Fusión BBVA – Sabadell, sangría en el empleo y sucursales

La más que posible fusión entre el BBVA y el Sabadell ya tiene la primera víctima: una reducción de empleo que podría llegar a las 6.000 personas y un 30% menos de oficinas bancarias para la nueva entidad financiera

Si algo van buscando ambas entidades financieras con la fusión – la mayoría de la prensa económica habla de absorción – es mejorar las ratios de rentabilidad, en unos momentos en los que el negocio de la banca retail casi no lo da.

Pero lograr esa rentabilidad pasa por que el nuevo banco se deshaga de 5.000 empleados y cierre el 30% de su red de oficinas, por la expedita vía de reducir los costes de su operativa bancaria.

Hablar de 5.000 empleos no es baladí, ya que supone el 11% de la plantilla de la suma del contingente humano que hoy por hoy tienen ambas entidades financieras, y los sindicatos, temiéndose lo peor, luchan por las bajas incentivadas y las prejubilaciones.

Una larga marcha

A pesar de que, en los círculos de poder, los bancarios y los políticos, se da por hecha la fusión, fuentes bancarias le auguran un largo proceso hasta que ambos bancos converjan en una nueva entidad financiera.

El camino para la fusión les llevará por lo menos un año, y estará determinada porque el BBVA tenga cash suficiente, lo cual no sucederá hasta que haya logrado cobrar los 9.700 millones de dólares de la venta de su filial norteamericana.

Además, la culminación del proceso se producirá después de un exhaustivo proceso de selección, ya que habrá que diseñar la estrategia de las nuevas oficinas del futuro banco, y la selección de sus mejores empleados y directivos.

En el caso del Sabadell, su ADN se llama fusión, no en vano la entidad financiera es producto de 12 compras entre 1996 y 2015, por lo que sus directivos tienen una gran cualificación técnica y tiene una compresión casi intuitiva de lo que suponen las fusiones.

Recortar cueste lo que cueste

Y eso pasa por reducir entre un 40% y un 50% los costes del banco más pequeño, que en este caso no es otro que el Sabadell.

Los analistas incluso han puesto la cifra: reducir los costes del Sabadell, o de lo que quede después de la fusión en 1.000 millones de euros.

Lograr ese ahorro supondrá el despido de entre 5.000 y 6.000 empleados del nuevo banco que surja con la fusión en un plazo de dos años.

Todo el mundo entiende, por lo menos en los mentideros económicos, que serán a base de bajas incentivadas y prejubilaciones, pero también se es consciente que el proceso será caro, pero que más caro sería mantener la plantilla.

Modelizando el futuro

El nuevo banco, según la planificación que seguramente ya ha empezado, tendrá 4.240 oficinas y 46.365 empleados, lo que va a suponer una reducción drástica en empleo y en la red de oficinas.

BBVA sumaría 2.521 oficinas y 29.475 empleados, mientras que el Sabadell aportaría 1.719 oficinas y 16.890 empleados.

De esos empleados 4.000 trabajarían en la banca digital y 2.000 de ellos trabajarían en los servicios centrales, y el cálculo del número de oficinas coincide con un informe de la consultora Bain & Company.

En cierto modo, esta reducción de sucursales y empleados no hace sino entroncar con la tendencia que lleva arrastrando la banca española en la última década.

Lo que parece seguro es que no podrán cohabitar las dos plataformas digitales que tienen BBVA y Sabadell, por lo cual son muchos los analistas que piensan que la digitalización que ha llevado a cabo el banco catalán habrá que llevarla a «achatarrar».

BBVA, el «abrazo del oso»

Es lo que algunos directivos del Sabadell pronostican, un banco que ya, antes de que se oyesen rumores de fusión, había prescindido, mediante bajas incentivadas, de 1.800 empleados y también pronosticaba el cierre de oficinas.

Es posible que ahora, se intente llegar a prescindir de hasta 6.000 empleados, habida cuenta que, aunque el BBVA ha prescindido de muchas oficinas, no lo ha hecho en el campo del empleo.

La plantilla en Cataluña del banco que dirige Carlos Torres es muy amplia, después de que la entidad bancaria vasca comprase Unnim y Catalunya Banc.

La cuantía de la «sangría» en sucursales y empleados dependerá del precio que tenga que pagar el BBVA por el Sabadell, un precio que el consenso del mercado valora en 2.400 millones de euros.

Además, hay que tener en cuenta en cuánto valora el BBVA la filial británica del Sabadell, TSB, que en estos momentos tiene valor 0 y que podría convertirse en una rémora.

Otro capítulo que también va a tener incidencia en cuánto va a «adelgazar» el nuevo banco es que cantidad tendrá que provisionar por sus activos inmobiliarios deteriorados: se especula en que sean 2.116 millones de euros.

Esa valoración se realiza teniendo en cuenta que todo parece indicar que la morosidad crecerá con fuerza en el 2021, sobre todo en el segmento de las PYMES, donde el Sabadell muestra «músculo».

Sin embargo, y como el comprador tiene un fondo de comercio negativo, tendrá casi 8.000 millones de euros para pagar la reestructuración.

Sindicatos en pie de guerra

Los dos principales sindicatos, CC. OO. y UGT, están dispuestos a dar guerra, y exigen que las plantillas sigan gozando de todos los derechos y que la reducción de plantilla sea la menor de las posibles.

Desde CC. OO. se recuerda que antes de la fusión, el Sabadell estaba negociando bajas voluntarias para mayores de 56 años, y era reacio a la movilidad geográfica y la modificación de las condiciones laborales.

UGT no valora la situación hasta que vea en que queda la fusión, pero la fusión le parece que deja un panorama de una desmedida concentración bancaria.

Por su parte el sindicato abertzale LAB es de la opinión que la nueva fusión conduce a un panorama bancario de absoluto oligopolio y la destrucción de miles de empleos.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Álvaro Ibáñez / Cattan / Michael Pedersen / Mary Harrsch / Lofor / PSOE Extremadura

El Estado participará en CaixaBank

Es quizás el titular más evidente de la fusión entre CaixaBank y Bankia, y es que el Estado seguirá participando en el capital social de la nueva entidad financiera, con un 16% de las acciones y un asiento en el consejo de administración

Aprobada ya la fusión por los consejos de administración de Bankia y CaixaBank, y decidido que el nombre comercial de la nueva entidad financiera será la del banco catalán, el Estado seguirá presente en el accionariado del nuevo banco.

En cuanto a la nueva entidad de crédito, la absorción se va a financiera saliendo a los mercados, con una emisión de títulos por valor de 2.000 millones de euros, mientras que la Fundación La Caixa controlará el 30% del nuevo CaixaBank.

El Estado tendrá el 16% del capital social de la nueva entidad, lo cual le permitirá seguir controlando, entre bambalinas, el rumbo del nuevo buque insignia de la banca española, un banco con 600.000 millones de euros en activos.

Los detalles en una rueda de prensa

Fue la que dieron el pasado viernes, desde Valencia, los primeros ejecutivos de Bankia y CaixaBank, José Ignacio Goirigolzarri, por el banco madrileño, y Gonzalo Gortazar por la entidad que presidiera Isidro Fainé.

Un dato importante es que CaixaBank acudirá a una ampliación de capital, de 2.000 millones de euros, para financiera la fusión, lo que llevará también a un inevitable canje de acciones.

Los bonistas recibirán 0,68 acciones del nuevo banco por cada acción que tuviesen de Bankia, sin que se haya previsto ninguna compensación de tipo económico, por lo que de lo que estamos hablando es de una absorción.

El folleto de la CNMV

El banco recién creado a informado al regulador que su nuevo consejo de administración estará formado por quince asientos, y en donde Goirigolzarri pasará a ocupar la presidencia y el primer ejecutivo será, como hasta ahora, Gonzalo Gortázar.

En cuanto al reparto del poder en la cotizada, Criteria Holding, el «brazo» de la Fundación La Caixa, tendrá derecho a dos asientos en el consejo y el Estado estará representado por un solo consejero.

Del nuevo organigrama, se «caen» Jordi Gual, el que era hasta ahora presidente de CaixaBank y José Sevilla, el CEO de Bankia.

 En cuanto a las funciones, José Ignacio Goirigolzarri se ocupará de la Secretaría del consejo, comunicación externa y auditoría interna, mientras que Gortázar será el CEO de la entidad, informando directamente de la marcha de la empresa al consejo de administración.

CaixaBank como nombre comercial

Tras la absorción, el nombre comercial de la nueva entidad de crédito será CaixaBank, manteniendo la misma imagen corporativa que tenía hasta ahora.

La sede social seguirá siendo la ciudad de Valencia, como lo era hasta ahora tanto para Bankia como para CaixaBank; por lo tanto, en este aspecto no hay novedades, aunque mantendrá sedes operativas en Madrid y en Barcelona.

Cambios importantes en el capital social

Con la nueva CaixaBank, el Estado que tenía, a través del FROB, el 60% de las acciones de Bankia, pasa ahora a detentar solo el 16% del capital social de la nueva entidad.

Criteria, dependiente de la Fundación La Caixa, que tenía el 40% de las acciones de CaixaBank pasará a tener el 30% de los bonos de la entidad financiera de nueva planta.

Pero la fundación que preside Isidro Fainé ya ha advertido que comprará acciones para no ver diluida su presencial.

La CMNV está advertida por Criteria que el holding tiene intención de comprar 25 millones de acciones de la nueva entidad, lo que supondrá un desembolso de 52 millones de euros.

Lograr mayor rentabilidad

 Es el principal objetivo que persigue la fusión de CaixaBank con Bankia, en unos momentos, que bien agravado por la crisis económica, la rentabilidad del negocio bancario tradicional «está por lo suelos».

Bien es cierto, que las rondas de liquidez que están protagonizando los bancos centrales, a uno y otro lado del Atlántico y un dinero muy «barato» poco hacen por sanear las cuentas de las entidades financieras que se ven obligada a la concentración.

Desde los cenáculos económicos ya se ha advertido que esta es la primera de un buen número de fusiones, y se ha llegado a aventurar la posibilidad de que BBVA y Santander, en un futuro próximo, pudiesen pasar por la vicaría.

Nace un coloso

Las dimensiones de CaixaBank son apabullantes, no en vano pasa a controlar el 25% del crédito que se ha dado en este país, llegando a poseer el 24% de los depósitos.

Entre las previsiones de CaixaBank se encuentra, después de eliminar redundancias, lograr un ahorro que se acercaría a los 800 millones de euros anuales, y producir ingresos suplementarios por valor de 290 millones de euros.

Sin embargo, y por el necesario proceso de reestructuración y pasar de ser dos bancos a ser solo uno se incurrirá en minusvalías de 2.200 millones de euros, a pesar de que mediante el ajuste contable se pretende ahorrar.

Es lo que en jerga bancaria se conoce como badwill, que no es otro artificio que comprar un activo a un precio menor que su valor real, que es lo que hace la actual CaixaBank con la maltrecha Bankia.

Menos oficinas y menos empleo

Es un clásico de las fusiones bancarias o las absorciones, sobran, producto del solapamiento, oficinas y empleados, aunque se espera que el recorte de empleo se lleve a cabo de la manera menos traumática.

CaixaBank es casi seguro que para desprenderse de personal acuda a una política de bajas incentivadas y en muchos casos, con los más veteranos, mediante prejubilaciones.

En cuanto a su red comercial y de oficinas, aunque existen provincias en las cuales el solapamiento es más que evidente, en otras la presencia de alguno de los dos bancos es meramente testimonial.

Juntas de accionistas

El último paso que hay que dar, una vez que la fusión ya ha sido aprobada por los consejos de administración de ambas entidades financieras, es que los accionistas de su pláceme.

Se prevé que en noviembre se reunirán, en junta, los accionistas de Bankia y de CaixaBank, y que la aprobación de la fusión será un «paseo militar» en donde no se prevén resistencias, ni siquiera de los minoritarios.

Por otro lado, el gobierno, personificado en Nadia Calviño, ha dado todos los parabienes la formación del primer grupo bancario del país.

Fuente – el diario

Imagen – more by less / Bruno Cordioli / Zarateman / Ricardo Ricote Rodríguez / Zaqarbal / Ryan Shea / Colombaie / Vinals / Banco Santander

Los puntos fuertes de la fusión de CaixaBank y Bankia

La fusión de dos de las más importantes financieras del país va a tener incontables ventajas y algunos inconvenientes: entre las primeras el mayor tamaño, la mayor solvencia y el ahorro en la operativa bancaria del «día a día»

A pesar de que nada está completamente «atado», todo parece, que, con el beneplácito de gobierno y los poderes financieros, la fusión entre CaixaBank y Bankia es un hecho.

La baja rentabilidad de negocio bancario, y no solo producto de la pandemia, y otros condicionantes anuncian, no solo en España, un «rally» de fusiones bancarias.

Cuando dos entidades, como CaixaBank y Bankia se fusionan, es ante todo para lograr ventajas, sobre todo competitivas y aumentar su tamaño, haciendo bueno el ya manido «demasiado grande para caer».

El buque insignia de la banca española

Aunque la fusión se dilucidará mañana miércoles, el banco resultante va a ser el que mayor cantidad de activos tiene de la banca española, con 660.000 millones de euros en activos, lo que supone el 25% del sector.

Sin embargo, toda moneda tiene su cara y su envés, y si en la cara nos encontramos con el hecho de que la fusión va a lograr un importante recorte de gastos, también va a haber un importante recorte en el empleo que se aproxima a los 8.000 empleados.

En resumen, y aunque se supone que se abordarán medidas menos traumáticas que los despidos, todo parece indicar que «sobra» el 15,5% de la plantilla.

Además, hay que recordar que el valor que aporta Bankia es el de los 24.000 millones que inyectó el estado para evitar que se precipitase al abismo.

Aquellos años

La historia de las fusiones en la banca española comenzó hace 32 años, cuando corrían los años 80 del pasado siglo y el Banco de Bilbao se fusionó con el Banco de Vizcaya para formar el BBV, Banco Bilbao Vizcaya.

El primer ejecutivo de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri vivió la fusión desde el Banco de Bilbao, donde llevaba trabajando 11 años, y ahora le tocará pilotar la fusión con la entidad financiera que presidiese Isidro Fainé.

Los argumentos principales de aquella lejana fusión fueron tres: lograr mayor tamaño, mejorar la solvencia y mejorar también la rentabilidad.

Ayer como hoy, la fusión pasó por un recorte en número de oficinas y empleo, aunque en aquellos lejanos años ochenta del pasado siglo, el asunto se resolvió con bajas incentivadas y con prejubilaciones.

De hecho, el nuevo gigante financiero español, que parece que comercialmente se denominará CaixaBankia, orillando la denominación Bankia, es fruto de la fusión anterior de 18 bancos y cajas de ahorro.

El tamaño no garantiza rentabilidad

Los datos de nuevo banco son apabullantes:  tendrá el 31,4% de los créditos a particulares, el 28,1% de los depósitos, contando con 6.700 oficinas y una plantilla de 51.500 empleados.

Sin embargo, ya no tener un gran tamaño implica automáticamente tener una gran rentabilidad, e inclusive un informe del año pasado del BCE, bajo el título de Rentabilidad bancaria de la zona del euro: ¿dónde puede ayudar la consolidación? «niega la mayor».

En dicho trabajo se defiende la tesis que, en determinadas circunstancias, la ineficiencia en el gasto es mayor en grandes entidades financieras que en pequeños bancos.

Muchas veces el problema es una conjunción de factores: ineficiencia en el gasto, costes elevados y pocos ingresos, cosa que ha propiciado las fusiones bancarias en las últimas tres décadas.

Pandemia: los problemas crecen

Muchos de los factores que están lastrando la operativa bancaria se van acrecentando con la pandemia, que durante el «cerrojazo» que ha vivido toda Europa, ha reducido la actividad económica a mínimos.

Entre las consecuencias que está viviendo la banca, producto de la crisis económica derivada del covid-19, se encuentran una bajada de ingresos combinada con un aumento de la morosidad bancaria.

A pesar de que esta crisis tiene una fisonomía muy parecida a la del 2008, afortunadamente esta vez la banca cuenta con una mucha mayor solvencia, pero en el caso de esta fusión, el no hacerla haría que por separado los dos bancos entrasen en pérdidas.

Obligatorio adelgazar

Como ya hemos indicado, la eficiencia bancaria y la rentabilidad casan mal con «aparatos» de gran volumen, por lo que la reducción de oficinas y de plantilla va a ser obligado.

Sobre todo, en determinadas regiones, donde CaixaBank y Bankia están hipertrofiados, caso de Cataluña y Madrid, donde surgieron las dos entidades financieras que ahora se fusionan.

Solo en Cataluña, Madrid y Andalucía, la suma de las oficinas de los dos bancos es de 3.000 oficinas, y todo parece indicar que con la fusión la CNMV hará disminuir esa ratio.

En cuanto al empleo, las fuentes más conservadoras hablan de que podrían «salir» 8.000 trabajadores, aunque se supone que el deshacerse de personal se hará de maneras menos traumáticas que los despidos.

La fórmula ideal sería la de las prejubilaciones y despidos incentivados, aunque con la situación de crisis económica el gobierno no es favorable a que la carga de deshacerse de personal tenga que ser soportada por la Seguridad Social.

Recuperar 24.000 millones de euros

Es uno de los objetivos del Estado con la nueva fusión, ya que hay que recordar que se tuvo que inyectar 24.000 millones de euros para evitar que el proyecto bancario que actualmente preside José Antonio Goirigolzarri, naufragase.

Porque lo que si parece claro es que el Estado va a mantener su participación en la nueva entidad financiera CaixaBankia, pero no quiere malvender Bankia, de manera que su participación no sufra una merma en su valor.

En este aspecto lo único que parece claro es que la Fundación La Caixa, que preside Isidro Fainé mantendrá el control del 30% de la nueva entidad financiera, lo cual establece un importante estresor en la negociación.

Ayudas para pagar despidos

La fusión va a provocar la generación de un fondo de comercio negativo, producto de la compra de un activo por debajo de su valor en libros, que es lo que va a suceder en esta ocasión.

Producto de ese artificio contable se podrán generar 8.000 millones que podrían servir para pagar los 3.000 millones de euros que costarán los despidos de entre los ocho y diez mil empleados que «sobran».

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Mr. THK / Jon Chiral / Álvaro Ibañez / 7th Army Training Command / Studio Incendo / Ricardo Díaz / Images of Money / G20 Argentina

¿Posible fusión en Bankia?

La entidad que preside José Ignacio Goirigolzarri no se cierra a fusionarse con otra entidad financiera española antes de que acabe el año, ya que además de pensar que puede ser bueno para el negocio, el BCE está poniendo muchas condiciones favorables para su realización

Ha sido su consejero delegado, José Sevilla, el que «ha levantado la liebre», dando pábulo a una fusión con alguna otra entidad financiera nacional que estaría motivada por la falta de rentabilidad que ha provocado la crisis del covid-19 en la banca.

Ya en el 2018 Bankia protagonizó una fusión con BMN, aunque más que una fusión fue una absorción por parte de la entidad financiera que preside José Ignacio Goirigolzarri a Banco Mare Nostrum.

Hay que recordar que el principal accionista de Bankia sigue siendo el Estado con una participación accionarial que supera ligeramente el 60%.

Situación proclive a las fusiones

Ha sido el propio José Sevilla el que, en la búsqueda de operaciones corporativas de banca en el sector industrial y financiero, considera que existe un buen «caldo de cultivo» para que se produzcan fusiones que permitan a las entidades financieras ganar «músculo».

Pero Sevilla no da nada por cerrado, ya que tal como indica será necesario evaluar la situación del mercado y no menos importante ver si hay oportunidades y no de fusionarse con otra u otras entidades financieras.

A partir de esa situación del mercado y la evaluación de las posibles entidades financieras que estarían dispuestas a una fusión, habría que ver las posibilidades.

El BCE favorable a las fusiones

Ha sido el propio Luis de Guindos, vicepresidente del Banco Central Europeo el que anunció en que los próximos meses veríamos como en la banca española se producirían diversas fusiones, aunque en ningún momento citó a Bankia.

El BCE es tan favorable a dichas fusiones que recientemente ha rebajado los requerimientos de capital para la realización de actividades corporativas de dicho tipo, nos estamos refiriendo a las fusiones.

Ha sido el propio de Guindos el que ha indicado que el BCE es muy favorable a las fusiones ya que, bien hechas, crean valor de manera intrínseca, además de que luego en la operativa bancaria también tienen indudables ventajas.

Objetivos concretos

José Sevilla ha subrayado que la estrategia actual de Bankia consiste en aumentar su ratio de rentabilidad en solitario, tal como se refleja en su plan estratégico, algo que debería de resultar relativamente fácil.

Y esa facilidad proviene del hecho de que Bankia trabaja en un contexto en el que está acostumbrando a trabajar, no en vano tiene muchas décadas de experiencia en los mercados en los cuales trabaja.

Sevilla también ha querido dejar claro que en cuanto a la estrategia y la operativa de Bankia, la última palabra la tiene el Estado, que es a fin de cuentas el principal accionista de la entidad financiera.

En un entorno sin pérdidas

El Consejero Delegado ha querido dejar meridianamente claro que la entidad financiera de la que es ejecutivo no entrará en pérdidas al final del actual ejercicio.

Al mismo tiempo, las provisiones que realizará Bankia serán de la misma cuantía de las realizadas en los primeros seis meses del ejercicio 2020, lo que va a suponer unos 310 millones de euros.

A pesar de que los beneficios de la primera mitad del ejercicio han sido de 142 millones de euros, esa cantidad supone un 64% menos que lo logrado en los primeros seis meses del año anterior, el 2019.

La enorme cantidad de dinero que ha sido necesario provisionar procede del «terremoto» que ha supuesto la crisis del coronavirus.

Un segundo semestre esperanzador

Las previsiones para el periodo julio – diciembre son buenas, con la recuperación del margen de intereses y las comisiones y con una previsión del descenso de un 2% en los gastos.

En ese sentido, el director general financiero, Leopoldo Alvear, ha mostrado su esperanza de finalizar el año con resultado recurrente, esto es, sin tener que volver a provisionar debido a la pandemia de covid-19.

Si se sigue esa tónica, las previsiones en cuento a beneficios serían igualar las que se produjeron en el 2019, esto es, alrededor de algo más de 500 millones de euros.

¿Habrá dividendos?

Con una doctrina emanada del Banco Central Europeo en la que se recomienda no dar dividendos en este 2020, muchas entidades financieras españolas, entre ellas Bankia, se plantean repartirlos o no.

Tal como ha plantado el consejero delegado, será a final de ejercicio cuando Bankia decida sobre si repartirá beneficios entre sus accionistas o no.

En el horizonte, Bankia tiene la idea de repartir un dividendo extraordinario, no se sabe cuándo todavía, de 2.500 millones de euros entre sus bonistas, y eso a pesar de que en el mercado existen serias dudas de que pueda hacerlo.

Más digitalización, menos sucursales

En un proceso lógico, Bankia está optando por la digitalización de toda su operativa bancaria, al menos la que tiene que ver con la banca minorista, ya que la banca comercial lleva digitalizada varias décadas.

En una lógica inapelable, si los clientes cada vez pueden acceder a un mayor rango de la operativa bancaria desde sus ordenadores o dispositivos móviles, se prevé le cierre de muchas sucursales, como así está siendo.

De hecho, Bankia acaba de finiquitar 140 sucursales bancarias, lo que supone «echar la persiana» al 7% de sus oficinas.

Pero José Sevilla ha querido calmar a la plantilla, afirmando que el cierre de oficinas no tiene que afectar al contingente humano que trabaja en Bankia, del mismo modo que la fusión con BMN no se saldó con despidos masivos.

En Bankia tienen claro que su principal activo son sus empleados, no concibiendo una operativa bancaria sin empleados y sin oficinas bancarias, a pesar de que no niegan que tengan que redimensionar su red comercial.

El excedente de trabajadores que surja del cierre de oficinas comerciales será reciclado como asesores comerciales con un mayor nivel de especialización y desempeñarán otras funciones.

Fuente – CincoDías / Bankia en Wikipedia / Banco Mare Nostrum en Wikipedia / Mercados

Imagen – M. Peinado / Randen Pederson / Photo Heuristic / Pictures of Money / Keith Cooper / Karolina Grabowska / David Ohmer / Sean MacEntee