Debate sobre las pensiones

Llega septiembre y con el nuevo «curso» político comienza de nuevo a debatirse la reforma de las pensiones, con posiciones encontradas entre sindicatos, organizaciones empresariales y gobierno, y con Bruselas metiendo prisa para que se tenga un esquema claro de cual va a ser la reforma

Con la llegada del mes de septiembre y como se retoma el curso político y el país vuelve al trabajo, se inicia un interesante debate sobre las pensiones, en el que van a participar, entre otros, los agentes sociales.

En un horizonte que es todo menos lejano, se encuentra la jubilación masiva, a partir del 2030 de la generación del baby boom, un grupo generacional enorme que además de largos historiales de cotización van a tener buenas pensiones.

La primera tarea de la negociación que se abre es dotar al sistema de pensiones de sostenibilidad, para unos años en el que van a disminuir el número de trabajadores que va a financiar la pensión de cada jubilado.

Un paquete de medidas a aprobar

Parte de la reforma de las pensiones ya se encuentran en el Congreso y con la llegada de septiembre se iniciará el debate sobre la misma.

El principal elemento a reformar es el denominado factor de sostenibilidad, que con otro contenido pasará a llamarse mecanismo de equidad intergeneracional, y la negociación se adivina bronca.

Es el elemento de la negociación donde mayor distancia hay entre el titular de la cartera de Seguridad Social, José Luis Escrivá y el resto de los agentes sociales, en unos momentos en los cuales todavía está por definir dicho mecanismo.

En las previsiones del gobierno se encuentra que el mecanismo de equidad intergeneracional esté definido para el 15 de noviembre, e introducirlo en la nueva Ley de Seguridad Social por medio de una enmienda.

Un gobierno con prisa

En esencia proviene del hecho que para satisfacer a los sindicatos el factor de sostenibilidad se derogó con lo cual, y por utilizar un símil náutico, el sistema nacional de pensiones se ha quedado sin timón.

Recordemos que el factor de sostenibilidad era auténticamente lesivo para los pensionistas ya que establecía una revalorización pírrica para las pensiones, cifrada en el 0,25%, sin tener en cuenta el efecto de la inflación en las pensiones.

Además, Bruselas está exigiendo al gobierno de Pedro Sánchez que introduzca lo antes posible el mecanismo de equidad intergeneracional como parte de las medidas para lograr un nuevo tramo del «rescate».

Mediados de septiembre

Es para cuando está previsto que se retome el diálogo social a tres bandas entre organizaciones sindicales, gobierno y patronal.

La parte del León será definir el mecanismo de equidad para que no sean solo los miembros de la Generación Y los que carguen sobre sus hombros las cotizaciones de la generación del baby boom.

Como ya hemos indicado, los nacidos entre 1958 y 1977 van a ser pensionistas con largos historiales de cotización y con una pensión media que será de las más altas de toda la historia de la Seguridad Social en España.

Los planteamientos de un factor de sostenibilidad se remontan al año 2011 en las conversaciones del Pacto de Toledo, aunque el PP salió por la tangente y aplicó unilateralmente el citado factor de sostenibilidad.

Posiciones enfrentadas

El diálogo social sobre pensiones parte de posiciones enfrentadas del gobierno, los sindicatos y las organizaciones empresariales.

Desde el Ministerio de Seguridad se pretende generar un mecanismo que permita la solidaridad intergeneracional y que no sea la Generación Y la que tenga que cargar sobre sus espaldas las cotizaciones.

Lo que trataría el gobierno de Pedro Sánchez, al igual que pretendía el gobierno de Mariano Rajoy, es reducir la factura de las pensiones, pero de otra manera, esto es, repartiendo entre pensionistas y cotizantes el esfuerzo.

Cambios en el sistema de pensiones español

Lo que sí ha querido dejar bien claro el ministro Escrivá es que los cambios que se van a introducir en el sistema de pensiones van a conllevar un retraso en el año de jubilación y una menor pensión.

Sin embargo, el vendaval que provocaron sus palabras hizo que José Luis Escrivá se desdijera de las mismas y las plantease como simplemente reflexiones en voz alta.

De hecho, los sindicatos salieron en tromba ante las palabras del ministro y algo parecido sucedió con las dos principales organizaciones empresariales, CEOE y CEPYME.

La patronal lanzó un duro comunicado en el cual indicaban que el nuevo mecanismo de equidad se debe basar en la solidaridad intergeneracional y en la equidad evitando que sean solo los nuevos cotizantes los que sea vean afectados por la reforma.

Los sindicatos quieren saber en concreto cuál es el citado mecanismo de equidad y cuánto dinero va a suponer en términos de PIB, ya que si se hablan de décimas de ese indicador sería fácilmente lograble.

Sin embargo, si de lo que habla el ministro es de puntos del PIB eso puede suponer mucho dinero, que en parte financiarían los nuevos pensionistas lo que supondría de hecho una merma en la cuantía de sus pensiones.

Que no haya merma en las prestaciones

Es lo que pretenden los sindicatos, ya que para ellos existen soluciones más imaginativas que la típica estrategia de reducir las prestaciones de las pensiones para equilibrar el sistema.

Desde UGT y CC OO existen una buena cantidad de medidas que se pueden utilizar para aumentar la «caja» del sistema de pensiones por ejemplo vía impuestos para que la retribución de los pensionistas no disminuya.

A pesar de todo se prevé un otoño caliente con los pensionistas tomando la calle para defender sus derechos, sobre todo aquel que impida que se reduzca la cuantía de sus pensiones o bien haga aumentar el tiempo de cotización.

La posibilidad de crear impuestos específicos que sufraguen las pensiones ha estado siempre sobre la mesa del Ministerio de Seguridad Social, aunque es una medida que levantaría ronchas ya que serían todos los españoles los que pagarían las pensiones de solo una parte de la sociedad.

Fuente – el diario

Imagen – Curtis Foreman / Roy Luck / La Moncloa – Gobierno de España / Loving Klein Blue / José María Rivas Cuellar / Mike Fleming / Kārlis Dambrāns

La jubilación del Baby Boom

Las jubilaciones, de ahora hasta el 2050, de la generación del Baby Boom, va a suponer un problema para la Seguridad Social ya que son jubilados con historiales de cotización largos y elevados sueldos. El gobierno y los agentes sociales buscan como solucionar el problema, aportando diferentes soluciones

La España nacida desde finales de los años sesenta del pasado siglo y hasta mediada la década de los años setenta del siglo XX, comienza a jubilarse.

Se trata de personas con un largo historial de cotizaciones y con unos sueldos que determinarán altas pensiones cuando comiencen a jubilarse.

Ahora, la polémica ha saltado debido a que el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, ha hecho unas polémicas, casi hasta desafortunadas, declaraciones que a nadie han dejado indiferente.

Trabajar más o menor pensión

En la entrevista concedida a Televisión Española, el que fuera presidente de la AIReF, indicaba que para el ministerio que dirige, las jubilaciones masivas de los hijos del Baby Boom van a suponer una desafió para las arcas de la Seguridad Social.

Las declaraciones, que a casi nadie han dejado indiferentes, coincidieron con el día en que los agentes sociales – la patronal y los sindicatos – firmaban un acuerdo sobre la reforma de las pensiones.

En el acuerdo todos asumen que, en un futuro muy cercano, las pensiones tendrán que buscar nuevas vías de financiación, pero que la solución no pasa por «meter la tijera», buscando fórmulas imaginativas.

Otra de las consecuencias del acuerdo entre gobierno y agentes sociales es que se deroga completamente la reforma que se llevó a cabo en la época de Mariano Rajoy y su tan cacareado «factor de sostenibilidad».

Rectificar es de sabios

Tras las declaraciones, patronal y sindicatos se desvincularon de la ocurrencia el ministro, y en el caso de la CEOE, cargó las tintas indicando que no compartían las opiniones de Escrivá y que no había ningún acuerdo sobre el particular.

Ante la falta de apoyo concitado, el ministro recoció que se trataba de un «globo sonda» y que únicamente eran, tal como las definió, pensamientos en voz alta.

El contingente humano más grande de la historia

El concepto, como otras muchas cosas, lo importamos de Estados Unidos, y en el país que gobierna Joe Biden designó a la cohorte nacida entre los años 1946 y 1964, generación marcada por el final de la II Guerra Mundial y la guerra de Vietnam.

Fue una época de bonanza económica donde muchas parejas veían que tenían la suficiente capacidad económica para procrear y tener hijos.

El término se exportó a otros países, y en España, como ya hemos indicado, designó a la cohorte nacida entre finales de los años sesenta del pasado siglo y hasta, aproximadamente, el año 1976.

Millones de pensionistas más

Las estimaciones informan de que los diez millones de pensionistas que hay en estos momentos en España, pasarán, en el umbral del 2050, a ser 15 millones de personas.

El «pistoletazo de salida» de las jubilaciones comenzará en el 2023, de una generación que tiene más esperanza de vida que todas las precedentes.

Pero el panorama se complica: la generación posterior, que será la que pague con sus cotizaciones las pensiones de la generación de Baby Boom, es una de las de menor natalidad de la historia de España.

Sistema de reparto

Además, la principal característica del sistema de pensiones español no ayuda, ya que se trata de un sistema de reparto, esto es, los que en estos momentos están cotizando a la Seguridad Social, son los que pagan las pensiones de los jubilados.

A una situación – una gran masa de jubilados con cada vez menos cotizantes – que se presume que durará tres décadas, se suma que los hijos del Baby Boom tienen largos historiales de cotización y buenos sueldos, que es lo que finalmente acaba determinando la pensión que se recibirá.

Con un gasto en pensiones que alcanza el 12% del PIB, esta cohorte tiene aseguradas sus jubilaciones, pero nadie «pone la mano en el fuego» por las pensiones de las generaciones futuras.

Proyecciones demográficas para echarse a temblar

Si el sistema sigue sin reformarse, dentro de tres décadas habrá 1,8 cotizantes por cada mayor de 66 años; ahora esa ratio es de 3,4 cotizantes por cada pensionista.

Las proyecciones del Banco de España son todo menos halagüeñas: para mantener el sistema de pensiones como en la actualidad, habría que aumentar un 35% las cotizaciones a la SSGG para que el sistema siga intacto en el 2050.

Además, sería necesario que en España el 80% de las personas en edad de trabajar lo hiciesen, unas cuotas de ocupación que solo se pueden encontrar, en nuestro entorno europeo, en Suiza.

Hoy, en España solo trabaja el 60% de las personas en edad de trabajar, de manera que mucho tendría que mejorar el mercado laboral para lograr que se llegase en el umbral del 2050 al 80%.

Más impuestos

En los planes enviados a la Comisión Europea, el gobierno de Pedro Sánchez indica que debido a la enorme cifra de desempleados no es una solución subir las cotizaciones, algo que solo iba a conseguir tensionar más el sistema.

La solución pasaría por subir los impuestos o utilizar una «batería» de ellos para financiar las pensiones, que es una de las medidas que apoyan las centrales sindicales.

Para UGT y CCOO, la receta pasaría, además de financiar la Seguridad Social con impuestos, sumar una mayor inmigración, un mayor crecimiento económico y una lucha decidida contra el fraude fiscal y financiero.

Poner los puntos sobre las íes

La AIReF, Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, estima que una vez anulada la reforma de las pensiones que llevó a cabo el Partido Popular, que el gasto en pensiones aumentará unos cuatro puntos del PIB.

Para hacer frente a ese aumento, sería necesario aumentar la recaudación de IRPF un 60%, algo que puede ser calificado, al menos en el momento actual, de economía ficción.

El Banco de España, que en estas situaciones suele actuar como un «pepito grillo», ha advertido que una subida de impuesto en semejante magnitud dañaría tanto la economía como subir las cotizaciones.

Una posible solución, por tanto, pasaría por aumentar la productividad, auxiliándose para ello de la revolución tecnológica y la digitalización.

Otra posible solución tendría que ver con aumentar la tasa de ocupación hasta llegar a la que tiene países como Suiza, Holanda o Nueva Zelanda, aunque eso solo solucionaría la mitad del problema.  

Fuente – EL PAÍS / José Luis Escrivá en Wikipedia

Imagen – Beatrice Murch / J. Stimp / La Moncloa – Gobierno de España / Rick / Hsing Wei / Marco Verch / Google Maps / James Morris / Café Credit

Pensiones a la baja

La reforma de las pensiones que plantea el gobierno, y exige la Unión Europea, se plantea en términos de aumentar el periodo de cómputo de los 25 años actuales a los 35, lo que supondrá la pérdida de la pensión media de más de un 5%

El futuro de las pensiones en España no parece ser muy halagüeño, aunque los dos grandes partidos han sacado el debate del combate partidista, todo hace pensar que el futuro de las pensiones, y sobre todo su cuantía está en peligro.

El nuevo sistema, que tendría en cuenta todo el periodo de cotización, haría bajar, de media, un 5,5% las pensiones; hay que recordar que, hasta ahora, se computa la cotización de los últimos 25 años trabajados.

Con destino a la Unión Europea

En estos momentos el gobierno de coalición, con claras tiranteces entre Unidas Podemos y el PSOE, está elaborando la propuesta que sobre pensiones quiere hacer a la UE, con una reforma de calado.

La piedra de toque del documento es la modificación de los años de cotización para tener derecho al 100% de la pensión, que pasaría de los 25 actuales a sumar una década más.

Dicho aumento del tiempo de cotización hará que, en el futuro, los pensionistas cobren hasta un 5,5% menos que si dejase el tiempo de cotización en los últimos 25 años.

Déficit crónico

Otro de los problemas que se han hecho endémicos en el Sistema Público de Pensiones es el déficit, que suma cada año 15.000 millones de euros, sobre todo debido a la falta de cotizaciones.

Hay que recordar en este punto que el Sistema Público de Pensiones en nuestro país es de reparto, esto es, aquellas personas que están trabajando pagan las pensiones de los que están jubilados.

Uno de los problemas actuales es que las últimas «hornadas» de pensionistas cobran unas prestaciones más abultadas que la anterior generación de pensionistas, por lo que el problema se agrava.

Es el siguiente problema que acecha a las pensiones españolas, y es que la generación que nació entre 1967 y 1980, cuando España vivió una auténtica revolución demográfica, el baby boom, empezarán a jubilarse en el año 2023.

Aumentar el periodo de cómputo

Es el debate que está convirtiendo en un campo de batalla el Consejo de Ministros de los viernes donde la bancada socialista lucha a brazo partido por aumentar el número de años que tienen que cotizarse para tener acceso al 100% de la pensión.

Por ahora el documento es solo un borrador que circula entre los ministros, pero el tiempo apremia ya que Bruselas ha pedido que el documento llegue en el fondo y la forma adecuados a la UE lo antes posible.

Fue en el año 2011, cuando un ejecutivo socialista presidido por José Luis Rodríguez Zapatero aumentó de 15 a 25 años, el computo de cotización para poder gozar de la pensión completa, aunque con una pequeña salvaguarda.

Dicha «bala de plata» no era otra que los trabajadores podían seleccionar los 15 mejores años de cotización de cara a recibir su pensión.

Otra de las reformas que exige Bruselas tiene que ver con el hecho de que la edad real de jubilación se acerque lo más posible a la teórica, ya que, en esos momentos, y de media, se produce casi tres años antes de la edad teórica.

Indexadas al IPC

Teniendo en cuenta siempre la previsión de inflación, el ejecutivo ha considerado mantener la capacidad adquisitiva de las pensiones, con una revalorización, igual a la inflación y que será del 0,9 %.

En cuanto a incrementar el gasto de la partida de pensiones también hay que tener en cuenta que los nuevos pensionistas, dentro de poco los de la generación del baby boom, tiene unas pensiones más sustanciosas que la generación anterior.

De lo que ya nadie duda es de que Bruselas ha arrancado al gobierno de Pedro Sánchez de que se contendrá el gasto en pensiones, lo cual pasa por aumentar el tiempo de cotización de los 25 años actuales a los 35 futuros.

Automáticamente eso va a producir una reducción abrupta de la cuantía de las pensiones, habida cuenta que la mayor parte de los trabajadores suelen tener los peores datos de cotización los primeros años de su singladura laboral.

Más de 5%

En la extrapolación que ha realizado el gobierno con los 35 años de cómputo, de media de la cuantía de las pensiones van a menguar más de un 5% en los próximos años.

Sin embargo, las previsiones del gobierno se quedan cortas, debido a que hay otros estudios, realizados por entidades independientes, que afirman que en algunos casos la reducción de la pensión podría llegar al 7%.

Sin embargo, también se pueden dar situaciones que harían que la cuantía de las pensiones siguiera creciendo a pesar de aumente el número de años de cómputo: empleos con mejores sueldos dejarían a la Seguridad Social como a hasta ahora.

Otras alternativas

Aunque la presión de Bruselas está siendo constante, desde el gobierno descartan que se tome ninguna decisión sin tener en cuenta a los agentes sociales.

Una alternativa es que los trabajadores puedan obviar los años de cotización que hayan sido especialmente malos, lo que sería una alternativa a que sean los trabajadores los que seleccionen los años que se tomarán en cuenta para el cálculo.

El nuevo cómputo ha hecho sonar las alarmas en Unidas Podemos, que ya ha mostrado su intención de no apoyar con sus diputados esa reforma.

Desde la coalición que gobierna Pablo Iglesias Turrión se plantean otras alternativas para no tener que aumentar el tiempo de cómputo, como podría ser financiar las pensiones con impuestos específicos.

Desde la formación morada también se aporta la posibilidad de eliminar el tope superior de las cotizaciones, de manera que la cotización de cada trabajador se acerque más a la real, borrando el límite de 4.070 euros.

En la misma línea se han manifestado los sindicatos mayoritarios, CC.OO. y UGT, que se muestran contrarios a aprobar lo que de facto supone una disminución de la cuantía de las pensiones.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Pat Wilson / Tea Meister / Nathaniel / Lukas Pohlreich / Michael Ocampo / Selipu / Discasto

Pan para hoy y hambre para mañana

La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA) se muestran críticos con el acuerdo al que se ha llegado en al Pacto de Toledo, aduciendo que el sistema sin los «gastos impropios» es sostenible, aunque desde el organismo dependiente del Banco de España la sostenibilidad se pone en solfa

Es la principal crítica que realiza FEDEA a lo que ellos denominan «contrarreforma» de las pensiones que está llevando a cabo el gobierno.

Para los investigadores de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada, el no lleva a cabo, por motivos electorales, una profunda reforma del sistema de pensiones aboca a una reforma «abrupta» en un futuro cercano.

Excesivamente optimista

Es como califican desde FEDEA la visión que de las pensiones tienen en el Pacto de Toledo, que recordemos fue un acuerdo de las fuerzas políticas para sacar a las pensiones de la lucha partidista.

Para la comisión parlamentaria, las disfuncionalidades del sistema de pensiones provienen de que la Seguridad Social lleva realizando una serie de gastos impropios lo que ha provocado un déficit.

Eliminando esos gastos impropios, el gobierno está convencido de que el sistema público de pensiones va a poder hacer frente al envejecimiento de la población, por lo que ha decidido eliminar la caución en el gasto que se impuso en el 2013.

La única medida que va a adoptar el gobierno pasa por aumentar la edad de jubilación, algo que desde FEDEA se considera insuficiente, un diagnóstico que comparten Ángel de la Fuente, Miguel Ángel García Díaz y Alfonso R. Sánchez Martín.

Cuentas ilusorias

El gobierno cifra la sostenibilidad del sistema público de pensiones a aumentar la recaudación en medio de una crisis económica que no se conocía desde la Guerra Civil y al aumento de la edad real de jubilación.

Con ello, abunda FEDEA, lo único que se va a lograr es un aumento significativo del gasto sostenido en el tiempo que acabará provocando que llegue un momento, cercano en el tiempo, en que el sistema sea insostenible.

Desde el Ministerio de la Seguridad Social se afirma que con cada año que se logre retrasar la jubilación se ahorrarán 1.2 puntos del PIB.

Además, si se logra cuadrar la edad de jubilación real con la legal se perderían las penalizaciones en las pensiones, que supone un buen dinero para la Seguridad Social todos los años.

Solidaridad intergeneracional

Según FEDEA sería uno de los principales elementos que se vería lastimado, porque dado que el sistema de pensiones público es un sistema de reparto – los que están trabajando pagan las pensiones de los jubilados – la presión sobre los trabajadores aumentaría.

Inclusive con la apreciable participación de los trabajadores extranjeros a la «caja común», el déficit anual de la Seguridad Social, además durante muchos años, sería entorno al 3% del PIB, que supone la mitad de lo que se recauda por IRPF.

Para el ministro Escrivá «el diablo está en los detalles», y todo pasaría por que la Seguridad Social no tuviese que soportar unos gastos impropios que supusieron el año pasado 23.000 millones de euros.

Sin embargo, para FEDEA los gastos impropios solo supusieron, el anterior ejercicio fiscal, alrededor de 4.500 millones de euros.

Bayb boomers que se jubilan

Denominamos el baby boom a la generación nacida en España entre los años 1960 y 1975, estando la primera «hornada» a punto de comenzar a jubilarse masivamente a partir del 2023.

Eso supone que hasta el año 2042, toda es generación va a ir engrosando las filas de los pensionistas, con un panorama económico agravado por el COVID.

Desde FEDEA para evitar una situación económica que podría llevar al Estado a una suspensión de pagos, será necesario una importante inyección de capital al sistema de pensiones, por ejemplo, con impuestos específicos.

Desde FEDEA se piensa que, si no se ensaya que la pensión se calcule teniendo en cuenta toda la vida laboral, sería necesario establecer un factor de sostenibilidad, que aumentaría la edad de jubilación a la esperanza de vida.

En cuanto a la actualización de las pensiones, aunque desde FEDEA se está de acuerdo de que las de menor cuantía se indexen al IPC, se pide que el resto se actualicen teniendo en cuenta la situación financiera del país.

En «román paladino» eso supone que la mayor parte de los pensionistas sean los que sufraguen los ajustes que se tengan que producir, con unas pensiones menores que los salarios.

Unas pensiones muy rentables

FEDEA echa por tierra una de las principales argumentaciones del ministro Escrivá: que España parte de un menor gasto de PIB en pensiones que los países europeos del nuestro entorno.

Pero desde FEDEA se niega la mayor: se trata de una situación temporal porque España es un país más joven que nuestro entorno, un efecto que se diluirá a medida que la población española se vaya haciendo más añosa.

Otro de los «problemas», suponemos que no para los pensionistas, es que, por término medio en la pensión, cada cotizante recibe, de media, un 74% más de lo cotizado.

Otro tema capital es que, en los próximos 30 años, se pasará de 10,5 millones de pensiones a casi 15 millones, cuando en el 2050 la tasa de dependencia pasará al 56%.

La «mochila austriaca»

Se trata de un sistema muy alabado por los economistas, sobre todo aquellos de orientación neoliberal, y consiste, a «grosso modo», de un sistema por el cual la empresa va aportando a su «mochila» una cantidad todos los meses.

Esa «mochila» es accesible al trabajador por múltiples motivos: despido, traslado, formación o llegado el caso en su jubilación.

Se denomina «austriaca» porque fue ese país centroeuropeo el que impuso ese modelo en el año 2003, y todavía lo mantiene vigente, con una aportación mensual del 1,53% del salario del trabajador.

De ese modo el sistema de pensiones austriaco ahorra, ya que al final el dinero que recibe el trabajador es el mismo que ha aportado a lo largo de toda su vida laboral.

Fuente – EL PAÍS / Público

Imagen – Pedro Ribeiro Simões / Eva Swensen / cea + / Michael Dadino / Thomas Kholer / Images Money / Franck Michael