Dinero fresco para los ERTE

Los expedientes de regulación de empleo temporal que han llevado a cabo muchas empresas españolas se financiarán, a partir de ahora, con un fondo, denominado SURE, del que España podrá disponer de 21.300 millones de euros, con 100.000 millones más para subsidios de desempleo

La Comisión Europea acaba de librar un crédito de 21.300 millones de euros para financiar los expedientes de regulación de empleo que se está llevando a cabo en España.

Con esa cantidad es posible que, tal como quieren los agentes sociales, los ERTE se puedan «alargar» hasta octubre, ya que de otra manera miles de trabajadores verían mermados sus ingresos.

España se sitúa de esa manera, junto a Italia, a la cabeza de los países europeos que más dinero reciben de la UE para luchar contra la crisis económica producto de la pandemia del covid-19.

Debacle en el empleo

Hay que tener en cuenta que producto de la crisis sanitaria que ha devenido en económica, en el conjunto de la Unión Europea se han destruido 5,5 millones de empleos, y eso solo en el segundo trimestre del año.

La primera cantidad que recibirá España serán los ya citados 21.300 millones de euros que, aunque es un préstamo, se da en condiciones muy ventajosas, y va en la línea con lo solicitado por el gobierno de Pedro Sánchez.

Los 17 países que han solicitado fondos recibirán 81.400 millones de euros, de un fondo, como el SURE, que está dotado con 100.000 millones de euros y todavía se está a la espera que sustancie cuál será la cantidad que reciban Portugal y Hungría.

Dinero para muchas partidas

Aunque «sobre el papel» las ayudas ya están concedidas, todavía falta que la Comisión Europea las apruebe, y se trata de un ambicioso programa para hacer frente a varios conceptos, que todos ellos tienen que ver con el empleo.

El grueso de la ayuda económica tiene que ver con la financiación de los expedientes de regulación de empleo, un paso intermedio para evitar los ERE, esto es, los despidos.

La cuantía de los ERTE ha ido disminuyendo a medida que los trabajadores volvían al trabajo y se recuperaba la actividad económica en España.

Otro concepto que también se encuentra englobado dentro de las ayudas es financiar el cese de actividad de los autónomos, que solo en el mes de mayo han supuesto un total de 5.000 millones de euros.

España y Grecia, campeones en desempleo y en fondos

Son los dos países de la Unión Europea que más desempleo han generado producto de la crisis económica provocada por la pandemia del virus SARS-CoV-2, lo cual en el caso de España tiene fácil explicación.

Por las características del mercado laboral español, que reside en su mayor parte en sectores como el turismo y la hostelería, que han sido especialmente afectados por la pandemia, el covid-19 está produciendo una auténtica sangría en el empleo.

Ambos países han sido de los primeros de la UE en solicitar adherirse a los fondos del plan SURE, aunque las cantidades solo han sido libradas ahora después de que se ha sabido lo que solicitan el resto de los estados que conforman la UE.

Finalmente, la situación se ha resuelto de una manera amistosa, debido a que Francia ha decidido no acudir a la financiación SURE por lo que el resto de los países van a recibir las cantidades que habían solicitado.

España sale muy beneficiada por la omisión francesa, ya que se hace con el 26% del total de los fondos económicos del SURE.

Financiado con deuda

Como el dinero del SURE son préstamos y se van a lograr apelando a los mercados mediante la «colocación» de bonos, en sentido estricto, el interés de los préstamos dependerá de los inversores.

De cualquiera de las maneras la colocación de los bonos no debiera de ser un problema, dado que, para las principales agencias de calificación crediticia, la deuda emitida por la Unión Europea tiene la calificación de AAA, la más alta de las posibles.

Aunque se está en dependencia de cuando se pueda «colocar» el grueso de la deuda, se supone que el primer pago a España llegará el próximo otoño, y el segundo pago será ya en el 2021.

Fundamentalmente los países del sur de Europa

Con una merecida fama, sobre todo en el norte de Europa, de ser unos manirrotos, los países del sur de Europa son los que van a monopolizar las ayudas de la UE, y en concreto las libradas en el programa SURE.

De los 17 países que van a ser rescatados, el único de los denominados «frugales» que van a participar del SURE es Bélgica, un país que, aunque tiene una economía saneada, tiene una enorme deuda pública.

Con el milmillonario plan de rescate, basado en tres «redes de seguridad», lo que pretende conjugar la UE es los errores cometidos en anteriores crisis, esto es, que la recesión se acentúe por no haber utilizado la suficiente «potencia de fuego».

De esa «red de seguridad» forma parte el fondo de rescate europeo, el MEDE, dotado con 240.000 millones de euros, los fondos, de 200.000 millones de euros, aportados por el Banco Europeo de Inversión (BEI) y los 100.000 millones de euros del citado SURE.

Sobre terreno abonado

Por utilizar un símil, podríamos decir que «llueve sobre terreno abonado», y esto es así, porque los 540.000 millones de la «red de seguridad» hay que sumar las políticas económicas y fiscales que lleva años implementando el BCE.

La crisis económica de la pandemia ha llegado cuando el organismo que preside Christine Lagarde sostiene políticas monetarias expansivas, esto es, «dar a la máquina de los billetes».

Eso ha hecho que la debacle económica no haya sido mayor, aunque entre abril y junio la depresión económica ha sido del 11,7%.

El primo de Zumosol

A todo ello, no nos olvidemos, se suma el Gran Berta de la artillería económica que ha lanzado la Unión Europea que supone un paquete de estímulos de 750.000 millones de euros.

La mitad de esa fabulosa cantidad de dinero son subsidios, esto es, subvenciones a fondo perdido y la otra mitad se entrega en una fórmula de préstamos, condicionados a reformas.

Dichas reformas son de tipo económico y las dos más importantes son aquellas que tienen que ver con la reforma del mercado de trabajo y de los sistemas públicos de pensiones.

Fuente – EL PAÍS

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Crece el empleo

El empleo, aunque resentido por los meses de confinamiento, vuelve a reverdecer adoptando una fisonomía como un verano cualquiera, a pesar de que no se ha conseguido recuperar el empleo perdido y los datos son peores que el año pasado por estas fechas

Y también decrece el número de desempleados, que son casi 90.000 menos en las listas del desempleo, lo que supone el mejor dato desde 1997.

A pesar del buen dato del empleo, no se ha logrado llegar a nivel de ocupación de antes de la pandemia de covid-19.

El desplome de los meses en los cuales estuvo en vigor el cerrojazo, en mayo y junio se recuperó algo el empleo y el espaldarazo definitivo se ha producido en el mes de julio.

En términos relativos supone el mejor dato del empleo desde el 2005, y se han ocupado 161.217 españoles más.

No se recupera toda la destrucción de empleo

Aunque el dato de empleo es muy bueno no se logra recuperar todo el empleo que se ha perdido producto de la pandemia de covid-19, a pesar de que muchos trabajadores siguen manteniendo el empleo gracias a los ERTE.

Julio supone medio millón menos de empleados que los que había en el mes de febrero, el último mes antes de que se desencadenase la pandemia del covid-19, y eso no son los peores datos.

Si comparamos los datos del empleo de julio del 2020 con los de hace un año, la pérdida de empleo es de 750.000 personas menos y el número de desempleados, suma, en comparación con hace un año, 761.000 más.

Desde la Seguridad Social se explica que los buenos datos de julio se explican por el hecho de que los datos de empleo eran malos producto de la crisis laboral desencadenada por el covid-19, y el rebote era de esperar.

Sujeto a la estacionalidad

En los buenos datos de empleo se entiende porque, a pesar de que la campaña veraniega no va a ser buena, el verano siempre hace surgir más empleo.

Como es habitual, los sectores que emplean a más personas en verano, como la hostelería, sanidad y comercio han «tirado» con fuerza del empleo.

Al mismo tiempo, las buenas cifras de empleo se entienden por el hecho que las contrataciones que estaban previstas para los meses del «cerrojazo», y que no se pudieron hacer en ese periodo, se están haciendo en lo que queda de verano.

ERTES

En estos momentos en los Expedientes de regulacón de empleo temporal se encuentran 1,18 millones de trabajadores, aunque se ha producido una mejora, ya que llegaron a estar en esa situación laboral 3,4 millones de empleados.

Ya desde el mes de junio, muchos trabajadores se han ido reincorporando escalonadamente a sus empleos, siendo junio el mes que más empleo en regulación se han recuperado, llegando a 1,2 millones de puestos de trabajo.

En julio, aunque se ha seguido recuperando empleo que estaba en regulación temporal, pero menos que el mes anterior; con todo el número ha ascendido a 600.000 personas.

La principal incógnita es saber, de los 1,2 millones de trabajadores que se encuentran todavía en Expediente de Regulación de Empleo volverán al trabajo.

Lo que temen autoridades laborales y sindicatos es que muchos Expedientes Temporales de Regulación de Empleo se conviertan en ERES, esto es, en despidos masivos.

Incidencia real en el empleo

Será en los meses que quedan de verano cuando se podrá percibir de manera la afectación real que ha tenido en el empleo la crisis sanitaria del covid-19.

Cuando se sepa el número exacto de ERTES que se conviertan en ERES será el momento de ver la destrucción real de empleo que ha producido la crisis.

Principalmente en sectores muy sensibles en España y que en nuestro país emplean una gran cantidad de mano de obra: turismo, comercio o transporte.

Además, el desempleo, el que finalmente se haya destruido, también será por regiones, especialmente aquellas zonas turísticas como las islas Baleares, islas Canarias o zonas de la Península.

No todos recuperarán el empleo

Es algo que el ministerio de Trabajo, empresarios y sindicatos ya tienen meridianamente claro, y es que muchas personas se quedarán en la cuneta, laboralmente hablando.

Por lo menos, ministerio de Trabajo e interlocutores sociales han logrado que los ERTE se prorroguen hasta el 30 de septiembre, aunque la ministra de Trabajo Yolanda Díez ha indicado que se podrían prorrogar todavía más.

Pero otros miembros de la intelligentsia económica de este país, caso del gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ha indicado que sería necesario ser más «selectivos» con las ayudas.

La tesis de Hernández de Cos es que lo que no se puede es seguir insuflando oxígeno a empresas que se ve bien a las claras que no son viables, convirtiéndolas en compañías «zombis» que no tiene ningún futuro.

Divergencias con la EPA

Lo primero que se observa es que los datos que aporta el ministerio de Trabajo y los de la Epa difieren sustancialmente, lo que tiene su explicación.

La principal diferencia, y de ahí los diferentes resultados, proviene del hecho de que la toma de datos se ha hecho en momentos diferentes, dicho de otra manera, no se han hecho al mismo tiempo.

La Encuesta de Población Activa toma datos durante 13 semanas consecutivas, y sus resultados son más fieles para interpretar el estado del mercado de trabajo el pasado mayo, pero no lo que sucede con el empleo a principios de agosto.

En cuanto al número de contratos que se firmaron en julio, un índice que el mercado laboral, a trancas y barrancas, vuelve a la normalidad, es de 1,5 millones.

A pesar de ello, el dato de contratos firmados, con respecto al mismo mes del año 2019, es un 30% menor, por lo que el dato no se puede calificar como bueno.

Esperar a ver

Sin embargo, nadie puede con seguridad afirmar que derroteros seguirá el mercado laboral en nuestro país.

Y sobre todo porque nadie sabe cómo va a evolucionar la pandemia, en unos momentos en los cuales hay más de 500 brotes activos en España.

Nadie puede asegurar que no nos encontremos ante una segunda oleada del covid-19, que podría evolucionar, en el peor de los escenarios, hacia un nuevo confinamiento.

Fuente – EL PAÍS

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El Banco de España empeora su predicción

Después de haber realizado unas proyecciones económicas todo menos halagüeñas, ahora la entidad emisora «da una vuelta de tuerca» y empeora las previsiones, con un decrecimiento del PIB del 15,1% y una tasa de paro del 18,1%

La entidad emisora ha hecho buenas las catastróficas previsiones que lanzó hace unas semanas: si en el peor de los escenarios auguraba una caída del PIB de algo más del 13%, ahora las nuevas previsiones hablan de que podría llegar hasta el 15,1% en el 2020.

Eso iría acompañado con un desempleo del 18,1%, que llegaría al 18,4% en el 2021, magnitud que solo se atemperaría – un 17,1% – en el 2022.

Tormenta perfecta

Es el escenario que maneja el Servicio de Estudios del Banco de España, que ha realizado una revisión de sus nada halagüeñas previsiones económicas, revisando la proyección para la peor de las previsiones.

En la más favorable de las situaciones el PIB caería «solo» un 9% en caso de una recuperación que no se dilate en el tiempo, en el escenario intermedio la depresión de la riqueza nacional que se genera en un año sería del 11,6%.

En la situación más catastrófica, como ya hemos señalado, el hundimiento del PIB sería del 15,1% en el 2020, tal como ha referido la Dirección de Economía y Estadística de la entidad emisora.

Recuperación temprana

Es aquella en la cual, evalúa el Banco de España, la retracción del PIB sería de un 9% en el 2020, aunque se produciría una recuperación del 7,7% en el 2021, y al año siguiente el Producto Interior Bruto crecería un 2,4%.

La recuperación económica sería por tanto gradual y no adquiriría una fisonomía de V asimétrica, esto es, una recuperación económica relativamente rápida, aunque la caída no sería evitable.

Además, el crecimiento se vería lastrado por las semanas del «cerrojazo», que han hecho caer la actividad económica a mínimos históricos, salvo lo que se ha considerado sectores estratégicos, que han seguido trabajando con normalidad.

Recuperación gradual

En ese escenario, la recuperación sería más lenta, adquiriendo la fisonomía de una L, esto es a un periodo de depresión le seguiría una recuperación gradual, pero mucho más lenta de lo que sería deseable.

En esa hipótesis la caída del PIB sería del 11,6%, con sectores económicos que tardarían un tiempo, seguramente todo el 2020, en recuperarse y con un desempleo abundante, que solo sería paliado, en parte, por el ingreso mínimo vital.

Escenario de «shock»

Sería la peor de las situaciones posibles, y en ese escenario de «tormenta perfecta», como ya hemos indicado anteriormente, y en el peor de los escenarios, el PIB caería un 15,1%, con unas previsiones de desempleo que superarían el 18%.

Inclusive desde el Servicio de Estudios del Banco de España se considera que no sería descartable una sucesión de «shocks» negativos que incluso podrían hacer decaer más el PIB, se considera que la situación más plausible es la caída del PIB de alrededor de un 9%.

Esos peores escenarios, más allá de una depresión del PIB del 15,1%, estarían determinados por una peor evolución epidemiológica de la que se estima que podía suceder; estamos  hablando de un nuevo brote incontrolado de covid-19.

En esa situación, serían necesarios nuevos confinamientos, de manera que eso afectaría de manera importante nuevamente la capacidad productiva del país, de modo que la capacidad para la creación de riqueza se vería afectada de una manera importante.

En ese peor de los escenarios posibles, en el 2021 la economía española crecería un 6,9% y en el 2002 el PIB se incrementaría un 4%, de manera que el crecimiento todavía es posible a pesar de esa situación.

Cierre de empresas con contagio al sistema financiero

Continuando con las posibilidades de evolución del peor escenario posible, recordemos que hablamos de una caída del PIB del 15,1% con unas tasas de desempleo de 18,1%, el cierre de empresas sería similar a la caída de un castillo de naipes.

El cierre de muchas empresas contagiaría al sistema financiero, ya que aumentaría la morosidad crediticia, y se produciría una destrucción del stock de capital, lo que precipitaría un proceso de histéresis del mercado de trabajo.

Cuando hablamos de histéresis estamos hablando de un desempleo de larga duración que se mantendría a pesar de que se produjese la recuperación económica en los años 2021 y 2022.

Un segundo trimestre de pesadilla

Es una de las estimaciones que da por ciertas el Banco de España, y es una fuerte depresión del PIB en el segundo trimestre de este año 2020.

La entidad emisora evalúa la posibilidad de que esta caída del PIB se encuentre entre el 16% y el 21,8%, sobre todo debido al efecto que ha tenido el «cerrojazo» que decretó el gobierno, nos estamos refiriendo al confinamiento.

El efecto del «cerrojazo» va a tener mucha más incidencia en le segundo trimestre que en el primero, que «solo» ha sido de un 5,3%.

A pesar de tan pesimistas previsiones, todo parece indicar, al menos para el Servicio de Estudios de Banco de España, que en el tercer trimestre del año se hará efectiva la recuperación, con un crecimiento económico entre el 16% y el 19,3%.

El cuarto trimestre también será de recuperación, aunque menor que en el tercero, estimando el banco del que es gobernador Pablo Hernández de Cos que se producirá un crecimiento del Producto Interior Bruto de entre el 3% y el 6,3%.

El empleo también se resentirá

Es otro de los indicadores que decaerá, producto de la menor actividad económica, con una caída del 10% en lo que respecta a las horas trabajadas, aunque se espera que se produzca una recuperación dependiendo de los escenarios de recuperación económica.

Indudablemente una menor actividad laboral traerá aparejada la subida del desempleo, que se estima que este año 2020 suba al 18,1% e incluso escale tres décimas más el próximo año.

Solo es espera que el desempleo decrezca en el año 2022, cuando bajaría hasta el 17,1%, iniciando la senda de la recuperación, que estará en relación directa con el incremento de la actividad económica.

Van a ser los expedientes de regulación de empleo temporal, que permitirá que muchos trabajadores vuelvan a la actividad laboral, los que va a permitir que el desempleo no escale hasta magnitudes difícilmente soportables.

Fuente – el diario

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