España no crecerá tanto

Las previsiones del gobierno sobre la recuperación económica, las más halagüeñas posibles, no se cumplirán, al menos según la previsión de FUNCAS, el laboratorio de ideas de la Cajas de Ahorro Españolas, que prevé un crecimiento menor y una recuperación más lenta

Es la previsión que hace FUNCAS, la Fundación de las Cajas de Ahorro, un think tank que piensa y repiensa la economía del país.

Y la causa no será otra que el retraso de la vacunación en España, lo que aleja a nuestro país de un horizonte en donde para el verano al menos el 70% de la población está inmunizada.

En cuanto al crecimiento del PIB, para el servicio de estudios de las cajas es de ahorro, en este año 2021 la economía española crecerá un 5,7%, y un 6,3% para el año siguiente.

Ese crecimiento para el 2021 y el 2022 estará en dependencia del nivel de recuperación del turismo, una de nuestras principales industrias.

Proyecciones más pesimistas

FUNCAS hace una proyección más pesimista de la que ha aireado el gobierno, que prevé para este año 2021 un «rebote» del PIB del 7,2%.

Sin embargo, y no es baladí, las previsiones de las cajas de ahorro españolas son muy similares a las que ha realizado el Fondo Monetario Internacional (5,9%) y la Comisión Europea (5,6%).  

En cuanto a la «inyección» de capital europeo, en este 2021 la influencia en el PIB patrio será del 1%, y llevará tiempo que los 140.000 millones de euros hagan efecto en la economía española.

Como ya hemos indicado FUNCAS considera que el ímpetu de la recuperación dependerá del desempeño del sector turístico, del que depende, o dependía, el 13% del PIB de nuestro país.

También en dependencia de las vacunas

Es el aspecto que le da la mayor porción de incertidumbre a la recuperación económica española, y no es otra que el número de ciudadanos que puedan ser vacunados hasta el verano.

Inclusive la recuperación económica también va a depender de como vaya la vacunación en el Reino Unido, uno de los principales exportadores de turistas hacia nuestro país.

En el escenario más optimista, en el cual se lograría un 50% de ocupación, el crecimiento del PIB podría llegar a repuntar un 7%.

En caso de que el sector turístico solo lograse recuperarse un 12%, el crecimiento del Producto Interior Bruto solo crecería un 4,2%.

Sin embargo, aunque la evolución del turismo también va a depender de como anden las vacunaciones en los países emisores de turistas, la situación epidemiológica en España va a ser esencial.

Para verano debemos de convertirnos en un país sinónimo de seguridad por tener la pandemia, sin no extinguida, por lo menos controlada. Debemos de ser un país seguro desde el punto de vista sanitario.

Dos escenarios en el 2021

Un montón de indicadores que han sido malos, como el índice de ocupación y la actividad manufacturera, hacen pensar a FUNCAS en este 2021 tendrá dos escenarios.

Un primer semestre donde la pandemia seguirá siendo la protagonista y mediatizará la recuperación económica, y un segundo semestre caracterizado por la aceleración económica impulsada por el consumo.

Además, la recuperación de la economía en España estará determinada por varios factores, y el más importante de ellos tendrá que ver con las vacunaciones, tanto las que se produzcan en nuestro país como las de los países que son emisores de turistas.

En la recuperación también tendrá importancia las ayudas directas que la actividad productiva, y especialmente la industria del turismo reciba para reflotar el sector.

Por último, el gobierno también tendrá que realizar reformas en la economía que puedan servir como multiplicadores de los 140.000 millones de euros que van a llegar de Bruselas.

Déficit y deuda desbocada

A pesar de que se tiene la casi certeza de que en el 2022 se producirá el despegue económico, tanto el déficit público como la deuda pública continuarán desbocados.

Las previsiones de déficit público son que será del 8% en el 2021 y del 6,7% en el 2022, aunque la deuda se estabilizará, para el 2022 será casi del 120%.

Por todo ello desde FUNCAS, el servicio de estudios del BBVA y hasta el Banco de España consideran que sería una mala política subir más el Salario Mínimo Interprofesional, a pesar de que todos los sindicatos y algunos agentes sociales lo reclaman.

España a la cabeza de la inmunización en Europa

A pesar de los malos datos de vacunación en España, donde está inmunizado algo más del 2% de la población, nuestro país ofrece una de las mejores ratios de vacunación si se le compara con los países europeos de nuestro entorno.

Los malos datos de España han podido ser, en parte, enjugados a partir de febrero, cuando la llegada masiva de varios tipos de vacunas nos ha permitido tomar la delantera a Alemania e Italia.

Mientras que España, como la mayor parte de Europa, ha optado por una vacunación completa, es decir, en el caso de las vacunas de Astra Zeneca y de Pfizer por poner las dos dosis, con un impasse de dos semanas.

Otros países, como el caso del Reino Unido han optado por poner el mayor número de primeras dosis de vacuna, encomendándose a la diosa fortuna de que cuando se necesite inocular la segunda dosis, hayan llegado las remesas suficientes.

Vacunar, un ahorro de dinero

En esta pandemia, como en epidemias anteriores, la vacunación sigue siendo, además de la mejor opción desde el punto de vista sanitario, también un importante ahorro de dinero.

El SARS-CoV-2 ha hecho perder a España el 11% de su PIB, lo que en dinero «contante y sonante» ha supuesto 140.000 millones de euros.

Por otro lado, la inversión que va a tener que hacer el país en vacunas va a ser de 1.000 millones de euros, lo que se ha perdido de PIB durante solo dos días.

Una inmunización del 70% de la población, lo que se conoce como «inmunidad de rebaño» posibilitaría abrir la economía mucho antes, volviendo a la senda de la recuperación económica.

Ahora Pfizer permite una sola dosis

Es a la conclusión que ha llegado una investigación que ha sido publicado en el prestigioso New England Journal of Medicine, que indica que la eficacia de solo una dosis de la vacuna desarrollada por BionTech y Pfizer proporciona una inmunidad del 92,6%.

La dosis «de recuerdo» hace subir la inmunidad hasta el 94,8%, solo un 2% más, por lo que sería posible vacunar con solo una dosis.

De este modo, con una sola dosis, se podría vacunar a todos los grupos prioritarios, dejando para más adelante al resto de la población, de manera que la «inmunidad de rebaño» se lograría antes.

Fuente – EL PAÍS / elEconomista

Imagen – Rubén Vique / Kevin Doncaster / NIAID / Alan Light / Pictures of Money / Phil Roeder / Nathan Forget / Marco Verch

Cuando se perdió Cuba

Tendríamos de viajar en el tiempo a la pérdida de las colonias – primero Cuba y luego Filipinas – para encontrarnos con un Estado español con semejante nivel de deuda sobre el Producto Interior Bruto, que dinero contante y sonante supone 1,311 billones de euros

Desde que se perdió la Guerra de Cuba, el Estado no tenía un nivel de endeudamiento tan abultado, llegando a algo más del 117% del Producto Interior Bruto, lo que en euros contantes y sonantes supone 1,311 billones de euros.

La «tormenta perfecta» se ha desencadenado, y a la pandemia sanitaria le ha seguido una pandemia económica: a una economía desarbolada le ha seguido un importante aumento del gasto público.

Una deuda pública desbocada

Y las consecuencias económicas podían haber sido todavía peores, si no fuese por los ERTE y las prestaciones por desempleo, sin eso los ingresos de las familias hubiesen caído tanto como ha caído el PIB.

En solo un año la deuda pública ha aumentado en 122.000 millones de euros, el equivalente de lo que se gasta el Estado en pensiones en un año.

En ocasiones anteriores – rescate financiero, hundimiento del sector de la construcción – los aumentos de la deuda pública nunca habían tenido el cariz que está teniendo en estos momentos.

Nos encontramos en unos niveles de deuda pública desconocidos desde que regreso la democracia a España, producto de que el año pasado se hundiese la actividad un 11%.

En solo un año, la deuda en relación con el PIB ha «escalado» 21 puntos porcentuales, y tenemos que retroceder al año 1869 para encontrar un hundimiento de tal magnitud.

Desde la Revolución Gloriosa

En ese año España también vivía una «tormenta perfecta», con una crisis agraria, ferroviaria y bancaria producida como consecuencia de la Revolución Gloriosa.

Inclusive en una crisis de efectos devastadores, como la que se produjo en el año 2009, no hubo semejante incremento de la deuda, que se quedó en 14 puntos del PIB.

Tres años después, con el rescate financiero al que fue sometida España por parte de la Unión Europea, la deuda pública era de 16 puntos del PIB.

Deuda en relación con el PIB

Poner en relación la deuda con el PIB es uno de los mejores índices para saber la capacidad de pagar las deudas que tiene un país.

La última vez que el endeudamiento de las instituciones superó el 117% del PIB fue en el año 1902, después de la pérdida de Cuba, cuando España fue obligada por el tratado de paz con Estados Unidos a asumir la deuda pública cubana.

La buena noticia es que el Fondo Monetario Internacional considera que los bajos tipos de interés, que pueden ser mantenidos en el tiempo, van a permitir a España, si fuera necesario, endeudarse todavía más.

Los últimos años de emisión de deuda pública han sido beneficiosas para el Estado, dado que, con tipos de interés negativos, hasta ahora España cobraba por permitir que los inversores comprasen deuda española.

Sin embargo, el equilibro es precario, y cualquier turbulencia económica podría hacer que la deuda pública español se introdujese en un torbellino que llevase el interés de la deuda a unos niveles inaguantables.

Simplemente bastaría que el Banco Central Europeo no pudiese seguir comprando deuda española al nivel que lo está haciendo, para que la prima de riesgo, esto es, el interés que piden los inversores por financiarnos, llegase a cotas inaguantables.

No superar el 120% del PIB

En deuda se entiende, y para lograrlo el gobierno ha sido muy tímido en ayudas directas para hacer frente a la crisis económica que ha provocado la pandemia.

El coste de los ERTE y prestaciones a autónomos solo ha costado 40.000 millones de euros, no habido por el momento más ayudas directas.

Sin embargo, y antes de esta «tormenta perfecta», España ya tenía un problema con las cuentas públicas, inclusive después de más de un lustro de crecimiento ininterrumpido, el déficit público superaba el 3%.

Es una constante en la historia económica de España la gran dificultad que han tenido gobiernos, desde los conservadores a los progresistas, con lograr superávits presupuestarios.

Lejos queda la dictadura de Franco donde algunos ministros de economía, como Fernández Villaverde, lograban «cuadrar» las cuentas y lograr esos superávits presupuestarios.

No más de cuatro vías

En nuestro país solo ha habido cuatro vías, y ninguna más, para lograr reducir la deuda con respecto al PIB.

El primero de ellos ha sido a base planes de convergencia con Europa y privatizaciones, método que utilizaron tantos los gobiernos de Felipe González como los de José María Aznar.

Actualmente modificar la fisonomía financiera del Estado es imposible sin reformas de calado, y queda muy poco que el Estado pueda privatizar.

La segunda «maña» pasa por aumentar la deuda privada, que automáticamente produce un aumento del PIB, y disminuye el peso de la deuda, algo imposible porque la deuda privada es ya enorme.

Como tercera vía se puede recurrir a poner a funcionar la «máquina de los billetes» lo que automáticamente hace aumentar la inflación, y está no está en manos españolas, sino en las políticas económicas del Banco Central Europeo.

La última consiste en reestructurar la deuda que se tiene con los acreedores, lo cual no suele ser una buena política porque estos van a pedir un mayor interés para volver a prestar dinero al Estado.

Alemania oteando el horizonte

El «gendarme de Europa», con permiso de la Francia de Emmanuel Macron, tiene una doctrina económica que pasa por exigir a los países del sur de Europa una consolidación fiscal y una devaluación interna.

De lo que se trata es de recuperar competitividad a escala planetaria para poder hacer la economía de los países de la zona euro, en este caso España, lo suficientemente competitiva como para ir pagando poco a poco las deudas.

Para ello, y para otras cosas, España, gracias a la solidaridad europea, cuenta con 140.000 millones de euros y la mitad de ese dinero son subsidios a fondo perdido, mientras que la otra mitad son prestamos que hay que devolver.

Fuente – EL PAÍS

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La hostelería en pie de guerra

El sector de la hostelería es uno de los que peor está llevando la pandemia de SARS-CoV-2 y en toda España ha salido a la calle para reivindicar, como en otros países europeos, ayudas directas, con un tercio de los negocios en la «cuerda floja»

Las manifestaciones por todo el territorio nacional se suceden con una hostelería que es uno de los sectores más perjudicados por la pandemia de SARS-CoV-2 y donde fuentes de la patronal ya no encuentran solución a los cíclicos «cerrojazos».

El recurso más manido de todas las comunidades autónomas – son ellas las que tienen la potestad de cerrar la hostelería – es, ante el descontrol de los casos de SARS-CoV-2, cerrar la hostelería.

Por suerte, en algunas comunidades autónomas, si se permite a los bares, cafés y restaurantes, preparar bebida y comida «para llevar», aunque hay CC. AA. que han impuesto medidas más draconianas, como el cierre completo.

Pocas se salvan

Dentro de los planes de la mayoría de las comunidades autónomas, el cierre de la hostelería se ha convertido ya en un «clásico», y como muestra un botón.

Castilla – La Mancha ha cerrado hasta el 28 de enero, hasta el 30 de enero en Baleares y la Comunidad Valenciana hasta el 4 de febrero.

En el caso de Euskadi, que ha cerrado perimetralmente todas las localidades de la Comunidad Autónoma, la hostelería también se ha visto obligada a «echar la persiana».

El cierre en el País Vasco no ha sido total, ya que permite que bares y restaurantes preparen comidas y bebidas «para llevar».

Y en aquellas CC. AA. que no hay restricciones la hostelería se enfrenta a la «espada de Damocles» de tener que cerrar a las 22:00 horas.

Cabeza de turco

Si bien es cierto que hemos tenido ocasión de contemplar de comportamientos poco edificantes en la hostelería, en la mayoría de los casos imputables a la clientela, para el sector se han convertido en las víctimas propiciatorias.

Desde el gremio de hostelería se defiende que existen otras actividades que están convirtiendo en focos de infección, como las Rebajas o el transporte público, actividades y servicios a los cuales no se aplican las medidas extremas que sufre la hostelería.

Manifestaciones que corren como la pólvora

La hostelería está «tocada» en todo el Estado, en un continuó de tener que cerrar mucho más pronto de lo acostumbrado hasta el cierre total.

Pero el sector no está dispuesto a quedarse «de brazos cruzados» y concentraciones y manifestaciones se reproducen por todo el territorio nacional.

Euskadi, Comunidad Valenciana, Extremadura, Madrid, las protestas se extienden como una mancha de aceite por todo el territorio.

Desde Hostelería de España, que es la organización que agrupa a más de 90.000 empresas de hostelería, se refiere que muchos negocios están en las últimas y se exige al gobierno ayudas directas al sector.

Buscar soluciones

Una de las soluciones, hasta que llegó el invierno y frío, fue permitir que los negocios de hostelería pudiesen poner terrazas, lo que en cierto modo compensaba el verse obligado a aforos del 50% o menores en interiores.

Otra de las medidas que han habilitado muchos consistorios – suelen ser los ayuntamientos los que regulan la hostelería – es la exención de tasas municipales mientras dure la pandemia, pero ni así muchos negocios consiguen el «oxígeno» que necesitan.

Otro recurso muy utilizado ha sido el de los ERTE, pero estos no pueden durar eternamente, aunque el gobierno ha prometido extenderlos hasta el mes de mayo.

De los 800.000 trabajadores que estaban en ERTE a 1 de diciembre de 2020, más de una tercera parte pertenecen al colectivo de la hostelería o gremios equiparables y otros 113.000 al gremio hotelero.

Un sector herido de muerte

La patronal del sector evalúa en un tercio las instalaciones que están a punto de sucumbir financieramente por no tener ingresos y tener que seguir haciendo frente a los gastos.

La situación es muy similar, así como los porcentajes, en todo el Estado, situación que puede seguir agravándose en caso de que se vuelvan a dictar próximos «cerrojazos».

Hasta el pasado mes de noviembre, el sector solo ha ingresado el 43% de lo que tenía previsto para el último trimestre del 2020, bien es cierto que la proyección se hacía teniendo en cuenta que la pandemia de SARS-CoV-2 estuviese superada.

A pesar de ello, existen sectores que están en una situación incomparablemente más grave: agencias de viajes, hoteles, hostales, campings y sector del transporte.

El Banco de España lo confirma

En diversos informes del Banco de España se confirma la casi defunción del sector. Según el organismo que dirige Pablo Hernández de Cos, el 75% del sector hostelero y afines cerraron el ejercicio fiscal con pérdidas.

A esa situación se suma, para empeorar el pronóstico, las características del sector: las empresas son muy pequeñas y no tienen «músculo» financiero para hacer frente a la peor crisis económica en ocho décadas.

Además, es un sector poco habituado a innovar: solo el 8% de las empresas han organizado acciones para llevar a casa de los clientes las comidas y bebidas que proporcionaban en sus locales.

Desde la patronal del sector se piden subvenciones para que el sector se reinvente, de manera que pueda establecer planes que llevar a la práctica para poder seguir desarrollando su tradicional negocio que no es otro que el de servir comida y bebida.

Ayuda europea distribuida por las comunidades autónomas

El gobierno de España ha puesto a disposición del sector de la hostelería un plan de apoyo con el dinero del fondo europeo REACT-EU, que ha sido distribuido por las comunidades autónomas.

En el caso de la Comunidad Valenciana que ha establecido el cierre completo de la hostelería en toda la CC. AA., el sector se beneficiará de ayudas directas por un montante de 340 millones de euros.

Mucho más magro es el plan de rescate de Castilla y León, que está dotado con un cheque de entre 2.000 y 4.000 euros para bares, restaurantes, hotelería y agencias de viajes. En total se repartirán 10 millones de euros.

La patronal del sector, mejor que unas ayudas que dependan de la facturación, proponen el «modelo francés» donde las ayudas dependen del número de trabajadores que tiene cada negocio, que se resumen en 500 euros por trabajador y mes.

Fuente – el diario

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¿Represalias?

La implantación de la «tasa Google» en España se ha convertido en un casus belli para la administración norteamericana, que ha anunciado posibles represalias por considerar que con dicho gravamen se discrimina a las empresas de su país

Es lo que veladamente ha anunciado Estados Unidos ante la imposición en España de la denominada «tasa Google», que según el gobierno norteamericano no hace sino discriminar a las empresas norteamericanas.

Recordemos de la «tasa Google», en esencia, consisten en que las grandes multinacionales tecnológicas – Google, Apple, Facebook y Amazon – tributen por el negocio que desarrollan en España.

Hasta la entrada su entrada en vigor, y mediante operaciones de ingeniería financiera, algunas de las multinacionales citadas, el caso más sangrante era el de Apple, llegaban hasta a declarar pérdidas en nuestro país.

Contra las normas de tributación internacional

Es lo alega la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, que alega que la «tasa Google», que no solo aplica España, sino también Austria y Reino Unido, es discriminatoria para con sus empresas.

Además, alega que dicha tasa es incompatible con las normas de tributación internacional, y también estaría limitando las posibilidades de negocio de las grandes empresas del país que dentro de poco gobernará Joe Biden.

El umbral que ha puesto la legislación española, un negocio anual mayor de 750 millones de euros, hace que 34 multinacionales norteamericanas se verán afectadas, mientras que de las empresas españolas solo dos superarían ese umbral.

La USTR aduce que, si el umbral fuese los 50 millones de dólares, las empresas españolas afectadas serían 20 y las norteamericanas 80.

Apunta a las Top

Es otra de las acusaciones de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, USTR en sus siglas en inglés.

La tasa se aplica a un importante número de servicios, desde la publicidad a la intermediación online o la transmisión de datos, unos sectores que están copados por multinacionales norteamericanas.

Desde la USTR se informa que sigue evaluando que respuesta dará a la «tasa Google» que está en vigor en España, no descartando algún tipo de sanción contra las empresas españolas a modo de represalia.

La respuesta más socorrida sería la de grabar con aranceles los productos españoles que exportan hacia Estados Unidos, unas sanciones de la misma guisa de las que tiene aplicadas a diversos productos europeos.

Una aplicación inminente

La «tasa Google» entrará en vigor este próximo sábado, aunque la primera liquidación se realizará dentro de tres meses.

Se aplicará a empresas que facturen más de 750 millones de ellos, y que al menos facturen tres millones en nuestro país.

Los servicios a los cuales se puede aplicar la «tasa Google» son servicios de publicidad en línea, servicios de intermediación en línea y venta de datos y de metadatos.

Las previsiones iniciales de Hacienda eran de más de 1.000 millones de euros, pero finalmente una estimación más realista muestra que no serán más allá de los 968 millones de euros.

Y si las empresas se niegan a pagar la tasa

Como en cualquier iniciativa tributaria, se han establecido multas para aquellas empresas que se nieguen a pagar dicha tasa: el 0,5% del importe neto de la cifra de negocio del año natural anterior.

Los clientes pagarán la factura

Como casi en cualquier negocio, las empresas repercutirán el impuesto en sus clientes, y se espera por tanto un encarecimiento de los servicios.

Los españoles pagaremos entre 515 y 665 millones más por los servicios digitales, aunque como ya hemos indicado las grandes multinacionales del negocio digital tendrán, por primera vez, que tributar en España.  

La OCDE no es favorable a la «tasa Google»

Ha sido el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, Ángel Gurría, el que ha valorado negativamente la introducción unilateral de esas nuevas tasas.

Fundamentalmente lo considera una mala idea debido a que lo único que podría suceder es que se entrase en una dinámica de guerra fiscal y comercial que no beneficiaría a nadie, pero sobre todo a pequeñas economías como la española.

Lo ideal sería que dentro del marco de la OCDE se pergeñara una «tasa Google» de obligatorio cumplimiento para todos los países miembros, solución que no parece próxima por la negativa de Estados Unidos de negociar esos términos.

Desde el gobierno español se califica la tasa como «transitoria» hasta que se legisle algo parecido dentro de las principales organizaciones económicas supranacionales, caso del G7 o del G20.

Google, el caso más flagrante

Se estima que entre 2016 y 2019, Google se llevó al paraíso fiscal de Islas Bermudas 34.000 millones de euros, dinero que no se tributó ni en Estados Unidos, país donde tiene su sede social, sino en Irlanda, donde tiene (aparentemente) su sede fiscal.

Google Ireland Holding Unlimited Company, que es la matriz de su esquema tributario, declaró unos ingresos, en el 2018, último año del que hay cuentas, 18.300 millones de euros.

Irlanda no es su matriz

Aunque pudiera parecer que la matriz de Google está en Irlanda, no es así, ya que la filial, pues de eso se trata, irlandesa depende de dos sociedades con domicilio fiscal en Bermudas.

Google Bermudas Limited Company posee el 99% de la filial irlandesa y el 1% restante está en manos de Google Bermudas Unlimited Company.

De hecho, en Irlanda la multinacional que fundase Sergei Brin, pago la exigua cantidad de 236,2 millones de euros en impuesto de sociedades.

Un esquema sencillo

La «trampa» de Google y otras tecnológicas utilizan sus gastos para enviar sus ingresos a países con baja tributación.

Lo que hace Google es pagar a la matriz por la marca, los productos, la tecnología, derechos intelectuales, y con ello reduce casi a 0 los beneficios de la filial, en este caso al española.

En el caso de Google España, los resultados de explotación fueron de 27 millones de euros, consiguiendo un beneficio neto de 20 millones después de pagar 6,8 millones como impuesto de sociedades.

Y eso cuando los ingresos, solo por publicidad de Google España, facturó 1.500 millones de euros, lo que da una idea de la enorme evasión de impuestos que realizan Google y otras tecnológicas.

De hecho, Google no es la única multinacional tecnológica que se ve favorecida por el liviano impuesto de sociedades irlandés, ya que Apple y Facebook también tiene allí la matriz con la que gobiernan todo su negocio europeo.

Fuente – EL PAÍS / LA VANGUARDIA / elEconomista

Imagen – Neon Tommy / Sam Halladay / Martin Saunier – Plumaz / La Moncloa – Gobierno de España / Teófilo / Mike / EU2017EE / Luis Villa del Campo / Robert Montgomery / Jernej Furman

Annus horribilis para el turismo en España

El desplome del sector turístico en España producto de la crisis del SARS-CoV-2 es más que evidente: ha pasado de suponer el 13% del PIB a ser solo el 4%, con un sector que tardará en recuperarse, y eso en las previsiones más halagüeñas, al menos dos años

El Plan B del sector turístico español, estimular la demanda interna después de la desbandada del turismo internacional, principal «maná» del sector, ha «pinchado rueda».

El turismo interior, además de viajar mucho menos que en años anteriores, producto del miedo al contagio del SARS-CoV-2, ha gastado mucho menos que en años anteriores, en concreto un 40% menos.

Un sector arrasado

De año aciago se puede calificar el 2020 para el sector turístico español, que ha provocado que el sector haya entrado en barrena, máxime cuándo supone el 12% del PIB español en el 2019.

La debacle del sector ha hecho que este año 2020 el aporte del sector turístico haya supuesto solo un magro 4%, aunque las aspiraciones eran mayores.

Precisamente porque se pergeñó una posible solución, que el turista nacional supliera al extranjero, que no se ha producido a pesar de las rebajas que el sector ha establecido en sus tarifas.

Una fórmula que no ha funcionado

Sin embargo, el turista español fue prudente y pesó más el miedo al SARS-CoV-2 que viajar aprovechando las jugosas ofertas que presentaban tour operadores y las cadenas hoteleras.

Los números «cantan»: este año 2020 los ingresos de sector turístico han sido solo el 40% de la facturación del 2019  y el turista nacional viajó un 42% de lo que lo hizo en el anterior ejercicio fiscal.

Los ingresos entre enero y septiembre del 2020 supusieron una facturación 15.150 millones de euros, mientras que en el mismo periodo del año anterior los españoles nos gastamos en viajes algo más del doble de esa cantidad.

Sin embargo, el turismo nacional no ha caído tanto como lo ha hecho el extranjero, que ha supuesto una bajada del 78% con respecto al mismo periodo del año 2019.

El sector saca conclusiones

La primera de ellas es que el sector turístico español pivota sobre el turismo extranjero, mientras que no ha «cuidado» el mercado interior de turistas españoles, lo cual explica en buena medida el desbarajuste que vivimos.

EXCELTUR, la patronal del sector, evalúa las pérdidas de este 2020 en 110.000 millones de euros, lo que ha provocado un enorme boquete en la economía nacional, ya que el 13% de la misma provenía de este sector.

Las pernoctaciones también bajan, en el caso del turista nacional en un 28%, ya que muchos o bien han preferido pasar las vacaciones en segundas residencias o bien en casas de familiares y amigos.

Si tenemos en cuenta las pernoctaciones que afectan al sector turístico – hoteles, casas rurales, campings – la caída es del 50% con respecto al año anterior.

Darwinismo turístico

Aunque nadie duda, y más tras hacerse manifiesto que las vacunas son eficaces, que se ve la luz al final del túnel, más peliagudo va a ser saber cuántas empresas turísticas se van a quedar en el camino.

Además, la pandemia de SARS-CoV-2 no es el único problema que acecha al sector, ya que, con el BREXIT, aunque parece que civilizado, también se ven incógnitas en el horizonte debido al «peso» de los turísticas británicos en España.

Otro elemento para tener en cuenta es la «resaca económica» que va a provocar la crisis del SARS-CoV-2, inclusive una vez que se haya superado el problema con la vacunación masiva de la población.

Al mismo tiempo, los españoles se han embarcado en una carera ahorradora por lo que pueda pasar, y hay que recordar que los gastos turísticos y de viajes suelen ser una de las últimas prioridades de las personas en una crisis económica.

Travesía por el desierto

Los analistas, como suele ser habitual en estas circunstancias, se preguntan cuándo remontará el vuelo el sector, y los cálculos más optimistas hablan de que no será hasta el 2023 cuando se puedan recuperar los niveles anteriores a la pandemia.

Por subsectores, el turismo foráneo se podrá recuperar este 2021, al menos en un 40%, y para el 2022 ya habrá retornado hasta un 80% de los visitantes extranjeros.

La recuperación también irá por regiones, y las islas serán las últimas de volver a tener «tono muscular» debido a que son dependientes del transporte aéreo, también muy tocado por la pandemia.

Sin embargo, el gobierno considera que una vez que haya sido vacunada más del 70% de la población y logremos la «inmunidad de rebaño», allá por Semana Santa, el sector podría hacer una buena «caja» en esa campaña.

Primero los nacionales y después los foráneos

 Son muchos los analistas que coinciden en que primero se recuperará, además de una manera muy rápida, el turismo nacional y con posterioridad el foráneo.

En este último caso la recuperación de volúmenes precrisis tardará al menos dos años, hasta que los destinos turísticos nacionales puedan volver a resultar atractivos – y seguros – para los turistas de allende nuestras fronteras.

Aceleración de la transformación

La crisis ha llegado en un momento en el cual el sector estaba en plena transformación y los expertos están convencidos que la pandemia de SARS-CoV-2 no va sino a acelerar esas transformaciones.

Además, se espera que el «maná» de los 140.000 millones de euros que viene de la Unión Europea caigan, al menos un buen «pellizco» en el sector turístico español.

Pero para que pueda lograr eso, el gobierno y el sector turístico tiene que presentar proyectos viables en los cuales se pueda invertir ese dinero.

Los dos elementos de transformación que va a acelerar esta crisis van a ser la sostenibilidad y la digitalización del sector, por otro lado, un «mantra» que parece replicado de otros sectores pero que se quiera o no va a ser el futuro.

En el caso de las islas Canarias y las islas Baleares, sus gobiernos autonómicos han contratado a consultoras, como KMPG, para que les ayuden a que la recuperación del turismo sea más vigorosa y más rápida.  

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Evgeny Isaev / Aaron / Thomas Depenbusch / Steven Miller / Bryn Pinzgauer / Peter Dowley / Lauren Manning / Goran Has

Desempleo, sobre todo juvenil

Como en todas las crisis económicas precedentes, al menos desde que España recuperó la democracia, los jóvenes son el sector que más está sufriendo el desempleo, en cotas enormes, como es habitual. Teniendo la generación de jóvenes más preparada de la historia, muchos de ellos, los que todavía trabajan, están subempleados

La pandemia de SARS-CoV-2, en la que todavía nos encontramos instalados, ha provocado una debacle de la economía española, y uno de los indicadores que está en números rojos es el del desempleo.

Además de los miles de españoles que se encuentran en expediente de regulación temporal de empleo, el desempleo se está cebando especialmente con los más jóvenes, sobre todo aquellos que tienen menos de 25 años.

Anuario del Mercado de Trabajo 2020

La pandemia de SARS-CoV-2 se ha convertido en un tsunami económico que se ha llevado por delante miles de empleos, tal como aparece reflejado en el Anuario del Mercado de Trabajo 2020.

El estudio, que ha sido elaborado por Adecco Group Institute, muestra que son los jóvenes menores de 25 años lo que fundamentalmente han perdido el empleo, en un número de 244.000.

Como no suele ser habitual en aquellas crisis que provocan masivas destrucciones de empleo, han sido más los hombres los que han perdido su modo de vida más que las mujeres.

Mientras que las trabajadoras que han perdido su puesto de trabajo son 117.700, el número de hombres que se han quedado sin trabajo ascienden a 126.300.

El desempleo provocado por el SARS-CoV-2 supone destruir el 20% de la afiliación a la Seguridad Social que había antes de la irrupción de virus, y paradójicamente la única franja de edad en la que crece el empleo es la de trabajadores de más de 60 años.

Un mal endémico

En el caso del mercado de trabajo español y su comportamiento, es ya tradición que cuando se producen las crisis, la pérdida de empleo sea mayor que la viven países de nuestro entorno.

Otra de las peculiaridades reside en que, en esos momentos de crisis, cuando se pierde empleo a mansalva, la mayor pérdida de empleo se registra entre los más jóvenes.

Tal como refieren desde Adecco, en el empleo se han juntado unos jóvenes que son la generación mejor formada de toda la historia, con una población activa que, sin tanta formación, si son buenos profesionales «de lo suyo».

Eso hace que esos trabajadores con mucho talento no sean expulsados del mercado laboral, por lo que se convierten en un «tapón» que impide que los jóvenes puedan «desembarcar» en el mercado laboral.

Son casi siete millones de jóvenes los que no trabajan, un colectivo, el de los jóvenes de menos de 25 años, que cada día son menos en la realidad demográfica de nuestro país.

Mucho peor que en Europa

Mientras que los países de norte y el centro de Europa tienen menos desempleo y menos paro juvenil, las economías de los llamados PIGS están destruyendo más empleo, y una buena parte tiene rostro juvenil.

Pero en el caso de España, además de que hay menos jóvenes trabajando, la calidad de ese empleo es mucho menor que el de los países europeos de nuestro entorno.

Además, el empleo que se crea entre los menores de 25 años es casi siempre de tipo temporal, algo que no sucede en los mercados laborales de nuestros pares europeos.

El informe de Adecco también nos muestra que España es el país de la Unión Europea donde más contratos a tiempo parcial tiene los jóvenes, con una ratio que llega en determinadas fases del año hasta el 40% de los contratos.

En otro indicador en el cual España es campeón, un triste campeón nos atreveríamos a decir, es en el porcentaje de graduados universitarios que desarrolla labores de poca cualificación, llegando casi al 15%.

Desde Adecco eso se explica por el hecho de que haya tanto titulado universitario que desarrolla trabajos muy por debajo de su cualificación es porque muchos jóvenes se empeñan en estudiar carreras de ciencias sociales con una ratio muy baja de ocupación.

Perspectivas a medio plazo

Si las previsiones del gobierno se cumplen, en el 2021 se crearán 200.000 empleos, y en los dos años posteriores 300.000 en cada ejercicio.

Y ese indicador, como otros muchos, mejorará gracias al «maná» que nos va a caer desde Bruselas, una cantidad que entre subsidios y préstamos tiene que llegar a los 140.000 millones de euros.

Las previsiones son que por cada euro que la UE inviertan en España se generarán 1,2 euros de beneficio, teniendo en cuenta que el primer tramo de la inyección de capital europeo será de 72.000 millones de euros.

El número de empleos que hemos citado se encuentra dentro de un plan más ambicioso que maneja el gobierno, que es el de crear 800.000 puestos de trabajo en tres años, una de las promesas «estrella» del gobierno de Pedro Sánchez.

Todo ello se cifra en la posibilidad de que después de la debacle económica que se va a producir este año, la economía «rebotará» un 7,2% en 2021, que podría llegar al 9,8% si ese año llegan a España los 72.000 millones de euros restantes.

Pero a pesar de la promesa de creación de empleo masiva, en el 2021, o al menos así se prevé que en ese año el desempleo todavía esté en algo más del 14%.

Digitalización y transición ecológica

Sin embargo, las prioridades del gobierno para invertir el dinero que va a llegar de Bruselas en los sectores tradicionales como son las infraestructuras.

Ahora, con el «maná» europeo lo que se pretende es invertir en digitalización y en sostenibilidad, como una manera, también, de poner coto a la pandemia.

Que se privilegien los procesos de digitalización es evidente, máxime porque una de las directrices del gobierno es mandar a teletrabajar a su domicilio y convertir en online todo lo que se pueda.

En cuanto a una economía sostenible, sigue siendo en «mantra» del gobierno de coalición del PSOE – Unidas Podemos como uno de los principios rectores del gobierno de coalición y de la economía del país.

Fuente – EL PAÍS / CincoDías

Imagen – postcardtrips / job@units / UKOLN / Day Review / Airbus / Manuel Schmalstieg

Economías endeudas

Producto de la crisis económica producto del SARS-CoV-2, la deuda pública y como consecuencia el déficit público de decenas de países, también de los que forman parte del club comunitario, han batido récords históricos, con una España que se irá al 123% del PIB

Uno de los daños colaterales de la crisis provocada por el SARS-CoV-2 es que las grandes economías del Globo se están teniendo que endeudar a niveles nunca vistos desde que comenzó el siglo.

Ya son tres decenas de países cuya deuda pública está por encima del 100%, entre ellos España, donde todos los analistas económicos opinan que este 2020 llegará al 123% de su PIB.

Lo estrictamente necesario

En el caso de España, endeudarse está siendo necesario para la necesidad de financiar una serie de políticas, también económicas, que están consiguiendo evitar que el país se hunda en el marasmo.

Nos referimos a la financiación de los ERTE, los subsidios a fondo perdido, el gasto sanitario producto de la pandemia y también las inyecciones de liquidez a empresas que han impedido que entrasen en quiebra.

A pesar de las políticas monetarias, producto del covid-19, que están llevando a cabo la mayoría de las economías avanzadas, esto es, gastar lo que no se tiene, un futuro default de algunos de esos países parece un espejismo lejano.

Y ello porque, en el caso de la Unión Europea, el BCE ha «congelado» los intereses de la deuda, por lo cual los gobiernos de los 27 pueden seguir ejerciendo de manirrotos llegado el caso.

La mayoría por encima del 100%

Son los «primeros espadas» de la economía mundial los que más deuda están contrayendo, y claro, todo eso a base de bonos que están inundando los mercados.

Son ya muchos países, como Estados Unidos, que tienen ya su deuda pública por encima del 100%, y en caso de Japón, por encima del 200%.

Las previsiones para el país que gobernase hasta hace poco Shinzō Abe es que su deuda pública sume este año 30 puntos más, llegando al 266% del PIB.

En La Meca de la economía de mercado, nos referimos a Estados Unidos, se prevé que termine el 2020 con una deuda pública del 131% de su PIB, y España no le va a la zaga, elevándose en este 2020 hasta los 123 puntos porcentuales.

Copas y mujeres

Nuevamente van a ser los países del sur de Europa, a los cuales el premier holandés Jeroen Dijsselbloem acusó de gastarse el dinero europeo en copas y mujeres, los que peor desempeño económico van a tener en esta crisis.

En el caso de España, con unas previsiones de deuda pública del 123% del PIB para este año, tiene uno de los niveles de endeudamiento público desconocidos desde 1902, pero Grecia, Portugal e Italia no le van a la zaga.

En el caso de Grecia su deuda pública «escalará» hasta el 125%, habiendo solo dos países en el mundo – Japón y Sudán – que superan dicha cantidad.

Mientras tanto Italia terminará el año con deuda por el 161% de su PIB y Portugal nos superará en 8 puntos porcentuales.

El endeudamiento de los países europeos ha hecho trizas el pacto de estabilidad europeo, que autorizaba, eso era antes de la crisis sanitaria y económica del SARS-CoV-2, un magro endeudamiento público no superior al 60% del PIB.

La receta del Fondo Monetario Internacional

A pesar de que el FMI tiene una bien merecida fama de ser de la «cofradía del puño», con la presente crisis, y para conjugar la debacle económica ha recomendado a todos los gobiernos nacionales que gasten con si no hubiera un mañana.

En cuanto a la recuperación de las economías del sur de Europa, la institución que preside Kristalina Gueorguieva prevé que Grecia, en el 2023, y Portugal, en el 2025, serán los primeros en reponerse.

En el caso de los países que presiden Giuseppe Conte y Pedro Sánchez tardarán más en volver a la senda del crecimiento económico.

En el caso de los PIGS, se ha producido una auténtica «tormenta perfecta» que ha hundido sus economías, con un cóctel formado por confinamientos estrictos, aumento del gasto, caída de la tributación y retracción del consumo.

Déficit público: España a la cabeza

España estará, en ese aspecto, y siempre según el FMI, en el «furgón de cola» de los 27 miembros de club europeo.

Además, será al que más le costará salir de la crisis económica producida por el SARS-CoV-2, con un déficit público que se acercará al 14%, formando parte de un «selecto grupo» encabezado por Libia (102% de su PIB).

Sin embargo, otras economías hasta ahora más pujantes van a estar en situación peor que la española, al menos hasta el 2025: Canadá, Estados Unidos, Brasil, Japón y el Reino Unido.

El milagro alemán

Alemania, que en la pasada crisis del 2008 se convirtió en uno de los campeones de lo que desde diversas tribunas económicas no se dudó en calificar como austericidio, ha cambiado el paso.

Ahora, el país que gobierna Ángela Merkel, con la fe del converso, se ha lanzado a un ambicioso plan de estímulos hacia sus empresas, copando el 52% de las ayudas que para ese fin va a librar la Unión Europea.

En el caso del déficit público Berlín ha estimado que finalizará el año con un 8%, algo que se puede permitir dado que el endeudamiento de la «locomotora europea» sólo es del 52%, con previsiones de reducirlo en los años sucesivos.

Las previsiones de Bundesbank son que para el 2025, la deuda pública teutona será solo del 59%, con unas expectativas de volverá al superávit fiscal allá por el 2022.

En que respecta a la caída del PIB para este 2020, será del 6%, a años luz de otras economías, como la española, que tiene una previsión de superar el 12%.

De cualquiera de las maneras, y el que no se consuela es porque no quiere, la Unión Europea en general y España en particular ya han vivido otras crisis, bien es cierto que no de la magnitud de la actual, y gracias a su resiliencia, las han podido superar.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – European Parliament / G20 Argentina / Oyvind Solstad / EU2017EE / Javier Ignacio Acuña Ditzel / Enrique Ballarin / Marco Verch

Bastante peor de lo esperado

Finalmente, las previsiones económicas para España empeoran. Ahora el gobierno calcula que en el 2020 España se «dejará» un 11,2% del PIB, y solo en el 2021 se volverá a la senda de crecimiento, con un magro 7,2%

El gobierno confirma que el hundimiento de la economía española será mayor de lo que en un primer momento se esperaba, con una caída del 11,2% en este año 2020.

Para el próximo año, esto es 2021, se prevé un crecimiento del 7,2% que en parte enjugará la depresión de la economía española.

Debido a esta situación económica tan desastrosa, el gobierno ha previsto incrementar el techo de gasto un 53% para 2021, lo que en dinero contante y sonante supone 196.097 millones de euros.

Anno horribilis

Y es que las previsiones para este año que está a punto de concluir son desastrosas, y todo producto de la crisis sanitaria y económica del SARS-CoV-2, que ha desarbolado lo que venía a ser una recuperación económica.

Sin embargo, todo se apuesta a que, en el año 2021 y gracias a los fondos que llegan de Europa – a España le corresponden 140.000 millones de euros -, se pueda volver a la senda del crecimiento.

Para el 2021, como ya hemos citado, se prevé un crecimiento económico de, al menos, el 7,2% del PIB, que inclusive podría ser mejor con el «viento de cola» que puede venir de la Unión Europea.

El déficit público, de todas las administraciones, también va a tener que «encajar» el duro varapalo, y escalará hasta el 11,3%.

Incrementar el techo de gasto

Es con esas halagüeñas previsiones para el 2021, con lo que «juega» el ejecutivo de Pedro Sánchez para incrementar el techo de gasto más de un 50%.

Del mismo modo, dicho aumento de gasto también es producto del esperado «maná» que llegará de los fondos de reconstrucción europeos y que debe de suponer, por lo menos, 140.000 millones de euros.

Este inquietante cuadro económico ha sido presentado por la titular del Ministerio de Economía, Nadia Calviño, en un acto que es el prolegómeno de la presentación del proyecto de Presupuestos Generales del Estado para el 2021.

Calviño ha calificado, sin ambages, los resultados como manos, culpabilizando al mal desempeño económico del tercer trimestre del año, donde la economía española ha caído un 13%.

Mal dato del paro

Es otro de los indicadores que se resienten producto de la crisis económica, debido a que muchas empresas han tenido que cerrar producto del tsunami económico que ha traído aparejado la crisis sanitaria del covid-19.

Las previsiones gubernamentales son de que el desempleo llegue al 17,1% en el cómputo global del 2020.

Para el 2021, el nivel de paro, a pesar del prometido crecimiento económico, solo disminuirá dos décimas, quedándose en el 16,9%.

 A pesar de todo ello, desde fuentes del gobierno es optimista en cuanto a la creación de empleo en España, cifrándola en el 2021 en 400.000 puestos de trabajo, llegando a 600.000 en caso de que se produzca la tan ansiada bonanza económica.

Crecimiento en el 2021

Será el año que señalan los agentes económicos se producirá un nuevo crecimiento del PIB, cifrado en estos momentos en el 7,2%, que vendrá acompañado de un crecimiento en las exportaciones y las importaciones.

Porcentualmente, lo que venden las empresas españolas en exterior crecerá en el 2021 un 8,6% y lo que se compra en el extranjero, esto es, las importaciones crecerán más de un 11%.

El optimismo en las cifras que derrocha el ejecutivo español, no está en consonancia con lo anunciado por otros organismos económicos supranacionales, caso del Fondo Monetario Internacional.

Para el FMI, la economía española perderá, en este 2020, un 12,8% de su PIB, y el próximo año el crecimiento será solo de un 6,3%.

Aumento del techo de gasto

Ha sido la ministra de Hacienda y portavoz del gobierno, María Jesús Montero, la que ha anunciado que el techo de gasto, esto es, lo que el gobierno puede invertir, subirá en el 2021 un 53%.

En euros eso supone que la administración del Estado podrá gastar 196.097 millones de euros, lo que supone un 53% más que en el 2020.

Por partidas, los gastos comunes supondrán 136.799 millones de euros, mientras que el mecanismo de recuperación tendrá a su disposición 27.436 millones de euros.

Otras partidas, como las de la Seguridad Social supondrán 18.396 millones de euros y las transferencias a las comunidades autónomas ascenderán a 13.486 millones de euros.

El cambio con respecto a este año es brutal, teniendo en cuenta que es posible gracias al dinero a paletadas que va a llegar de Bruselas, ya que las previsiones, antes del asunto del covid-19, eran aumentar el techo de gasto menos de un 4%.

Desde el gobierno se ha advertido que en caso de no movilizar las partidas presupuestarias que se van a invertir en reflotar la economía española, la crisis se hubiese llevado por delante el 25% del PIB.

Además, no intervenir la economía como se está haciendo, implicaría que el paro hubiese aumentado en 3 millones de personas.

Aumenta el déficit público

Y por algo tan evidente como que aumentan los gastos y no se recuperan los ingresos, por lo que las administraciones se van a ver obligadas a invertir más.

El 2020 se prevé que termine con un déficit público del 11,3%, y para el 2021 esa magnitud sería «solo» del 7,7%.

En caso de lograr reducir el déficit público en dos ejercicios en cinco puntos se puede calificar como de proeza económica, y el gobierno tiene cifradas sus esperanzas en poder lograrlo.  

Y todo ello con el empuje de la UE que mantendrá activada la claúsula general de salvaguarda del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, un espaldarazo a las políticas económicas del gobierno de Pedro Sánchez.

Y mientras tanto la deuda pública escalará hasta el 118%, lo que va a suponer un aumento de 20 puntos porcentuales, aunque eso no supondrá la emisión adicional de más deuda pública.

Fuente – el diario

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Buen dato en el empleo, a pesar de todo

Los datos de empleo de este mes de septiembre, a pesar de la sangría de destrucción de empleo que ha supuesto la pandemia, muestra un saldo muy positivo, ya que se han creado 84.000 empleos en solo un mes

Inclusive con la pandemia de covid-19 de nuevo desencadenada, el dato del empleo llama a la esperanza de que todavía estemos a tiempo de domeñar la debacle económica que se anuncia al menos para este año y el próximo.

El dato de la creación de empleo es el mejor de la historia desde que se tiene registros, y en el pasado mes se han sumado 84.000 personas a las cotizaciones de la Seguridad Social.

Esos datos suponen recuperar la mitad de empleo que resultó destruido durante el periodo en el que España estuvo en estado de alarma.

Un septiembre decisivo

Ha sido una recuperación fulgurante, con un espejismo estadístico provocado por la vuelta al trabajo de muchas personas que se encontraban en ERTE, por lo que el empleo creado no es tanto como parece.

Para encontrar semejante creación de empleo es necesario «viajar en el tiempo» hasta el año 2005, cuando nos encontrábamos en pleno estallido de la «burbuja inmobiliaria», y en un momento en el cual se produjo una regularización masiva de inmigrantes.

Y esto se produce en un momento, finalizados los contratos de verano, cuando el dato habitualmente suele ser malo, la afiliación a la Seguridad Social ha subido hasta los 109.271 trabajadores.

Al mismo tiempo, el desempleo ha caído en 66.000 personas, datos que provienen del ministerio de Seguridad Social y del ministerio de Trabajo, donde son titulares José Luis Escrivá y Yolanda Díaz respectivamente.

Recuperar lo perdido

Los datos informan que se recupera casi la mitad, en concreto el 46%, de lo perdido durante la fase más aguda de la pandemia.

Entre el 12 de marzo y el 31 de abril la Seguridad Social perdió 947.000 afiliados, en una de las mayores debacles en el empleo que se habían conocido desde que se tienen series históricas.

Entre los meses de mayo y septiembre se han logrado 447.000 nuevos afiliados a la Seguridad Social, por lo que en estos momentos están cotizando 18,84 millones de personas.

Bien es cierto que a 12 de marzo el número de cotizantes era de 19,33 millones de personas, por lo que todavía falta de recuperar casi un millón de cotizantes.

Fundamentalmente educación y tareas administrativas

Son los dos sectores donde repunta con fuera el empleo; en le caso del sector educativo es producto de la vuelta a las aulas, con lo que, en ese nicho, se crean 55.428 empleos, 10.000 más de los que destruyó la pandemia.

Otro de los sectores que crean empleo con fuerza es el de las tareas administrativas, que suman 40.000 empleos, el doble de los que se crearon en el ejercicio 2018 – 2019.

Dos de los sectores que tradicionalmente pierden empleo en septiembre, como son el comercio y las actividades agrícolas, moderan la destrucción de empleo.

En el caso del empleo agrario, se agradece que no se haya destruido tanto empleo, teniendo en cuenta que es un trabajo estacional y que depende de las cosechas que se recogen en cada fase del año.

Si el año anterior en el mes de septiembre, y en actividades relacionadas con el comercio, se perdieron 34.000 cotizantes, este 2020 «solo» se han perdido 20.000 y algo parecido ha sucedido en el campo.

En actividades agrarias la buena temporada ha hecho no solo que no se pierda empleo, sino que se gane, en concreto 11.000 cotizantes más, de un total de 35.000 mientras que los contratos en 2019 fueron 24.000.

Las mujeres, las principales beneficiadas

Son el colectivo más beneficiado con la creación masiva de empleo de este mes de septiembre, muy por delante de otros colectivos.

En términos de empleo neto, la mayoría de los nuevos cotizantes – 82.528 afiliados – son féminas, y solo 1.485 son cotizantes varones.

Ello se explica porque los sectores más beneficiados por la creación de empleo son sectores tradicionalmente feminizados, como puedan ser la educación y en parte las tareas agrícolas, done tradicionalmente la mano de obra es femenina.

El patito feo

Sin embargo, existen otros sectores donde la pérdida de cotizantes se cuenta por miles, como es el sector de los servicios.

Con un anno horribilis producto de una pandemia que ha herido de muerte la campaña de verano, tradicional fuente de miles de contratos en hostelería, las restricciones establecidas en buena parte del territorio nacional, ha provocado una profunda destrucción de empleo.

De hecho, a pesar de que hasta cierto punto se ha recuperado el empleo, la pandemia ha destruido 420.000 empleos en ese sector, uno de los que más trabajo crea en nuestro país.

Otros sectores, habituales «graneros» de empleo, como son la construcción y la industria han tenido una caída mucho más suave, que ha hecho que la recuperación de empleo haya compensado las pérdidas.

Sobre todo, los temporales

Los trabajadores sujetos a contrato temporales han sido los que más empleo han perdido, ya que el embate sobre la población ocupada con contrato fijo ha sido mucho menor.

En parte se puede entender que echar a la calle a alguien con contrato fijo supone unos costes laborales que muchas empresas no pueden asumir, por lo que lo más socorrido es despedir a aquellas personas con contrato temporal.

La pandemia ha llevado a que se extingan 310.000 empleos de tipo temporal, lo que supone un 7,31% de la masa laboral, por solo un 1,06% de los empleos fijos, que ha supuesto en términos absolutos el despido de 100.162 indefinidos.

Empleo público: sobre todo en los ayuntamientos

En términos absolutos, la pandemia no ha supuesto un despido masivo de personal laboral que trabaje para la administración pública, con la excepción de los ayuntamientos.

Los consistorios españoles han sido, de las Administraciones públicas, los que más han despedido durante la pandemia, habiendo prescindido de 14.044 empleados, lo que supone un 2% de sus plantillas.

Si embargo, si se toma como unidad de medida la administración pública en su conjunto, esta ha ganado un 1% de efectivos con respecto al año anterior, con un saldo positivo de 3.785 trabajadores.

Fuente – CincoDías

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Ahorro en máximos en la Unión Europea

El BCE advierte, en un reciente informe, que producto de la pandemia sanitaria del covid-19, que también tienen su correlato económico, el ahorro de los europeos, también de los españoles, ha alcanzado máximos, en parte producto del obligado confinamiento

Y en ese fenómeno España no es una excepción, y a lo largo y ancho de Europa, sus ciudadanos han decidido incrementar el ahorro, con la vista puesta en la incertidumbre que provoca la pandemia de covid-19, que ya se encuentra en su segunda ola en Europa.

El Banco Central Europeo ha subrayado la tendencia en todos los países que forman parte de la Unión con un ahorro del que no se tenían precedentes desde que existe la ya citada entidad financiera.

En el caso del Banco de España, también constata que los depósitos han subido, hasta julio, un 13,5%, lo que dice mucho de la capacidad de ahorro de los españoles.

El cuento de la hormiga y la cigarra

Y afortunadamente los europeos han elegido la estrategia de la hormiga, esto es, ahorrar todo lo que se pueda, con la vista puesta en que la crisis económica pueda acrecentarse e inclusive tengamos que vivir un segundo confinamiento.

El ahorro ha batido récords en el segundo y tercer trimestre del año, también en España, en donde tenemos una merecida fama de derrochadores y «viva la virgen»: hasta el mes de julio las familias españolas tenían ahorrados 755.000 millones de euros, un 13,5% más.

En un reciente informe que lleva por título Covid-19 y el aumento del ahorro en los hogares: ¿por precaución o por obligación?, los investigadores Maarten Dossche y Stylianos Zlatanos explican que una de las razones del ahorro ha sido que con los confinamientos ha sido imposible gastar.

Un futuro incierto

Otra de las razones, se explica también en el informe es la incertidumbre de hacia dónde puede evolucionar la pandemia, que debemos de recordar que está provocado por un virus que hasta febrero se desconocía de su existencia.

Otro factor que coadyuva en el ahorro es el temor de muchos europeos a quedarse sin empleo, habida cuenta de la enorme cantidad de empresas que están en expediente de regulación de empleo temporal.

El ahorro, del que se pueda apreciar una gráfica explicativa en el informe, pasa del 12,5% al 17,5% en solo unos meses.

Series históricas

No hay más que «asomarse» a las series históricas para ver la relación determinística entre tasa de desempleo y ahorro.

Bien es cierto en que la última gran crisis, la financiera del 2008, que en España tuvo también una fisonomía de crisis inmobiliaria, y con tasas de desempleo mucho más cruentas que las actuales, los españoles no habían ahorrado tanto.

Los confinamientos lastran el consumo

Es lo que ha aumentado el ahorro y caer en picado el consumo: con muchos sectores económicos, salvo los esenciales, confinados, la posibilidad de los europeos de consumir se redujo a mínimos.

Y ese dinero no gastado ha fluido hacia los depósitos bancarios, en unos tiempos en los cuales el interés bancario ha pasado a estar en tasa negativa, esto es, los bancos están cobrando, en España solo a las empresas, por tener su dinero bajo custodia.

La falta de consumo también ha lastrado el negocio de los bancos, había cuenta de que en el periodo del «cerrojazo» prácticamente no se han contratado créditos para el consumo, el auténtico maná para las entidades financieras.

Del mismo modo, la incertidumbre sanitaria y económica también ha provocado que se contraten menos créditos hipotecarios, debido, entre otras causas, a que la incertidumbre de quedarse sin empleo y de cómo evolucionará la economía, hace que mucha menos gente se plantee adquirir una vivienda.

A pesar de ello el Banco Central Europeo habla de un «efecto precaución», que hace que los europeos se tienten la ropa antes de embarcarse en gastos, no ya excesivos, sino en casi los corrientes.

También en España

La tendencia adivinada en Europa también se puede rastrear en España, donde se están replicando los mismos criterios que en Europa, habiendo aumentado el ahorro y restringido la contratación de créditos hipotecarios.

Pero no solo ahorran los particulares, sino también las empresas y las administraciones, y la suma del ahorro de familias, compañías e instituciones públicas ha alcanzado el récord de los 1.546 billones de euros en julio.

El guarismo supone que en a julio del 2020 se ha ahorrado un 7,5% de lo que se había atesorado en el mismo periodo del año anterior.

El ahorro, habitualmente, no se hace en «bruto», sino que se vehicula a través de productos estructurados de ahorro de cada una de las entidades financieras presentes en el territorio nacional.

Debemos de tener en cuenta que, en estos momentos, el interés que están dando los bancos y cajas de ahorro por el ahorro es el 0%, y en el caso de las empresas hay un «runrún» de que sea podría cobrar a la empresas por los depósitos.

Producto del mal desempeño bursátil

El ahorro se ha ido a los bancos y entidades financieras, a pesar de que el interés que dan por los depósitos es del 0% y se augura futuros cobros por tener el dinero en los bancos, debido a las pocas alegrías que están dando la bolsa de valores.

Inclusive algunos fondos de inversión, vehículos estructurados de inversión para los poco avezados en Bolsa, han entrado en terreno negativo, esto es, están perdiendo la inversión de los impositores.

Aunque afortunadamente para los ahorradores, el tener la inflación en un 0%, está haciendo que por lo menos que el dinero no esté «envejeciendo» y no pierda su valor.

Lastrar la recuperación

Es otro de los efectos colaterales del ahorro y de la falta de gasto, que no es otro que estar provocando que no se pueda estar produciendo una recuperación económica, dado que la gente no consume.

Quizás la solución, ante la retracción del consumo privado, sea la de utilizar el fondo de rescate europeo para embarcarse en un ambicioso plan de inversiones en obra pública e infraestructuras que puedan impulsar la economía.

Fuente – EL PAÍS

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