De transferencias nada

A pesar de que todos los países europeos están de acuerdo en la necesidad de implementar un Fondo de Rescate, los estados del norte de Europa están en contra de que se trate de una inversión a fondo perdido, y valoran más la posibilidad de que se arbitre un sistema de préstamos

La negociación sobre un Fondo de Rescate, por el momento, se ha cerrado en falso, porque aunque la opinión de los 27 es que va a ser necesario, los países del norte de Europa, por lo menos hasta ahora, se niegan a que sea a base en transferencias.

La idea de Alemania y los Países Bajos es que el mecanismo de rescate se traduzca en préstamos que se harán a los países del sur de Europa – Francia, España, Italia, Grecia -, unos préstamos que esos países tendrán que devolver una vez que escampe.

Otros desacuerdos tienen que ver con la cuantía de Fondo de Rescate, que Italia y España quieren que sea al menos de más de un billón y medio de euros, y que a Holanda le parece fuera de lugar.

Una cumbre por videoconferencia

Debido a la situación de confinamiento que viven la mayor parte de los países europeos, la cumbre se ha desarrollado por videoconferencia y en poco ha avanzado debido al bloqueo de los países del norte de Europa.

Los países de sur, con Italia y España a la cabeza, lo que pretendían conseguir era un Fondo de Rescate que se basase en la transferencia, esto es, algo así como que la UE invirtiese a «fondo perdido» en el fondo.

Pero se ha encontrado con la negativa de los países del norte de Europa, encabezados por Alemania, Países Bajos y Finlandia, que como ya hemos explicado prefieren un mecanismo en el cual los estados pidan prestado dinero y luego lo tengan que devolver.

A pesar de la polémica, finamente se ha podido muñir un documento conjunto en donde los 27 se muestran convencidos en la necesidad de un plan de rescate europeo cuando se haya superado la crisis sanitaria del covid-19.

En la declaración final los países participantes consideran que tiene que ser la Comisión Europea la que haga las propuestas sobre el tipo de mecanismo de rescate que a ser utilizado como tabla de salvación contra la crisis sanitaria provocada por el covid-19.

Mimbres para un acuerdo

A pesar de que no ha habido un acuerdo sobre si el dinero que se invierta en el Fondo de Rescate será una aportación «a fondo perdido» o será un préstamo que habrá que devolver, si se ha generado un consenso sobre las cantidades a invertir.

El MEDE aportará 240.000 millones de euros, otros 200.000 millones de euros serán destinados a avales para empresas y el programa de desempleo SURE que estará dotado de 100.000 millones de euros.

Ese plan, con esa cuantía, entrará en vigor el próximo uno de junio, aunque como ya hemos indicado todavía no hay acuerdo sobre si será bajo la modalidad de préstamos o de aportaciones de la UE.

El plan de rescate, el 6 de mayo

Los primeros ministros de la UE han pedido a Úrsula Von der Leyen que el próximo 6 de mayo la institución que preside presente un plan estructurado de cómo se va a desarrollar el plan de rescate.

Los temas que todavía hay que dilucidar son la cuantía – aunque existe un acuerdo tácito para que supere el billón de euros -, y el mecanismo, esto es, si serán prestamos como pretenden los países del norte de Europa o serán transferencias tal como aspiran España e Italia.

Sureños manirrotos

Es lo que se puede leer entre líneas en las declaraciones del primer ministro holandés Mark Rutte, que considera que las cantidades que se manejan son enormes y que nos se justifican por una necesidad imperiosa.

Cuando habla de cantidades difícilmente justificables, Rutte se refiere a la suma de los 750.000 millones de euros que va a aportar el BCE y los 540.000 que aportará el Eurogrupo, una enorme cantidad de fondos que no se gastará a final de año.

Los holandeses no entienden porque todavía es necesario más dinero, por lo que pretenden que la CE se convierta en un «árbitro» que determine cuáles son las verdaderas necesidades que tienen el conjunto de los 27 miembros de la Unión Europea.

Merkel, también crítica

Otro de los países que también considera que la CE tiene que «entrar en harina» es Alemania, que siempre ha considerado exorbitantes las pretensiones económicas de los países del sur de Europa.

Del mismo modo que los Países Bajos, los teutones también son favorables a que el Fondo de Rescate se base en préstamos, y que luego cada país tenga que devolver la cantidad que se haya gastado en el rescate.

Lagarde «repartiendo juego»

Christine Lagarde también ha terciado en la polémica, ya que ha lanzado la más tenebrosa de las previsiones, afirmando que el PIB de la Unión Europea se podría contraer, este año, hasta un 15%.

De cualquier modo, comentaristas económicos se han aprestado a matizar las palabras de Lagarde, añadiendo que esa contracción económica solo se contempla en el escenario más extremo.

Sin embargo, en el escenario más plausible tal como está evolucionando la pandemia, «solo» se produciría una contracción del 9% en el año 2020, a pesar de que el FMI evalúa que en solo 3 meses se ha perdido ya un 4%.

Las propuestas del sur de Europa

Para Francia, España e Italia, la cuantía del Fondo de Rescate tendría que aportar unos fondos de al menos 1,5 billones de euros y la deuda tendría que ser emitida por la Comisión Europea y con bonos perpetuos.

Pero estos países siguen colisionando con los del norte en la naturaleza de fondo, ya que siguen pensando que debería ser una transferencia de la Comisión Europea a los países miembros, y no prestamos que habría que terminar devolviendo.

La diplomacia española optimista

Es lo que ha expresado Arancha González Laya que considera que existen mimbres para que el próximo 6 de mayo finalmente se produzca un acuerdo, a pesar de que todavía sería necesario limar muchas aristas.

En la misma línea se ha manifestado el presidente francés, Emmanuel Macron, aunque considera que el dinero que aporte Europa se debería repartir entre los países miembros en forma de subsidios.

Otros dirigentes europeos, como es el caso del primer ministro italiano, Giuseppe Conte, está alineado completamente con las tesis españolas, y que se debe tratar la pandemia con un problema de primera magnitud en las esferas social, económica y sanitaria.

Además, hasta ahora nadie se ha parado a valorar de que estamos, más que ante una pandemia, ante una crisis global que engloba lo social, lo económico, lo sanitario y que podría poner ante las cuerdas a las democracias occidentales.

Fuente – el diario

Imagen – World Bank Photo Collection / LSE in Pictures / Tixu Oty / Mireille L. / 401(K) / Lisa Federle / G20 Argentina / European Pairlament / World Trade Organization

A tortas con Holanda

Hoy jueves se reúne la Comisión Europea y se prevé un intenso debate sobre la naturaleza del fondo de rescate; donde los países del norte de Europa conjugan el verbo prestar, los países del sur, liderados por Francia e Italia, son más partidarios del término transferir

Lograr un fondo de rescate de 1,5 billones de euros, tal como quieren España, Italia y en menor medida Francia va a convertirse en una cruenta batalla diplomática ya que los países del norte de Europa, encabezados por Holanda y Alemania.

El principal escollo, ya que nadie se opone a un fondo de rescate en la Unión Europea, es que esos países del norte de Europa quieren que la «ayuda» se vehicule a partir de préstamos, y no como transferencias, que es lo que quieren los países del sur.

Un entorno de recesión económica

Ya nadie duda, así lo ha anunciado tanto la propia UE como el FMI, que la recesión económica europea se podría llevar por delante el 10% del PIB de los 27.

Para hacer frente a eso, son muchas las voces en Europa que defienden la creación de un fondo de rescate que debería tener por lo menos 1,5 billones de euros, para poder volver pronto a la situación económica de antes de la crisis sanitaria.

A pesar de que pueda haber ciertas discrepancias hasta los países más reacios, caso de los Países Bajos y Alemania, también son de la opinión de que es necesario una cuantiosa inversión económica para reanimar la economía europea.

Hoy hay Consejo Europeo

Hoy jueves está previsto que se reúna el Consejo Europeo en donde todo parece indicar se aprenderá una batería de ayudas, que engloban 240.000 millones de euros del mecanismo de rescate europeo (MEDE), una inyección de capital del Banco Europeo de Inversiones de 200.000 millones de euros.

Otra de las partidas será la del SURE que aportará 100.000 millones de euros, medidas de apoyo económico que comenzarán a surtir efecto a partir del próximo uno de junio.

Al mismo tiempo, la Unión Europea, además del aporte económico, va a diseñar un complejo plan para dirigir el rescate de las economías de los 27 países que actualmente conforman la Unión Europea.

Baile de cifras

En lo que todavía no se ha puesto de acuerdo los países europeos, y posiblemente el entuerto se dilucidará en la cumbre de hoy es la cantidad que integrará el fabuloso fondo de rescate del a economía europea.

Uno de los principales interesados en que la ayuda aumente es Portugal, ya la misma llegue a los 1,6 billones de euros, lo que suponen 100.000 millones más de lo que en principio estaba previsto.

Bloomberg, la empresa de asesoría financiera y de información económica ha informado en fechas recientes que la intención de la UE era que el fondo de rescate, llegado el caso, sumase hasta dos billones de euros.

Un nuevo plan Marshall

Probablemente el rescate de Europa solo se pueda parangonar al Plan Marshall, un plan de reconstrucción económica liderado por Estados Unidos y que después la II Guerra Mundial ayudó a reconstruir Europa.

Hay que tener en cuenta lo crítico de la situación económica, con el grueso de la economía europea, incluidos muchos países del norte, que se encuentra literalmente en «caída libre».

Los temas más acuciantes que pretende solucionar el rescate son la de volver a generar condiciones para la actividad económica y recuperar el empleo, pero sin por ello renunciar a la búsqueda de una mayor digitalización y la transición ecológica hacia energías renovables y «verdes».

Pero la piedra de toque es saber como se financiará el plan de rescate, ya que mientras Alemania y Holanda quieren que sea a través de préstamos, los países de sur, encabezados por Italia y España quieren que sea a partir del presupuesto de la Unión Europea.

Lo que se busca es una recuperación en forma de V, esto es, que a la caída económica brusca que ha provocado el covid-19, le siga una recuperación de actividad fulgurante que vuelva los indicadores económicos por lo menos a la situación precrisis.

Coronabonos, en principio no

Era una de las pretensiones de los países del sur, encabezados por Italia, España, Francia y Portugal lo que «de facto» supondría mutualizar la deuda pública europea, unos bonos que por primera vez llevarían la vitola de la Unión Europea.

Pero tal como se ha encargado de recordar Ángela Merkel, unos bonos europeos entran en colisión con el Tratado de la Unión Europea, que es el «andamiaje jurídico» que rige los destinos de los 27.

Mutualizar la deuda implica que no serían los estados los que emitirían los bonos, sino las instituciones europeas, como por ejemplo la Comisión Europea, y además con un mecanismo de deuda perpetua, esto es, los bonistas no recuperarían nunca la aportación, y solo cobrarían el tique.

Transferencia versus préstamo

En esto también los países del norte están siendo un «hueso duro de roer», dado que Alemania y Holanda lo que pretenden es que el mecanismo de rescate habilite créditos para los países miembros, unas cantidades que lo estados tendrán que devolver finalmente.

Pero Italia, y también en buena medida España, consideran que el mecanismo óptimo para financiar el rescate debe ser a base de transferencias lo que implicaría, como primera medida, que no habría que devolver ese dinero.

Por el momento parece que la solución salomónica será el reforzamiento del presupuesto de la Unión Europea, utilizando para ello el Marco Financiero Plurianual (MFF), con un límite temporal del 2027, con una inversión de 300.000 millones de euros.

Mecanismo de Recuperación y Resiliencia

Se trataría de una nueva arma del arsenal anticrisis, y estaría dotado de 200.000 millones de euros y su función sería la reconstrucción de las economías de los países que conforman la Unión Europea.

El MRR se basaría a su vez en dos mecanismos que actualmente están en construcción y que nadie sabe a ciencia cierta cuando podrán comenzar a operar.

Uno de ellos es el BICC, que es el presupuesto de la zona euro, y el otro se conoce con el acrónimo de CRI, el instrumento para de convergencia para países sin euro; ambos mecanismos podrían estar operativos el uno de enero del 2021.

Fuente – el diario / Bloomberg L. P. en Wikipedia

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