Dinero a espuertas

La administración Biden se dispone a aprobar un presupuesto elefantiásico para que EE. UU. vuelva a la pujanza económica que le corresponde para salir del marasmo económico que ha provocado la pandemia de SARS-CoV-2 y que retorna, entre otros motivos, por la masiva vacunación de la población norteamericana

De elefantiásico se puede calificar el primer presupuesto de la administración Biden – Harris para este año: 6 billones de dólares.

No se recordaban unas cuentas públicas tan generosas desde la II Guerra Mundial, y tampoco un endeudamiento tan alto, anatema para las administraciones republicanas, pero no para las demócratas, como es el caso.

Pero inclusive, para dentro de diez años, en el 2031 tiene todavía un presupuesto inclusive mayor, que según las previsiones será de 8,2 billones con el objetivo claro de fortalecer una economía que casi ha sido herida de muerte por la pandemia.

Más infraestructuras y más sociedad

Con unos parámetros radicalmente opuestos a los de Donald Trump y el Partido Republicano, el binomio Biden – Harris pretende embarcarse en un ambicioso programa de construcción de infraestructuras.

Además, los Demócratas pretenden imprimir un giro social a sus políticas, con el Plan de Empleo Americano y el Plan de Familias Americanas, con la intención de aumentar y fortalecer a la clase media.

En cuanto a crear empleo en Estados Unidos, la industria también recibirá una fuerte inyección de capital para lograr ser más competitiva, pero a base de calidad en los productos manufacturados y no compitiendo en salarios bajos con China y diversos países asiáticos.

También más déficit

El resultado de todas esas políticas es que para financiarlas hay que salir a los mercados a base de bonos que comprarán los acreedores.

Por ello, y durante la próxima década el déficit de Estados Unidos estará, son datos de The New York Times por encima de los 1,3 billones de dólares.

Según el equipo económico de la Casa Blanca será a partir de esos diez años, cuando la deuda pública decline y se pueda de nuevo equilibrar las cuentas públicas.

Un buen número de capítulos

Los hasta ahora citados son solo varios de los aspectos que se pueden encontrar en el presupuesto para un «curso» fiscal que comienza en próximo uno de octubre.

La lucha contra el cambio climático también tiene una partida importante reservada en el Presupuesto Federal Norteamericano, que también aumentará la partida para MEDICAID, parte fundamental de lo que se denominó como Obamacare.

El presupuesto militar, uno de los más abultados, sigue pujante, ya que la administración Biden tiene intención de adquirir a la Lockheed Martin 85 cazabombarderos F-35, de manera que además de renovar su arsenal, compra americano.

Biden tampoco se olvida de ayudar militarmente al Estado de Israel, con una cantidad que este 2021 volverá a ser de 3.800 millones de dólares para comprar armamento fabricado en Estados Unidos.

Gravar a los que más tienen y las empresas

Los dos tributos sobre los que basculan el aumento de recursos de los que dispondrá la Hacienda norteamericana, será el aumento en el impuesto de sociedades y en gravar a las rentas más altas.

La previsión de la administración Biden – Harris es que, durante los próximos 15 años, sean las rentas de más de 400.000 dólares anuales los que más tributen, y no como con la reforma fiscal de Donald Trump, las rentas medias y bajas.

Un campo de minas

Pero sacar adelante el presupuesto no va a ser una tarea fácil para el que fuera vicepresidente con Barack Obama, ya que además del rechazo frontal de los republicanos, también se sumará un más que probable «fuego amigo».

Dentro del Partido Demócrata, también hay un rechazo de congresistas centristas que no ven la solución a los problemas en gravar a las rentas más altas.

Además, el ala más a la izquierda del partido que fundase Andrew Jackson lleva décadas oponiéndose a la ayuda militar a Israel, bien es cierto que Bernie Sanders no es sino un líder marginal dentro de ese partido político.

Inclusive políticas que debieran, en principio, concitar la anuencia de toda la Cámara de Representantes, como son las infraestructuras, tampoco lo hacen.

Inclusive habiendo rebajado esa partida hasta los 1,7 billones de dólares, los Republicanos han presentado una contraoferta que rebaja la partida hasta menos de la mitad, esto es, 568.000 millones de dólares.

Con ánimo de negociar

Aunque el Partido Demócrata cuenta con mayoría en la cámara baja, y mayoría también – con el «voto de calidad» de Kamala Harris a la sazón presidenta del Senado – en la cámara alta, la nueva administración pretende hacer de la negociación el marchamo de la nueva administración.

Por ello ha tendido puentes con el Partido Republicano a pesar de que se tilda a los republicanos como renuentes a invertir en partidas como los hospitales de veteranos, energías limpias o sustitución de cañerías contaminadas de conducción de aguas.

Espaldarazo de la reserva federal

Los planes presupuestarios del gobierno norteamericano han sido validados, por su ambición y sus objetivos, por la Reserva Federal Norteamericana, que preside Janet Yellen.

Desde la FED se ve como un buen plan intentar recuperar la economía norteamericana a partir de la inversión en infraestructuras y en obra pública, algo parecido al New Deal de Franklin Delano Roosevelt.

Janet Yellen, en una reciente comparecencia ante el Comité de Apropiaciones de la Cámara de Representantes se ha quejado que el presupuesto de la entidad financiera que preside lleve congelado más de una década.

La economía se recupera

Así parece que lo muestran todos los indicadores, que se han comenzado a recuperar a buena velocidad tras la vacunación masiva del grueso de población norteamericana.

El PIB del primer trimestre ha crecido un 1,6% con respecto al mismo periodo del año anterior, según los datos que obran en poder de la Oficina de Análisis Económico (BEA en sus siglas en inglés).

Hay que recordar que, en el año 2020, producto de la pandemia de SARS-CoV-2 el PIB norteamericano se hundió un 3,5%, socavón del que parece recuperado.

De hecho, si en los siguientes tres trimestres la evolución de la economía sigue por los mismos derroteros, el crecimiento anual de EE. UU. en el 2021 sería de + 6,4%.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Guilherme Torelly / Mike McBey / Pictavio / Forvars Departementent / NASA Goddard Space Flight Center / Resolute / Peter Stevens / Brookings Institution / Charles Hildebrant

América avanza

Gracias al fabuloso plan de estímulos que está llevando a cabo el gobierno norteamericano, todo parece indicar que la economía norteamericana saldrá antes del «hoyo» que otras muchas, incluida la europea, que tardará mucho más en lograr el «tono» para recuperarse de las secuelas económicas de la pandemia

A punto de dejar la pandemia de SARS-CoV-2 atrás, ahora la América de Joe Biden se apresta a volver a la senda del crecimiento económico.

En los últimos tres meses la economía norteamericana ha crecido un 1,6%, a base de medidas de estímulo económico y una vacunación masiva se espera que este año 2021 la economía «rebote» un 6%.

Se trata de una previsión esperanzadora porque habría que retrotraerse a los años ochenta del pasado siglo para encontrar semejantes cotas de crecimiento.

Datos fiables

Los datos son tan incontrovertibles que es la propia Oficina de Análisis Económico, BEA en sus siglas en inglés, la que ofrece esos datos, a los cuales se puede otorgar la máxima fiabilidad.

Entre los factores que están «abonando» el despegue económico es la batería de medidas de estímulo económico, tanto con respecto a las empresas como a los particulares.

No en vano, la administración norteamericana, en lo peor de la pandemia optó por dar cheques de más de 1.000 dólares a sus ciudadanos.

En el despegue económico también tiene mucho que ver con las masivas vacunaciones, ya que a día de hoy el 50% de los adultos norteamericanos han recibido al menos una dosis de alguna de las vacunas.

A pesar del crecimiento que avanza a velocidad de crucero, hay que tener en cuenta que, en el 2020, la economía norteamericana perdió un 3,5%, unas magnitudes que no se recordaban desde la crisis de 1929.

La intención de la administración Biden es hacer crecer la economía un 6%, a base de un enorme plan de estímulos económicos y un plan de construcción de infraestructuras.

Deberíamos retrocede muchas décadas, al menos cuatro, para ver un crecimiento tal espectacular de la economía norteamericana.

Los norteamericanos vuelven a socializar

Y eso producto de la masiva vacunación que se está produciendo a lo largo y ancho de Estados Unidos, aunque las heridas, más las emocionales que las físicas, tardarán en cicatrizar.

La pandemia de SARS-CoV-2 ha provocado, hasta ahora, 570.000 muertos, aunque Estados Unidos vuelve a la vida.

El consumo, tanto el privado como el público se ha reactivado, y los norteamericanos salen más a los restaurantes, contratan más noches de hotel y aumentan inversión en el sector financiero y de la construcción.

Al mismo tiempo, la administración Biden se ha embarcado en un programa de incentivos económicos para pequeña y mediana empresa, que es la savia de ese frondoso árbol que es la economía norteamericana.

Pero la nueva administración también piensa en los trabajadores, por lo que ha ampliado el subsidio del desempleo, en una inversión económica que no se daba desde el New Deal que el presidente Roosevelt ideó para superar el crac del año 1929.

Datos del paro

A pesar de que la economía norteamericana se está recuperando todavía el número de personas que se encuentran en situación de desempleo que llegan a 10 millones.

Sin embargo, desde diversos observatorios económicos se aconseja no «echar las campanas al vuelo» ya que ante una recesión que no se explicaría sin la pandemia del SARS-CoV-2, tampoco se espera que la recuperación económica sea muy normal.

Inopinadamente, y aunque se extrapolaba que habría un mal dato de desempleo en el abril sería malo, pero sin embargo ha pasado del 14,7% al 13,3%.

En estos últimos meses se han creado 2,5 millones de empleos, rompiendo una dinámica que en lo más cruento de la crisis dejó a 20 millones de norteamericanos mano sobre mano.

Sin embargo, lo del desempleo va también por «barrios» ya que mientras que personas de raza blanca y latinos han mejorado en sus cifras de empleo, los afroamericanos han empeorado esos datos.

A pesar de los buenos datos, de empleo y económicos, existe el gran lastre de que Estados Unidos es el país que más ha sufrido con la pandemia de SARS-CoV-2, con casi dos millones de contagiados y más de 100.000 muertes.

La apertura de la economía también se está produciendo porque muchos Estados, que son la verdadera «locomotora económica» del país están levantando muchas de las restricciones a la movilidad y la vida social.

Lo peor ya pasó

Son muchos los analistas y también los organismos gubernamentales, como es el caso de la Secretaría de Trabajo, que anuncian que lo peor de la crisis, económica y sanitaria, ha quedado atrás.

Al mismo tiempo que la economía se recupera, también lo hacen los índices bursátiles, como es el caso de Dow Jones y el S&P 500, con una recuperación mantenida y constante que el correlato de la mejora de los mercados financieros.

La vacunación, elemento clave

Tanto en Europa como en Estados Unidos, la vacunación está siendo el elemento clave para lograr la recuperación económica.

En el caso de los Estados Unidos de América también tiene importancia el macro plan de estimulación económica de Biden, dotado con casi dos billones de dólares, que, para contemplar semejante cifra en toda su extensión, es conveniente decir que supone dos veces el PIB de nuestro país.

A ello hay que sumar los dos planes de estímulo que creo Donald Trump, por lo que, sumando los tres planes de estímulo, la cuantía es mucho mayor que la suma de todo el rescate económico que ha puesto en marcha Europa.

Va a ser esa lluvia de millones lo que hará que para finales de año la economía norteamericana rebote con fuerza, y a partir de ahí el desempeño económico de Estados Unidos vaya a ser mayor que el de Europa.

Y son muchos los expertos en economía que piensan que ese impulso milmillonario a la economía norteamericana va a hacer que despegue a una velocidad y con una altura que prácticamente es imposible que logre la economía europea.

Fuente – EL PAÍS / BBC / Economía en EL PAÍS

Imagen – Herval / Peasap / Matt Barber / Anders Sandberg / Nick Damico / Maryland GovPics /

SPAC, lo que esconden estas siglas

De un tiempo a esta parte, los grandes inversores, sobre todo en Estados Unidos y en menor medida en Europa, tiene preferencia en invertir en SPAC, un tipo societario en que la inversión tiene como objeto adquirir empresas

Hacen furor en estos tiempos de tribulación económica y de pandemia y las siglas no son tan conocidas como puedan ser las de SOCIMI o SICAV.

Del mismo modo que las citadas, son vehículos de inversión, y también conocidas como «compañías de cheque en blanco».

Se trata de empresas que cotizan en bolsa y que se utilizan sobre todo como vehículos para realizar adquisiciones.

En lo que respecta a nuestro país, son seis las SPAC, de nueva constitución, que comenzarán en breve a cotizar en Bolsa.

De origen norteamericano

Estos instrumentos de inversión nacieron en Estados Unidos, donde siguen gozando de muy buena salud, y ahora comienzan a «desembarcar» tanto en Europa como en nuestro país.

SPAC es el acrónimo de Special Purpose Acquisition Company, a las cuales los grandes inversores acuden como abejas a la miel, que se ha acrecentado con la extensión de la pandemia.

Solo en el 2020 la inversión utilizando como vehículos sociedades SPAC ha superado los 20.000 millones de euros en todo el mundo.

Grandes desconocidas

Al menos para aquellos que carecen de cultura bursátil, además del hecho de que se trata de un tipo de sociedades de inversión y cotizadas en bolsa que como ya hemos indicado son de reciente aparición.

El único objetivo de una SPAC es salir a Bolsa, lograr captar inversores y posteriormente utilizarse para todo tipo de adquisiciones.

Se trata además de sociedades vacías, en el sentido que carecen de empleados y de una estructura al uso en una sociedad.

Lo apetitoso de las SPAC se ve bien a las claras después de saber que la mitad de las empresas que salieron a bolsa el pasado año en Estados Unidos fueron SPAC.

Seguridad jurídica

Las SPAC a pesar un tipo de sociedad de nuevo cuño, están reglamentadas jurídicamente, esto es, no son producto de la picaresca donde los inversores puedan perder fácilmente su dinero.

Una SPAC se debe de constituir teniendo unos promotores identificados, objetivos concretos, como puedan ser la adquisición de empresas de un determinado tipo.

Además, su actividad está fiscalizada, y si en un plazo de dos años la SPAC no ha realizado ninguna operación de adquisición tiene que disolverse y devolver el dinero dispuesto por los inversores.

Gestores no inversores

La figura de promotor en una SPAC es diferente la del inversor, ya que su única función es la de fijar unos objetivos de inversión y realizar la misma.

Su cobro es en «especie», esto es, se quedan con un porcentaje, que puede ser del 20%, del accionariado de la empresa o empresas adquiridas.

Por lo general, las SPAC se constituyen con un objetivo marcado de antemano, que suele ser la adquisición de una determinada empresa o empresas.

Para ello, los promotores de la SPAC suelen ser bastante más creativos, a la hora de recaudar el dinero para las adquisiciones y los inversores, que lo que puede ser un bróker de Bolsa al uso.

Polo de atracción para los más ricos

Las SPAC también han saltado a la palestra, sobre todo en Estados Unidos, porque están atrayendo sobre todo a grandes inversores, lo que muestra bien a las claras que son sociedades muy rentables.

Uno de los últimos que se ha apuntado a la «fiebre» de invertir en SPAC es el exjugador de baloncesto Shaquille O’Neal, que se unió a otros inversores y cuenta con una sociedad con 50 millones de dólares.

FRX, así se llama la SPAC, cuenta también como inversores a exdirectivos de Disney y a uno de los hijos de Martin Luther King, y su objetivo es comprar empresas tecnológicas, teniendo especial «apetito» por start-ups.

Como detalle «chusco», también nos encontramos con que el rapero Jay-Z tiene su propia SPAC, The Parenty Company, cuyo objetivo es invertir en el mercado californiano del cannabis.

California ha legislado recientemente aprobando el uso legal del cannabis para uso recreativo y terapéutico, por lo que se ha convertido en una nueva forma de negocio.

Inclusive fusiones

El mercado de las SPAC está en tal estado de ebullición que ya no es que surjan SPAC como champiñones, sino que también se están produciendo incluso fusiones.

Uno de esos procesos se ha producido entre VG Acquisition y 23andMe, generando un grupo que tiene 3.500 millones de dólares en activos.

VG Acquistion pertenece al multimillonario Richard Branson, propietario de Virgin, mientras que 23andMe es una empresa que se dedica a la secuenciación genética multipropósito, desde el uso para genealogía a la detección precoz de enfermedades.

Entre los potentados que están haciendo uso de SPAC encontramos a Bill y Melinda Gates, el que fuera candidato a la presidencia de Estados Unidos, Paul Ryan, o uno de los fundadores de Twitter, Dick Dostolo.

Pero en Europa también hay «movimiento» ya que el grupo de lujo LVMH, propiedad de la familia Arnault, se acaba de aliar con Tikehau Capital para crear Pegasus Europe, una SPAC para la inversión en empresas del sector financiero.

El «director de orquesta» de Pegasus Europe no es otro que el que fuera consejero delegado del banco italiano UniCredit.

Comportamientos poco claros

En realidad, la SPAC, como tipo societario, aparecieron hace muchos años y durante mucho tiempo esas siglas estuvieron ligados a actividades financieras que rozaban la ilegalidad.

Sin embargo, una reforma legal que se produjo hace una década en Estados Unidos, sacó al tipo societario de SPAC de la «zona gris», convirtiéndola en un vehículo de inversión bursátil más.

A media que ha avanzado la anterior década, han sido los grandes inversores las que han prestigiado a las SPAC, aunque todavía hay sectores que son muy críticos con algunos de sus comportamientos.

Uno de ellos es que habitualmente es un «atajo» que utilizan algunas start – up para poder cotizar en bolsa y de ese modo lograr inversores para financiar las ampliaciones de las empresas.

Saltarse las normas «a la torera»

De ese modo, y proseguimos explicando el «atajo», una start – up se evita tener que cumplir las normas de todo tipo que tiene asociada una operación pública de venta (OPV), evitando tener que presentar un folleto.

Dicho folleto, que obliga normalmente el regulador bursátil, muestra los riesgos de la inversión, su modelo de negocio y su estrategia empresarial.

Además, una OPV obliga a que la empresa contrate a unos de mediadores, bancos o agencias bursátiles, que son los que van a «colocar» las acciones entre los inversores, un proceso caro la más de las veces.

En el negocio de las SPAC, es vital al «buena prensa» que tengan los gestores que van a «pilotar» la SPAC, que por lo general suelen ser profesionales que tiene décadas de experiencia en el sector financiero.

Fuente – el diario

Imagen – Andreas Poike / Dave Center / Anthony Quintano / Patrick Feller / PICRYL / The U.S. Army / Óscar R.S. / Chris Filthall / Eric Titcombe

La tensión de China con Estados Unidos hace bajar el IBEX

El selectivo español ha perdido en la semana, después de haberse cerrado la sesión de este viernes, un 1,22%, producto de que la mayoría de los inversores han optado por un perfil conservador y huyen de la renta variable, a pesar de que el Plan de Reconstrucción inyectará 140.000 millones de euros a nuestro país

En el selectivo IBEX 35, al cierre hoy viernes, el comportamiento de los valores ha sido eminentemente bajista, y eso inclusive a pesar de que el acuerdo en la cumbre europea debería de haber hecho subir a los valores.

Si bien es cierto que el euro y la deuda pública han subido después de que los mandatarios europeos decidieron poner en marcha un plan de rescate de las economías de los 27 países miembros, la renta variable ha perdido muchos enteros.

Y ello debido a que los inversores son reacios a arriesgar en unos momentos de turbulencias financieras debido a la crisis económica que se cierne, si no está ya presente, sobre las economías de los países que forman parte de la Unión Europea.

Bajada generalizada de las cotizadas

Este viernes, última jornada bursátil de la semana, el IBEX 35 cayó un 1,22%, una caída que es la tercera consecutiva de la semana, lo que supone poner el índice de los principales 35 valores cotizados, en su valor más bajo en tres semanas.

En la Bolsa española se puede intuir ya que los inversores, viendo un panorama económico, a medio y largo plazo, que haría empalidecer la crisis financiera del 2008, han desarrollado una gran aversión al riesgo.

Pero esta situación en la que los inversores adoptan estrategias de inversión conservadoras no es privativa de la Bolsa española, sino que dicho comportamiento se ha reproducido en la mayoría de los parqués europeos.

Ni siquiera la publicación esta semana, proseguimos con la tónica general de las Bolsas europeas, del índice PMI de la Eurozona he permitido esquivar las pérdidas que se ha producido en el valor bursátil de las cotizadas.

Para los poco avisados sobre macroeconomía, el Índice de Gestores de Compras (PMI), refleja el estado económico de un territorio, en este caso de la Eurozona, a través del estado de su empresa más señera.

Y mientras…en España

Casi la generalidad de las grandes cotizadas ha estado cayendo durante toda la semana, pero las principales pérdidas las han sentido Grifols, que ha caído un 5,4% y Cellnex, con unas pérdidas del 4%.

En la misma línea de pérdidas le siguen, por este orden, ACS, Acciona y ArcelorMittal, con unas pérdidas algo superiores al 2%.

A pesar de estar ya en un ciclo recesivo, son los bancos, en este caso Bankia y CaixaBank, los que dan alguna «alegría» a los inversores, subiendo, respectivamente, un 2,15% y un 1%.

Como ha sucedido en toda Europa, y como ya hemos indicado en un epígrafe anterior, el desplome de la Bolsa, como se ha ratificado esta semana, es producto de que los inversores ven el panorama económico muy negro, al menos hasta que acabe el año.

Y ese pesimismo no ha sido enjugado ni siquiera después de que la cumbre en Bruselas haya logrado aprobar un plan de rescate que llega a los 750.000 millones de euros, de los cuales España se llevará 140.000 entre transferencias y préstamos.

Sin embargo, y como alguna alegría económica debiera de haber, la promesa de una inyección de dinero fabulosa, nos referimos al Plan de Rescate, el euro se ha apreciado con fuerza frente a la moneda norteamericana.

Las bolsas chinas, «tocadas»

El enfrentamiento soterrado, del que el cierre del consulado chino en Houston no es sino otro episodio, ha provocado la represalia inmediata del gobierno chino, que ha pagado a Estados Unidos con la misma moneda.

Con la inmediatez que solo se puede conseguir en una estructura de mando piramidal, China ha comunicado a Estados Unidos que debe de cerrar inmediatamente el Consulado General que tiene en la ciudad de Chengdu, en la provincia de Sichuan.

Y para «cargar las tintas», el Secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, ha echado gasolina al fuego, acusando a China de practicar una «nueva tiranía», queriendo desestabilizar a Estados Unidos y el modo de vida de sus ciudadanos.

Por todo ello las principales Bolsas chinas han «entrado en barrena», la de Shanghái se ha «dejado» esta semana un 3,5%, la de Hong Kong un 2,2%, e inclusive las pérdidas se han «contagiado» a selectivo japonés Nikkei, que se desploma un 0,58%.

Con la vista puesta en la reelección

Que los inversores estén optando por «carteras» conservadoras o directamente por abandonar la renta variable y optar por la renta fija tiene mucho que ver con el enfrentamiento, casi de «guerra fría» que se llevan Estados Unidos y China.

Muchos de los que «juegan» en Bolsa son cautos, debido a que no hay que ser un genio en política para darse cuenta, que, el encono de Trump con China no hará sino crecer a medida que se acerquen las elecciones presidenciales de noviembre.

China es un trampantojo, aunque tiene otros, que Donald Trump enarbola cada vez que tiene algún problema interno – ahora la crisis económica y una pandemia que se le ha ido de las manos – y que le sirve para desviar la atención de la opinión pública.

La pandemia está tan desbocada que ayer en Estados Unidos se contaron 76.570 contagios, lo que supone un récord, y también se registraron 1.225 defunciones, el mayor número diario desde finales del mes de mayo.

El BREXIT también influye

La exclusión, o bien dicho la autoexclusión vía referéndum con unos resultados más que ajustados, también está influyendo, para mal, en las Bolsas europeas en general, y en la española en particular.

Enfrascados todavía en las negociaciones, que no anuncian acuerdo, no son el mejor «caldo de cultivo» para incentivar la inversión bursátil, sobre todo en renta variable de empresas británicas, que se verán otra vez sujetas a aranceles.

Esperar a ver

Es lo que están haciendo muchos jugadores de Bolsa, que esperan que en los próximos meses se despeje la situación o bien en un comienzo de recuperación producto de la inyección fabulosa de dinero del Fondo de Rescate.

Pero la situación también podría torcerse, y aunque en estos momentos las economías europeas, y entre ellas la española, muestran un cierto dinamismo producto que de un parón económico durante el confinamiento algo se ha crecido, la situación podría empeorar.

En el peor de los escenarios, un recrudecimiento de la pandemia, una segunda oleada, que volviese a paralizar las economías europeas, y también la española, acabaría por herir de muerte las perspectivas económicas.

Fuente – CincoDías / Wikipedia

Imagen – Foreign and Commonwealth Office / Benjamín Núñez González / José A. del Moral / Héctor Romero / Brian Copeland / Bundesministerium für europäische und internationale Angelegenh / Soldatnytt

La OPEP+ reduce la producción de petróleo

La OPEP+ ha decidido que a partir de mayo se producirá una reducción en la producción de crudo de 10 millones de barriles diarios, como una manera de recuperar el mercado y el precio del barril, aunque las previsiones no son halagüeñas y avisan de que tras superar la pandemia las necesidades mundiales de crudo no llegarán a un quinto de lo que se consumía antes de la crisis sanitaria

Y el motivo no es otro que intentar subir «artificialmente» el precio del crudo mediante el expeditivo método de reducir la producción: a menor oferta con igual demanda, los precios no pueden sino crecer.

Como en la mayor parte de los foros económicos transnacionales, caso del G7 y su «hermano menor» el G20, en la Organización de Países Exportadores de Petróleo el acuerdo se pudo muñir bien entrada la madrugada.

Tras cuatro jornadas maratonianas, el acuerdo se logró tras «doblar la mano» a México para que se acordase que los países exportadores de petróleo reduzcan la producción para de ese modo, como ya hemos indicado, recuperar los depauperados precios del barril de petróleo.

«Solo» diez millones de barriles diarios

El tijeretazo es de órdago, ya que no sacando a la venta 10 millones de barriles de crudo diarios, la OPEP comercializará solo el 10% del petróleo que se bombea todos los días. La medida entrará en vigor en el mes de mayo.

El objetivo es claro: recuperar el precio del petróleo, por el taxativo método de reducir la oferta, algo que es vital para muchos países que forman parte de la organización que preside Mohammed Barkindo.

Una OPEP que se adapta

Realmente el acuerdo de reducción de producción se ha obtenido en un foro donde estaba lo que se denomina OPEP+, esto es, el grupo ampliado que suma a los «históricos» de la producción de petróleo, como puedan ser México o Arabia Saudí, con otros productores euroasiáticos, entre los que destaca Rusia.

La medida tiene un horizonte temporal del 2022, esto es, se irá reduciendo paulatinamente la producción hasta ese año, y una vez llegados a esa meta, una nueva reunión de la OPEP+ decidirá que se hace a partir de ese momento.

De cualquiera de las maneras, el principal escenario que prevé la Organización de Países Exportadores de Petróleo es que la demanda de crudo va a seguir cayendo de manera sostenida, con unas previsiones catastróficas que estiman que después del covid-19 solo se consumirá 1/5 parte de crudo que antes de la crisis sanitaria.

«A río revuelto, ganancia de pescadores»

Como en otras muchas facetas de la vida, lo que pierden unos lo ganan otros. En el caso de los países exportadores de petróleo, que muchas veces tienen en la exportación de crudo su principal fuente de ingresos, el dato es pésimo.

Pero en el otro lado, esto es, países que son importadores netos de petróleo, como es el caso de España, cuanto menor sea el precio del crudo, de una manera mucho más económica podrá fundamentar la recuperación económica postpandemia.

Otro «sector» que pierde con unos precios de crudo excesivamente bajos es el medioambiente, ya que la economía productiva no va a invertir en fuentes de energía «verdes» si tiene un precio de petróleo que está «por los suelos».

Un precio de petróleo que repunte por la retracción de la demanda no les viene bien a los mercados financieros, ya que pueden convulsionar si las empresas de la economía productiva, especialmente la industria, tiene que incrementar sus costes de producción.

También hay otros actores

Pero no nos engañemos, hay una miríada de países que, aunque no forman parte del OPEP+, también tiene el suficiente «músculo» en la exportación de petróleo, caso de países como Brasil, Canadá o los Estados Unidos de América.

En caso de que esos países se avengan a seguir las directrices de la OPEP, a partir de mayo, se «retirarían» del mercado, diariamente, alrededor de 20 millones de barriles de petróleo, en un mercado que a buen seguro se reactivará.

Es marginal el porcentaje del sector productivo que utiliza energías renovables, ya que tradicionalmente, y sobre todo en la industria energética, los combustibles fósiles siempre han sido el método de generar energía tradicional, sobre todo en centrales de generación de energía de ciclo combinado.

Un necesario acuerdo entre el Kremlin y la Casa Blanca

Todo el mundo coincide que estas medidas de restructuración de la producción de crudo, hace necesario un gran acuerdo entre lo que hasta hace pocas décadas eran las dos grandes potencias: Estados Unidos y la extinta Unión Soviética, siendo su heredera la actual Rusia.

Donald Trump ya ha confirmado que apoyará el acuerdo al que ha llegado la OPEP+, y se sumarán a la reducción de producción, en un sector boyante en Estados Unidos, que desde que ha impuesto el fraking como un método productivo y barato de extraer petróleo.

La reducción en la producción del «oro negro» a la que se aviene Estados Unidos es de entre 3 y 4 millones de barriles diarios, tal como ha declarado, aunque resulte paradójico, el ministro de energía ruso, Alexander Novak.

Cooperación energética y más

Pero las ambiciones del Kremlin en estos acuerdos son de mayor alcance, y desde la Plaza Roja de Moscú lo que se pretende es que estas negociaciones permitan un amplio acuerdo de colaboración energética entre Moscú y Washington.

Inclusive los estrategas rusos podrían estar pensando en el largo plazo, buscando una desescalada en los dimes y diretes que llevan tiempo enfrentando a Vladimír Putin y a Donald Trump, buscando que se relajen las sanciones que desde el 1.600 de la Avenida Pensilvania se impusieron por la anexión de Crimea.

 La negociación se va a desarrollar de una manera pausada y discreta, ya que «airear» el desarrollo de las negociaciones podría tener efectos perversos en las bolsas internaciones que manejan los valores bursátiles de las petroleras.

Vasos comunicantes

Sin embargo, las decisiones de reducción de producción de petróleo es necesario consensuarlas y no tomarlas de una manera unilateral, ya que el mercado de la producción de petróleo no es único.

Aunque la organización predominante es la OPEP+, como ya hemos indicado existen otros muchos países productores que están asociados a otras organizaciones, y que como «los saudíes» tienen sus propios intereses.

Y como muestra un botón: tras hacerse público que la OPEP+ iba a reducir la producción, a partir de mayo, en 10 millones de barriles diarios, el petróleo de referencia brent, el de referencia que se produce en el mar del Norte, cayó en un solo día un 4%.

Otro de los índices de referencia, lo que se denomina petróleo Texas en su cotización internacional se hundió ese mismo día casi un 10%.

Fuente – EL PAÍS / OPEP en Wikipedia / Wikipedia

Imagen – Vicent Eisfeld / brett jordan / Palácio do Planalto / Rennett Stowe / Estonian Foreign Ministry / The Epoch Times / Барвенковский / Sheila in Moonducks