De flor en flor

El nuevo tipo de profesional joven de perfil tecnológico suele ser un «culo inquieto» que va «saltando» de trabajo en trabajo con una nula concepción de cultura empresarial y que mediante el job hopping pueden lograr incrementos de hasta el 40% en sus emolumentos

Con la que está cayendo en el mercado laboral español, producto de la pandemia de SARS-Cov-2 que ha provocado un 16,3% de desempleo y miles de trabajadores en ERTE, todavía hay quien puede cambiar de empleo cada dos años.

Muchos de estos profesionales, con semejantes privilegios, trabaja en el sector de la informática y las telecomunicaciones, y son los perfiles más buscados.

Es lo que se ha denominado job hopping, por lo que generalmente estos profesionales cambian de trabajo cada dos años; por lo general son nativos digitales que tienen poco apego a la empresa donde trabajan.

Un caso tipo

Ella tiene 23 años, es ingeniera informática y trabaja en una empresa de seguridad informática, donde lleva trabajando menos de un año.

Con ganas de cambiar de empresa, ya ha realizado dos entrevistas para dar el «salto» a otra compañía, donde pretende encontrar nuevos desafíos y lograr unos mejores emolumentos.

Se trata de un caso claro de job hopping, esto es, cambiar de empresa, una cultura que se ha enraizado entre los profesionales menores de 34 años.

Sin embargo, la crematística es la principal ventaja que quieren lograr estos jovencísimos profesionales, ya que de empleo en empleo puede llegar a ganar inclusive un 40% más de lo que ingresaban.

Estos jóvenes profesionales carecen de cualquier tipo de «cultura de empresa» independientemente donde estén: planifican su carrera profesional individualmente sin tener en cuenta la organización en la que trabajen.

Una mera pieza en un engranaje

Esta falta de apego de los jóvenes profesionales a integrarse en la cultura empresarial parte del hecho de que lo único que buscan las organizaciones es buscar perfiles que se adapten a ellas.

Los profesionales se convierten únicamente en un simple engranaje que se adapta a una maquinaria que se llama empresa o administración, y no tiene en cuenta ninguna otra consideración.

Sin embargo, los profesionales, sobre todo sin son jóvenes, lo que están buscando es nuevos retos y desarrollar su propia carrera profesional: en pocas palabras crecer como profesionales, si es necesario de manera autónoma.

Hiperconectados

Aunque sigue siendo cierto que el empleo es como un iceberg: el 80% de las ofertas no se hacen públicas y se funciona con el boca – oreja.

Sin embargo, estamos hablando de jóvenes hiperconectados: la oferta laboral que mejore sus condiciones laborales puede venir de un contacto directo qué de un perfil de una red social, y ahí es muchas.

Además, cada día que pasa surgen nuevas tipologías de trabajo: son hasta 500.000 los empleos de la esfera tecnológica que han quedado vacantes por no encontrar perfiles que den el suficiente «juego».

Con datos de la Unión Europea, esos empleos de tecnología vacantes serán, el año 2021, de 200.000 empleos en España y hasta 900.000 en el conjunto de la Unión Europea.

La pandemia, un argumento a favor

Por otro lado, la mayoría de estos profesionales con perfil tecnológico, por lo general, no tienen más un portátil y la mesa de comedor de su casa para ponerse a «producir».

De este modo, existen muchos profesionales de las nuevas tecnologías que aprovechan, además de poder trabajar para una empresa, trabajan en su tiempo libre, para otras bajo el paradigma del freelance.

Su lugar de trabajo, si así lo quieren, es los cinco continentes: del mismo modo que hay una oferta global de profesionales también existe una oferta global de empresas en donde trabajar.

Sobre el job hopping, las encuestas afirman que el 75% de la población entre 18 y 34 año lo ejerce siempre que puede, como una manera de enfrentarse a nuevos retos profesionales y mejorar en sus sueldos.

Cortoplacismo

Es la manera que tiene de actuar laboralmente los jóvenes se basa en el cortoplacismo, ya no quieren – y pocos lo podrán conseguir – es entrar en una empresa para desarrollar allí toda su carrera laboral.

Son profesionales, sobre todo los más mayores, que se han tenido que «foguear» con dos crisis económicas y una pandemia, por lo que saben que la seguridad muchas veces es una entelequia.

Inclusive la gran empresa española – Repsol, Amadeus o BBVA – son conscientes que el perfil de sus empleados ha variado, en lo que ellos definen como «nativos digitales».

Esos perfiles necesitan de unas motivaciones más profundas, una escucha activa por parte de las empresas y sobre todo flexibilidad, alejado de las estructuras pétreas con las cuales se trabaja en las multinacionales.

Formación continua

Es algo que estos jóvenes profesionales con perfil tecnológico tienen bien aprendido, y es que los aprendizajes se van a tener que seguir produciendo durante toda su vida laboral.

Estos profesionales ven con buenos ojos que esa formación continua sea financiada por las empresas, lo cual redunda tanto en el crecimiento de la empresa, pero también en la suya propia como profesionales.

Con este contexto, retener el talento es mucho más difícil, y no es raro que profesionales bien considerados laboralmente y con éxito, abandona la empresa para buscar nuevos horizontes.

Retracción de las empresas

Pero la moneda el job hopping también tiene un envés menos agradable, ya que ante trabajadores que carecen de «cultura de empresa» muchos directivos son reacios para contratarlos.

Sin embargo, la tecnología Amadeus se está adaptando a ese nuevo perfil de profesional: proyectos que no duran más de un año, y se pasa a otro proyecto nuevo que muchas veces no tiene nada que ver con el anterior.

Del mismo modo, las empresas forman a sus trabajadores, inclusive arriesgándose a que estos se marchen en poco tiempo para lo cual ejercen un nuevo tipo de engage para retenerlos.

Esas nuevas estrategias para fidelizar a sus trabajadores pasan por ofrecer proyectos de carrera a medida, nuevos espacios de trabajo y exposición del éxito en redes sociales.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Yutaka Fujiki / Manuel Schmalstieg / Hung Thai / Eugene Kim / Ivan Radic / David Pursehouse / Barbara Eckstein / Álvaro Ibáñez