La pandemia impulsa los supermercados

Los supermercados, hipermercados y grandes superficies es uno de los pocos sectores que han visto como multiplicaban ventas y beneficios. El «cerrojazo» de marzo hizo subir la facturación en una progresión casi geométrica

Aunque la mayor parte de la actividad económica está «gripada» y sectores como la hostelería y el turismo no levantan cabeza, hay otros mercados que marcan récords.

Uno de esos sectores son los de los supermercados, llegando muchos de ellos hasta multiplicar sus ventas, si bien es cierto que con el reciente temporal de nieve Filomena, algunos de ellos han sufrido desabastecimiento.

Uno de los miedos cervales cuando se produce una pandemia como la del SARS-CoV-2 es que se produzca desabastecimiento de bienes básicos en los supermercados, aunque gracias a dios esta situación no se ha producido.

Lineales vacíos

Haya por marzo, cuando nos estalló en las manos la pandemia, la mayor parte de la ciudadanía se lanzó a comprar compulsivamente bienes de primera necesidad para llegar sus despensas en vista de lo que pudiera pasar.

En esos primeros meses que tuvimos que convivir con el SARS-CoV-2, muchos supermercados y grandes superficies llegaron a vender en una semana lo que antes vendían en un mes.

Uno de los bienes más perseguidos por los clientes fue el papel higiénico, cuyo consumo subió en los primeros meses hasta un 25%, conjuntamente con el del alcohol medicinal, mascarillas y gel hidroalcohólico.

De hecho, el confinamiento posterior también provocó que las viandas que no se podían consumir en la hostelería, se comprasen en la gran superficie o se adquiriese la materia prima para elaborarlos.

Durante el confinamiento lo más demandado en la cesta de la compra fue la cerveza, el vino, todo tipo de aperitivos y el chocolate.

Crece la facturación

El sector en su conjunto facturó un 7% más en el 2020 que el año anterior, y en parte se explica por un trasvase del gasto desde la hostelería, que todavía siguen viviendo su particular «travesía por el desierto».

La especial actividad del sector de las grandes superficies ha tenido un correlato automático en le empleo, con una fuerte contratación de todo tipo de personal para poder hacer frente al aumento de la actividad.

La gran superficie española ha podido exhibir su «músculo» ante una situación de extraordinaria gravedad como es la pandemia que todavía vivimos, logrando que en ningún momento se haya producido desabastecimiento.

No todo son beneficios

Bien es cierto que el sector ha tenido que aumentar también sus gastos, siendo la «parte del león» la inversión que ha habido que realizar para guardar todas las precauciones sanitarias obligadas por el SARS-CoV-2.

La creación de empleo también ha sido importante, tanto dar servicio a los clientes como para poder gestionar sus ventas online que también han crecido casi exponencialmente.

Pero en general, en todos los segmentos del comercio de alimentación y bienes de primera necesidad se ha notado el impulso: grandes superficies, supermercados, mercados, tiendas de proximidad y hasta bazares chinos.

El comercio de proximidad el más beneficiado

Han sido los supermercados y tiendas de barrio los que más han mejorado en sus ventas y su facturación.

Por lo general los que han podido aprovechar esta pandemia son supermercados especializados y con una buena oferta de producto fresco.

Estamos hablando de cadenas de supermercados como Consum, AhorraMas, Bonpreu, Gadis, Alimerka, Condis o Covirán, que inclusive han logrado hacerse con parte de la demanda que oferta Mercadona.

Su éxito se cifra en haber tenido la suficiente flexibilidad y rapidez a lo que estaba demandando sus clientes, sobre todo en lo que tiene que ver con producto fresco y comida preparada.

David vence a Goliat

Contrariamente a lo que sucede habitualmente, que no es otra cosa que el pez grande se come al chico, en esta crisis, los que mejor parados han quedado han sido los supermercados y no los hipermercados.

Estos supermercados han absorbido una demanda de compra porque los españoles han empezado a consumir en su casa lo que habitualmente consumían en la hostelería, obligada a un «cerrojazo».

Mientras tanto los hipermercados han visto como las restricciones de movilidad afectaban a sus clientes, fundamentalmente porque para acudir a ellos suele ser necesario tener un vehículo.

Son cadenas como Eroski y Día los principales beneficiados, ya que la mayor parte de su red comercial son supermercados que además se encuentra incardinados en la geografía de proximidad de las ciudades.

No salir del barrio

Es otra de las enseñanzas de la pandemia: los clientes han optado por comprar no en la gran distribución sino en tiendas o supermercados que están a pocas calles de su domicilio.

 Además, en lo que llevamos de pandemia se han producido ciertos cambios que han llegado para quedarse: se ha reducido la compra en tiendas de alimentación y ha aumentado un 14% el tique medio de la compra.

Otro canal de ventas que se ha visto afectado ha sido el comercio electrónico, impulsado por las restricciones de movilidad y el «cerrojazo» que vivimos entre marzo y mayo.

Los cambios principales de la compra «digital» tiene que ver que se ha trasladado a grupos de edad que no hacían ese tipo de compra – los mayores de 50 años – y que por primera vez el grueso de los clientes ha comprado producto «fresco».

En solo un año el comercio electrónico de productos de primera necesidad ha crecido un 30%, con la salvedad de que, si las empresas hubieran estado preparadas para el «salto», podrían haber aprovechado mejor la situación.

La pandemia ha aumentado el gasto

Debido al SARS-CoV-2, los supermercados, hipermercados y grandes superficies han tenido que realizar una importante inversión para hacer frente a la pandemia.

El sector en su conjunto ha tenido que realizar una inversión de 300 millones de euros, habiendo gastado Día, solo en EPIS, 12 millones de euros y Lidl un total de 26 millones de euros.

En reforzar sus canales digitales, que no estaba preparada para la avalancha de compras, el sector ha multiplicado el gasto por cuatro con respecto a las cifras del 2019.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Michael Ocampo / Raed Mansour / Polycart / Aranami / Hitchster / Virgin Retail / Ed Kholer / Kurtis Garbutt

Hacia un nuevo tipo de comercio

El comercio, como otros sectores, también ha sufrido el embate del coronavirus, aunque su afectación tiene características propias: mientras que el comercio tradicional ve como bajan sus ventas, el comercio electrónico vive un momento muy dulce

Como el resto de las actividades económicas, el comercio también ha sufrido la debacle económica que ha provocado la pandemia del covid-19, aunque la crisis en el comercio minorista ha tenido otra faz.

Mientras que el comercio tradicional, por no ser considerada una actividad esencial, sufrió en carne propia el «cerrojazo», pero el comercio online vivió uno de sus mejores momentos.

Quien mejor puede personificar el momento dulce que vivió el comercio electrónico ha sido Amazon, que en ese periodo logró ganar, en solo unas semanas, 30.000 millones de dólares norteamericanos.

Proceso de estabilización

El mes de julio ha sido el primero, desde que desencadenó la pandemia, que el comercio ha podido estabilizarse en la llamada «nueva normalidad».

En dicho mes las ventas del comercio tradicional ganaron un 1,1% con respecto al último mes del que existen estadísticas, el de marzo.

En mayo y junio los ciudadanos pudieron recuperar la normalidad y se lanzaron en masa a consumir, sobre todo en el pequeño comercio, con una mejora en la facturación que llegó al 20%.

Sin embargo, si nos atenemos a cifras interanuales, el comercio se deja un 3,9% con respecto al mismo periodo del 2019.

Producto de la movilidad

En el mes de julio, en los cuales, por la derogación del estado de alarma, los españoles han recuperado la movilidad, tanto la que se realiza en las provincias como la interprovincial ligada al turismo, las ventas del comercio se recuperaron algo.

A pesar de ello, en términos mensuales, si comparamos las ventas con las del mismo periodo del año 2019, los resultados son un 0,2% menores que las del año precedente.

Donde la merma en ventas es mayor es cuando aplicamos índices interanuales, lo cual se explica por el aumento del teletrabajo, muchos trabajadores están en ERTE o han perdido el trabajo y que muchos no han viajado en vacaciones.

Por esa última razón, muchos españoles no han viajado en verano, la venta y el consumo de combustibles se ha desplomado un 9,9% y la venta en comercios es un 2,9% que en el año 2019.

Los territorios turísticos los más afectados

Lo cual se suma a que la temporada turística del verano 2020 se ha perdido irremisiblemente, debido a las cancelaciones provenientes de los países europeos de nuestro entorno.

Además, son muchos los países europeos, que a raíz de la segunda ola del coronavirus que estamos viviendo en España, exigen pruebas PCR a sus nacionales que han pasado las vacaciones en nuestro país.

En el caso de Baleares, el comercio se ha hundido un 14,8% y en otro de los territorios turísticos por excelencia, las islas Canarias, el comercio ha mermado un 13,2%.

Aunque en menor medida, otros territorios donde se produce una fuerte afluencia de turistas, como son Andalucía y Cataluña, también han visto como su comercio se resentía, un 5,5% y un 3,8% respectivamente.

Cambio de tendencia

Lo que sí se puede afirmar sin miedo a equivocarse es que el comercio online, ya asentado en nuestro país, ha tenido una mejora que ha venido para quedarse.

Como ya hemos indicado las grandes plataformas de comercio electrónico, caso de Amazon, han tenido beneficios fabulosos producto de que eran de los pocos «comercios» abiertos, y además las 24 horas.

Una vez superado el «cerrojazo», aunque el comercio tradicional ha vuelto por sus fueros, afortunadamente, no se ha visto una caída del comercio electrónico.

A pesar de que el comercio tradicional ha levantado la persiana, la compra electrónica mejora un 19,9% con respecto al mismo periodo del 2019.

Además, otro cambio que se ha producido, ya se verá si se convierte en estructural, es que mientras que el pequeño comercio mejora en sus resultados, las grandes cadenas de distribución y grandes almacenes ven con retroceden sus ventas.

Solo la alimentación se salva

Al menos si evaluamos la mejora de las ventas de julio con respecto a las de junio, lo que supone un crecimiento del 1,8%, aunque si la magnitud a evaluar es la interanual también se produce una merma del 1,4%.

El «farolillo rojo» lo marca esta vez el comercio textil, que ve como lo que el Instituto Nacional de Estadística denomina equipo personal se «deja» un 21,9% en términos interanuales.

Paradójicamente dentro de la categoría del menaje las ventas disminuyen un 3,8% con respecto a junio, pero en términos interanuales se ha vendido un 6,1% que en el mismo periodo del año 2019.

Mala evolución del empleo

Como es natural, la depresión que viven las ventas en el comercio se ha traslado directamente a una considerable destrucción de empleo, habiendo ahora un 3,6% menos de empleados que en las mismas fechas del año 2019.

La destrucción de empleo se deja sentir especialmente en las estaciones de servicio con un 5,2% menos, y sobre todo en pequeñas cadenas de supermercados, donde algo más de 8 de cada 10 que estaban trabajando pasan a engrosar las colas del desempleo.

En la gran superficie también se está ajustando en el empleo, y mucho más de lo que indicaría su merma de ingresos, por lo que muchas empresas están utilizando la crisis del covid-19 para «adelgazar» sus plantillas.

En la higiene está la clave

El sector del comercio, sobre todo el minorista, está convencido que mantener unas medidas de higiene en los comercios, y sobre todo que la clientela valore como seguras las tiendas, es esencial para la recuperación de las ventas.

Control de la temperatura al entrar en el comercio, geles hidroalcohólicos a disposición de los clientes, felpudos impregnados en desinfectante donde limpiar las suelas de calzado, todo es poco para que los consumidores perciban que no van a tener ningún contacto con el covid-19.

Pero esas normas también son de obligado cumplimiento en las grandes superficies comerciales, que se están recuperando de manera más lenta que la pequeña superficie, precisamente porque en los centros comerciales se producen aglomeraciones de gente compatibles con la transmisión comunitaria del virus.

Fuente – CincoDías

Imagen – Mike Mozart / jesse / Steven Damron / Richard Tanguy / Thomas Dzubia / Yellow Green Farmers Market / firelknot / pxfuel