El Fondo de Recuperación en el alero

A pesar de que todos los países de la Unión Europea se las prometían muy felices, la realidad es que el paquete de rescate de 750.000 millones de euros todavía está pendiente de la aprobación de los parlamentos nacionales, con amenaza de bloqueo por parte de los «frugales» y de Hungría y Polonia

Y ello debido a la «pinza» que están ejerciendo Hungría y Países Bajos, que está poniendo en peligro los 140.000 millones de euros que debería de recibir España.

Hungría está actuando en represalia porque la UE ha puesto como condición para que los países reciban los fondos el que en ellos se respete de una manera escrupulosa el Estado de derecho.

El peligro se encuentra en que la repartición del Fondo de Recuperación depende de que los parlamentos nacionales de los 27 países miembros lo ratifiquen en el fondo y en la forma.

Por su parte Alemania ve como inevitable un retraso en el reparto de los fondos debido a la inherente burocracia de Bruselas.

Lastrar la recuperación económica

Es el principal problema que ve Alemania por el ya por descontado retraso en el reparto a cada país, del dinero que le corresponde de la «bolsa» del Fondo de Recuperación.

A pesar de las maratonianas reuniones que llevaron en julio a aprobar el plan in extremis, ahora nada parece seguro, debido a los recientes desacuerdos de los países miembros.

El principal problema es la oposición combinada que están ejerciendo aquellos países que tienen problemas con el cumplimiento del Estado de derecho (Hungría y Polonia) y los llamados «frugales».

Esos países reacios a que sus impuestos financien a los países del sur de Europa, los denominados «frugales» se encuentran encabezados por Holanda, a lo que se suman Austria, Dinamarca y Suecia.

España se queja

Sobre todo, porque los 140.000 millones de euros que le corresponden podrían o llegar más tarde de lo esperado, o no llegar.

España se queja porque parecía asumido que después de la cumbre que aprobó el Fondo de Recuperación, todo parecía encarrilado para desarrollar un programa de recuperación que rescatase las economías de los países miembros de la UE.

El gobierno de Pedro Sánchez también detecta la «pinza» a la que se están viendo sometidos los países del sur de Europa, por parte de los países que tiene problemas con el cumplimiento con el Estado de derecho y por los frugales.

España hace un llamamiento a la Unión Europea a seguir los dictados de lo que exigen sus ciudadanos, una respuesta que no es otra que la de una fuerte respuesta para rescatar las economías de los países miembros.

Aprobado por todos los parlamentos

Es otro de los escollos con los que se puede encontrar el Plan de Rescate, y es que, una vez aprobado el plan por la UE, el mismo tiene que ser refrendado por los parlamentos de los 27 países que forman parte.

Con que solo uno de los parlamentos nacionales opte por no aprobar el Plan de Rescate, el mismo quedaría sin efecto, siendo candidatos para ello los de Hungría y los de Polonia.

En ese caso, la Unión Europea no podría emitir la deuda pública para financiar el fondo Next Generation UE, ese es el nombre técnico que tiene el Fondo de Recuperación de 750.000 millones de euros.

Algunos gobernantes piden más firmeza

A pesar de los problemas que puede acarrear exigir la adhesión plena al Estado de derecho para que se reciban los fondos, algunos líderes europeos piden no cejar en la exigencia de su cumplimiento.

En el caso del ejecutivo español, el presidente Pedro Sánchez ha pedido prestancia a las instancias europeas para la rápida tramitación del Fondo de Reconstrucción.

Eso pasaría por una gestión exprés del marco financiero plurianual y además lograr que el plan inicie su andadura durante el año 2021.

Cuanto antes se pongan en funcionamiento los mecanismos de rescate de las economías de los países de la UE, antes se recuperará la normalidad, al menos la económica, aunque otra cosa es cuando se logrará doblegar la pandemia de covid-19.

Desde Bruselas se niega el bloqueo

Así lo ha expresado el presidente de la Eurocámara, David Sassoli, que niega que el Parlamento Europeo esté bloqueando nada.

Sassoli informa, sin embargo, que son los gobiernos nacionales, con su falta de diligencia, los que están bloqueando la puesta en marcha de los programas de rescate que deberían de beneficiar a los 27 países que forman la UE.

Del mismo modo, el presidente de la Eurocámara está confiado en el hecho de que, si hay voluntad política de los gobiernos nacionales, la solución puede estar a la vuelta de la esquina y puede ser pronta.

Hungría reconoce su bloqueo

Viktor Orbán ha confesado abiertamente que está saboteando desde Hungría que los diferentes fondos de rescate económico empiecen a operar.

Su bloqueo se debe a que no está de acuerdo con la decisión de la Unión Europea de que solo se repartirán fondos a aquellos países que tengan un cumplimiento estricto del Estado de derecho.

Ante esta situación de impasse, provocado por el tándem Hungría – Polonia y los denominados países «frugales», siempre queda la posibilidad que a base de acuerdos bilaterales los países europeos se puedan auxiliar económicamente unos a otros.

Hay que recordar que, en estos momentos, la UE tiene abiertos sendos procedimientos a Hungría y a Polonia por la falta de independencia de su sistema judicial, represión de la libertad de expresión.

Esos países también se están viendo observados por la poca calidad de sus democracias y por una corrupción rampante que no tiene parangón en el resto de los países que forman parte de la Unión Europea.

El artificio alemán

Para enjugar el problema que están causando Hungría y Polonia, a los alemanes se les ha ocurrido un artificio, como es limitar la exigencia de cumplimiento del Estado de derecho.

La propuesta alemana pasa porque solo se exija el cumplimiento del Estado de derecho a esos países en lo que tiene que ver con la gestión de los fondos europeos y con el dinero de los fondos de rescate que todavía tienen que ser librados.

Eso significaría que los fondos serían entregados a Hungría y Polonia mientras que pueden seguir «retorciendo» su sistema judicial, con la corrupción campando por sus respetos, acosando a colectivos LGTBI o limitando las libertades.

Fuente – el diario

Imagen – Thijs ter Haar / Paul Sobczak / La Moncloa – Gobierno de España / Tea Meister / EU2017EE / European Parliament / Erik Kleves Kristensen / Markus Spiske

Posibilidad de que la cumbre no fructifique

Nadie puede asegurar que la cumbre europea que se inició el pasado sábado y que como es previsible se culminará hoy, pueda llegar a buen puerto, por las posturas enfrentadas que mantienen los países del sur de Europa con los denominados «frugales», capitaneados por Holanda

Máxima expectación después de que después de un fin de semana de negociaciones en ocasiones feraces, la posibilidad de que la cumbre termine sin un acuerdo puede ser una realidad.

Algunos de los líderes europeos presentes en el cónclave no han ahorrado críticas a los denominados países «frugales», personificados en el premier holandés Mark Rutte, al que Víctor Orbán no ha dudado en tildar su modo de actuar de comunista.

Algunos de los países del otro lado del Telón de acero han elevado sus quejas ante la pretensión de que las ayudas estén condicionadas al cumplimiento estricto del Estado de derecho, que en alguno de esos estados brilla por su ausencia.

Tercera y última jornada

Se trata de la última oportunidad, la de este lunes, de muñir un acuerdo que permita configurar una fabulosa partida económica para la reconstrucción y el rescate de la economía de los 27 miembros del club europeo.
Los denominados países «frugales» exigen que la ayuda se conceda a base de préstamos que habría que devolver y condicionada a reformas de los sistemas de pensiones públicos y el mercado laboral.

Por otro lado, los países que forman parte de la Unión Europea y que están ubicados detrás que de lo que se llamó el Telón de acero, están frontalmente en contra de que para recibir las ayudas deban demostrar que en sus países el Estado de derecho se aplica a rajatabla.

Alemania e Italia no son optimistas

Los dos países fundadores de la Unión Europea, Francia y Alemania son poco optimistas sobre que las negociaciones consigan desencallar y llegar a buen puerto antes de que se terminen las negociaciones de hoy.

Fue el sábado cuando se produjeron los primeros acercamientos entre países que tenían visiones diametralmente opuestas de lo que debe de ser el Fondo de Rescate y las ayudas ligadas a ellas.

De hecho, las reuniones fueron suspendidas en la medianoche del sábado por el presidente de la Comisión Europea, Charles Michel, ya que el ímpetu en las mismas amenazaba con hacer descarrilar las mismas.

A pesar de que se acercaron posturas en muchos de los temas que se estaban dilucidando, no se llegó a un acuerdo total en ninguno de ellos; si bien se llegó a un acuerdo en la reducción de la cuantía de las ayudas, no se llegó a preciar las mismas.

Reducción del montante

Fue el propio Charles Michel el que logró una reducción de 50.000 millones de euros en la cuantía de los fondos del rescate, dejando el montante total en 450.000 millones de euros.

Ante una reducción tan magra los denominados países «frugales», encabezados por Holanda e integrados por Suecia, Austria, Dinamarca y Finlandia quieren que la magnitud de los recortes sea de 100.000 millones de euros.

Enfrente tienen a la Francia de Emmanuelle Macron, que exige que el Fondo de Recuperación no sea menor, en ningún caso, a los 400.000 millones de euros, cifra que de minorar daría automáticamente como resultado que Macron se levantase de la mesa de negociación.

Bullfight

E inclusive en algo más sangriento se ha convertido el enfrentamiento entre Holanda y Hungría, con un cuadrilátero en el que se encuentran Víktor Orbán a un lado y el premier holandés Mark Rutte en otro.

El motivo de controversia no es otro que la exigencia de muchos países europeos, entre los que se encuentra Holanda, de que Hungría y Polonia tengan estados de derecho efectivos, y es una negociación que se ha cerrado en falso, aunque ha habido reuniones bilaterales entre ambos.

Orbán cargó mucho las tintas y ante diversos medios acusó a Rutte de tener trazas de político comunista, sobre todo por la obsesión de que los países de lo que hace no mucho se calificaban como al otro lado del Telón de acero, de que accedan a Estados de Derecho efectivos.

El propio Viktor Orbán ha considerado que las disputas con los Países Bajos no lo han sido solo a nivel de los dirigentes, con la golpiza entre Rutte y el mismo, sino también una disputa entre los parlamentos de ambos países.

A pesar de la defensa cerrada que ha hecho Orbán sobre la soberanía húngara solo ha servido para que Rutte se encone más en lo que se refiere a la necesidad de probar que se está cumpliendo el Estado de derecho para tener acceso a las ayudas.

A mediodía se reanuda la sesión

Ha sido a las doce del mediodía cuando se ha reanudado la sesión en el Edificio Europa de Bruselas con la intención de, por fin, poder llegar a un acuerdo.

Pero todo parece indicar que los motivos de la controversia serán los mismos: la cuantía del fondo, que los países del sur, entre los que se encuentra España, quieren que al menos sea de 750.000 millones de euros.

Otros temas que también están envueltos en la polémica tienen que ver con el sistema de autorización de los pagos, y con algunos «flecos» y cuestiones menores como, y ahí se ve la larga sombra de Mark Rutte, derecho de veto y un mecanismo que cese el desembolso por mal desempeño en Estado de derecho.

España, de mal en peor

Las reivindicaciones de España, al menos en la jornada negociadora de ayer, cayeron en «saco roto», a pesar de que, como el resto de las legaciones, considera que el día de hoy será el decisivo para el acuerdo, o no.

Pero los más implicados para que se logre un acuerdo son, sin duda, Francia y Alemania, que son favorables a las legítimas reivindicaciones de los países del Sur, especialmente a las aspiraciones de España y en menor medida Italia.

Por si ello fuera poco, desde La Mocloa y el Palacio del Quirinal, han tenido que admitir que el mecanismo de las reformas esté en manos de Mark Rutte y el gobierno holandés, con toda la cultura calvinista que tienen detrás.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – La Moncloa – Gobierno de España / George Carrick / EU2017EE Estonian Presidency / Francisco González / LIBER Europe /

Lluvia de millones para España

La Unión Europea ha creado un Fondo de Recuperación de la UE para todos los países que se han visto obligados a sufrir la pandemia y que estará dotado con hasta 104.446 millones de euros, siendo España uno de los países más beneficiados

Hasta 104.446 millones de euros recibirá España del Fondo de Recuperación de la UE, se trata del segundo país que más ayudas va a recibir solo superado por Italia.

Por vía de transferencias a fondo perdido, por una cuantía de 77.324 millones de euros y una batería de préstamos por valor de 63.122 millones de euros.

Una «bolsa» de 750.000 millones

Las cantidades forman parte de un fondo de 750.000 millones de euros que tienen como objeto la recuperación económica de Europa tras la crisis humanitaria que ha supuesto el covid-19.

De estos, medio billón de euros tendrá como función la subvención a fondo perdido y un pool de préstamos de 250.000 millones de euros, y las ayudas han sido anunciadas por el comisario europeo de Economía, Pablo Gentiloni.

Con ello se adelanta al anuncio que ha realizado la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen en el Parlamento Europeo a las 13:00 horas.

Al montante total, nos referimos a los 750.000 millones de euros, se suman otro tipo de políticas de incentivación económica que ya estaban en marcha antes de que el covid-19 empañase la recuperación económica robusta que se estaba produciendo.

Lluvia de millones

Como ya hemos indicado anteriormente, España logrará 140.446 millones de euros de las arcas europeas, y solo Italia se supera en el monto de las ayudas. El país que preside Giuseppe Conte obtendrá 172.745 millones.

En tercera posición y con 63.838 millones de euros encontramos a Polonia, el país que gobierna, con mano de hierro, el Partido Ley y Justicia.

El Fondo en cuestión se lleva el 87% de los 655.000 millones de euros que es la totalidad con la cual cuenta el fondo para financiar reformas estructurales e inversiones para reflotar las economías de los 27 países miembros.

Reparto bajo condiciones y países beneficiados

Para poder acceder a las ayudas, los países tendrán que presentar planes coherentes de rescate, en los cuales se gaste conforme a las directrices económicas que dimanan de la comisión, y las políticas que propugna la Unión Europea, entre las que se encuentra la de transición ecológica.

Como ya hemos indicado anteriormente, el país que más ayudas recibirá será Italia, con un montante que llega a los 81.807 millones de euros, seguida de España con un monto de 77.324 millones de euros, seguidos, por este orden, de Francia, Polonia y Alemania.

En otro «paquete» de ayudas nos vamos a encontrar con 250.000 millones de euros dedicados a préstamos que tendrán que ser devueltos por aquellos países que los reciban.

Movilizar la inversión privada

Es otro de los paquetes que se van a movilizar para dinamizar la inversión privada y está formado por 95.000 millones de euros en sectores estratégicos.

Una última partida está destinada para lograr tener las suficientes reservas de material sanitario para poder surtir a toda Europa en caso de que haya un rebrote de la enfermedad, que se situaría en el próximo invierno.

Con deuda pública

La financiación de semejante cantidad de recursos se hará conforme a deuda pública, una deuda pública respaldada por el presupuesto europeo, algo que es la primera vez que sucede en lo que una vez fue la Comunidad del Carbón y el Acero.

El cupón por pagar por la deuda pública no será muy cuantioso, debido a que la deuda pública de la Unión Europea tiene la máxima clasificación, la triple A, de cara a las agencias de calificación crediticia.

Además, el pago de la deuda y sus intereses se producirá en el 2028, y para poder hacer frente a los pagos será necesario crear nuevas fuentes de ingresos para el presupuesto, como podría ser introducir una nueva tasa al carbón, pagos por emisiones, una tasa digital y operaciones en grandes empresas de la UE.

El BCE alerta de una posible crisis de la deuda

El principal problema puede ser que el aumento de deuda pública para financiar los planes de rescate produzca una crisis de deuda soberana que haga que el mercado y los inversionistas privados revisen las primas de riesgo.

El principal problema del aumento de la prima de riesgo es que aumentarán las posibilidades de se produzca una crisis de deuda soberana, lo que podría provocar que ciertos estados se viesen tentados a abandonar el euro.

Inclusive la relación que existe entre deuda y PIB podría resultar dañado, ya que aumentar mucho la deuda sin el respaldo de la producción de riqueza por parte de la nación.

Mientras tanto el endeudamiento público ha aumentado de manera significativa en todos los países de la Unión Europea, en un entorno de crisis económica en la cual el 45% de la deuda pública tiene la calificación de triple B, esto es, solo un escalón por encima del «bono basura».

La solución del Banco de España un Fondo de Recuperación Europeo

Sería la solución que propone el banco del que es gobernador Pablo Hernández de Cos, y para el BDE estaría dotado con hasta 1,5 billones de euros, cuya función sería la compra de deuda pública de los países de la Unión Europea.

La función debiera de ser la de financiar aquellos proyectos de reconstrucción para recuperar la economía europea después de la crisis provocada por la pandemia más importante que hasta ahora ha pasado en el siglo XXI.

Una de las mejores soluciones por las que se podría optar de cara a tener una política económica común, para lograr de esa manera una recuperación uniforme, evitando en la medida de las posibilidades europeas de recuperación.

Otra de las maneras de poder financiar el fondo de recuperación tendría que ver con el hecho de imponer nuevos impuestos, como es el caso de nuevas tasas medioambientales, una nueva tasa para los plásticos, una tasa digital o una tasa común impositiva sobre el impuesto de sociedades.

Fuente – Expansión / LA VANGUARDIA

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