Pensiones a la baja

La reforma de las pensiones que plantea el gobierno, y exige la Unión Europea, se plantea en términos de aumentar el periodo de cómputo de los 25 años actuales a los 35, lo que supondrá la pérdida de la pensión media de más de un 5%

El futuro de las pensiones en España no parece ser muy halagüeño, aunque los dos grandes partidos han sacado el debate del combate partidista, todo hace pensar que el futuro de las pensiones, y sobre todo su cuantía está en peligro.

El nuevo sistema, que tendría en cuenta todo el periodo de cotización, haría bajar, de media, un 5,5% las pensiones; hay que recordar que, hasta ahora, se computa la cotización de los últimos 25 años trabajados.

Con destino a la Unión Europea

En estos momentos el gobierno de coalición, con claras tiranteces entre Unidas Podemos y el PSOE, está elaborando la propuesta que sobre pensiones quiere hacer a la UE, con una reforma de calado.

La piedra de toque del documento es la modificación de los años de cotización para tener derecho al 100% de la pensión, que pasaría de los 25 actuales a sumar una década más.

Dicho aumento del tiempo de cotización hará que, en el futuro, los pensionistas cobren hasta un 5,5% menos que si dejase el tiempo de cotización en los últimos 25 años.

Déficit crónico

Otro de los problemas que se han hecho endémicos en el Sistema Público de Pensiones es el déficit, que suma cada año 15.000 millones de euros, sobre todo debido a la falta de cotizaciones.

Hay que recordar en este punto que el Sistema Público de Pensiones en nuestro país es de reparto, esto es, aquellas personas que están trabajando pagan las pensiones de los que están jubilados.

Uno de los problemas actuales es que las últimas «hornadas» de pensionistas cobran unas prestaciones más abultadas que la anterior generación de pensionistas, por lo que el problema se agrava.

Es el siguiente problema que acecha a las pensiones españolas, y es que la generación que nació entre 1967 y 1980, cuando España vivió una auténtica revolución demográfica, el baby boom, empezarán a jubilarse en el año 2023.

Aumentar el periodo de cómputo

Es el debate que está convirtiendo en un campo de batalla el Consejo de Ministros de los viernes donde la bancada socialista lucha a brazo partido por aumentar el número de años que tienen que cotizarse para tener acceso al 100% de la pensión.

Por ahora el documento es solo un borrador que circula entre los ministros, pero el tiempo apremia ya que Bruselas ha pedido que el documento llegue en el fondo y la forma adecuados a la UE lo antes posible.

Fue en el año 2011, cuando un ejecutivo socialista presidido por José Luis Rodríguez Zapatero aumentó de 15 a 25 años, el computo de cotización para poder gozar de la pensión completa, aunque con una pequeña salvaguarda.

Dicha «bala de plata» no era otra que los trabajadores podían seleccionar los 15 mejores años de cotización de cara a recibir su pensión.

Otra de las reformas que exige Bruselas tiene que ver con el hecho de que la edad real de jubilación se acerque lo más posible a la teórica, ya que, en esos momentos, y de media, se produce casi tres años antes de la edad teórica.

Indexadas al IPC

Teniendo en cuenta siempre la previsión de inflación, el ejecutivo ha considerado mantener la capacidad adquisitiva de las pensiones, con una revalorización, igual a la inflación y que será del 0,9 %.

En cuanto a incrementar el gasto de la partida de pensiones también hay que tener en cuenta que los nuevos pensionistas, dentro de poco los de la generación del baby boom, tiene unas pensiones más sustanciosas que la generación anterior.

De lo que ya nadie duda es de que Bruselas ha arrancado al gobierno de Pedro Sánchez de que se contendrá el gasto en pensiones, lo cual pasa por aumentar el tiempo de cotización de los 25 años actuales a los 35 futuros.

Automáticamente eso va a producir una reducción abrupta de la cuantía de las pensiones, habida cuenta que la mayor parte de los trabajadores suelen tener los peores datos de cotización los primeros años de su singladura laboral.

Más de 5%

En la extrapolación que ha realizado el gobierno con los 35 años de cómputo, de media de la cuantía de las pensiones van a menguar más de un 5% en los próximos años.

Sin embargo, las previsiones del gobierno se quedan cortas, debido a que hay otros estudios, realizados por entidades independientes, que afirman que en algunos casos la reducción de la pensión podría llegar al 7%.

Sin embargo, también se pueden dar situaciones que harían que la cuantía de las pensiones siguiera creciendo a pesar de aumente el número de años de cómputo: empleos con mejores sueldos dejarían a la Seguridad Social como a hasta ahora.

Otras alternativas

Aunque la presión de Bruselas está siendo constante, desde el gobierno descartan que se tome ninguna decisión sin tener en cuenta a los agentes sociales.

Una alternativa es que los trabajadores puedan obviar los años de cotización que hayan sido especialmente malos, lo que sería una alternativa a que sean los trabajadores los que seleccionen los años que se tomarán en cuenta para el cálculo.

El nuevo cómputo ha hecho sonar las alarmas en Unidas Podemos, que ya ha mostrado su intención de no apoyar con sus diputados esa reforma.

Desde la coalición que gobierna Pablo Iglesias Turrión se plantean otras alternativas para no tener que aumentar el tiempo de cómputo, como podría ser financiar las pensiones con impuestos específicos.

Desde la formación morada también se aporta la posibilidad de eliminar el tope superior de las cotizaciones, de manera que la cotización de cada trabajador se acerque más a la real, borrando el límite de 4.070 euros.

En la misma línea se han manifestado los sindicatos mayoritarios, CC.OO. y UGT, que se muestran contrarios a aprobar lo que de facto supone una disminución de la cuantía de las pensiones.

Fuente – EL PAÍS

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Economías endeudas

Producto de la crisis económica producto del SARS-CoV-2, la deuda pública y como consecuencia el déficit público de decenas de países, también de los que forman parte del club comunitario, han batido récords históricos, con una España que se irá al 123% del PIB

Uno de los daños colaterales de la crisis provocada por el SARS-CoV-2 es que las grandes economías del Globo se están teniendo que endeudar a niveles nunca vistos desde que comenzó el siglo.

Ya son tres decenas de países cuya deuda pública está por encima del 100%, entre ellos España, donde todos los analistas económicos opinan que este 2020 llegará al 123% de su PIB.

Lo estrictamente necesario

En el caso de España, endeudarse está siendo necesario para la necesidad de financiar una serie de políticas, también económicas, que están consiguiendo evitar que el país se hunda en el marasmo.

Nos referimos a la financiación de los ERTE, los subsidios a fondo perdido, el gasto sanitario producto de la pandemia y también las inyecciones de liquidez a empresas que han impedido que entrasen en quiebra.

A pesar de las políticas monetarias, producto del covid-19, que están llevando a cabo la mayoría de las economías avanzadas, esto es, gastar lo que no se tiene, un futuro default de algunos de esos países parece un espejismo lejano.

Y ello porque, en el caso de la Unión Europea, el BCE ha «congelado» los intereses de la deuda, por lo cual los gobiernos de los 27 pueden seguir ejerciendo de manirrotos llegado el caso.

La mayoría por encima del 100%

Son los «primeros espadas» de la economía mundial los que más deuda están contrayendo, y claro, todo eso a base de bonos que están inundando los mercados.

Son ya muchos países, como Estados Unidos, que tienen ya su deuda pública por encima del 100%, y en caso de Japón, por encima del 200%.

Las previsiones para el país que gobernase hasta hace poco Shinzō Abe es que su deuda pública sume este año 30 puntos más, llegando al 266% del PIB.

En La Meca de la economía de mercado, nos referimos a Estados Unidos, se prevé que termine el 2020 con una deuda pública del 131% de su PIB, y España no le va a la zaga, elevándose en este 2020 hasta los 123 puntos porcentuales.

Copas y mujeres

Nuevamente van a ser los países del sur de Europa, a los cuales el premier holandés Jeroen Dijsselbloem acusó de gastarse el dinero europeo en copas y mujeres, los que peor desempeño económico van a tener en esta crisis.

En el caso de España, con unas previsiones de deuda pública del 123% del PIB para este año, tiene uno de los niveles de endeudamiento público desconocidos desde 1902, pero Grecia, Portugal e Italia no le van a la zaga.

En el caso de Grecia su deuda pública «escalará» hasta el 125%, habiendo solo dos países en el mundo – Japón y Sudán – que superan dicha cantidad.

Mientras tanto Italia terminará el año con deuda por el 161% de su PIB y Portugal nos superará en 8 puntos porcentuales.

El endeudamiento de los países europeos ha hecho trizas el pacto de estabilidad europeo, que autorizaba, eso era antes de la crisis sanitaria y económica del SARS-CoV-2, un magro endeudamiento público no superior al 60% del PIB.

La receta del Fondo Monetario Internacional

A pesar de que el FMI tiene una bien merecida fama de ser de la «cofradía del puño», con la presente crisis, y para conjugar la debacle económica ha recomendado a todos los gobiernos nacionales que gasten con si no hubiera un mañana.

En cuanto a la recuperación de las economías del sur de Europa, la institución que preside Kristalina Gueorguieva prevé que Grecia, en el 2023, y Portugal, en el 2025, serán los primeros en reponerse.

En el caso de los países que presiden Giuseppe Conte y Pedro Sánchez tardarán más en volver a la senda del crecimiento económico.

En el caso de los PIGS, se ha producido una auténtica «tormenta perfecta» que ha hundido sus economías, con un cóctel formado por confinamientos estrictos, aumento del gasto, caída de la tributación y retracción del consumo.

Déficit público: España a la cabeza

España estará, en ese aspecto, y siempre según el FMI, en el «furgón de cola» de los 27 miembros de club europeo.

Además, será al que más le costará salir de la crisis económica producida por el SARS-CoV-2, con un déficit público que se acercará al 14%, formando parte de un «selecto grupo» encabezado por Libia (102% de su PIB).

Sin embargo, otras economías hasta ahora más pujantes van a estar en situación peor que la española, al menos hasta el 2025: Canadá, Estados Unidos, Brasil, Japón y el Reino Unido.

El milagro alemán

Alemania, que en la pasada crisis del 2008 se convirtió en uno de los campeones de lo que desde diversas tribunas económicas no se dudó en calificar como austericidio, ha cambiado el paso.

Ahora, el país que gobierna Ángela Merkel, con la fe del converso, se ha lanzado a un ambicioso plan de estímulos hacia sus empresas, copando el 52% de las ayudas que para ese fin va a librar la Unión Europea.

En el caso del déficit público Berlín ha estimado que finalizará el año con un 8%, algo que se puede permitir dado que el endeudamiento de la «locomotora europea» sólo es del 52%, con previsiones de reducirlo en los años sucesivos.

Las previsiones de Bundesbank son que para el 2025, la deuda pública teutona será solo del 59%, con unas expectativas de volverá al superávit fiscal allá por el 2022.

En que respecta a la caída del PIB para este 2020, será del 6%, a años luz de otras economías, como la española, que tiene una previsión de superar el 12%.

De cualquiera de las maneras, y el que no se consuela es porque no quiere, la Unión Europea en general y España en particular ya han vivido otras crisis, bien es cierto que no de la magnitud de la actual, y gracias a su resiliencia, las han podido superar.

Fuente – EL PAÍS

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Ahorro en máximos en la Unión Europea

El BCE advierte, en un reciente informe, que producto de la pandemia sanitaria del covid-19, que también tienen su correlato económico, el ahorro de los europeos, también de los españoles, ha alcanzado máximos, en parte producto del obligado confinamiento

Y en ese fenómeno España no es una excepción, y a lo largo y ancho de Europa, sus ciudadanos han decidido incrementar el ahorro, con la vista puesta en la incertidumbre que provoca la pandemia de covid-19, que ya se encuentra en su segunda ola en Europa.

El Banco Central Europeo ha subrayado la tendencia en todos los países que forman parte de la Unión con un ahorro del que no se tenían precedentes desde que existe la ya citada entidad financiera.

En el caso del Banco de España, también constata que los depósitos han subido, hasta julio, un 13,5%, lo que dice mucho de la capacidad de ahorro de los españoles.

El cuento de la hormiga y la cigarra

Y afortunadamente los europeos han elegido la estrategia de la hormiga, esto es, ahorrar todo lo que se pueda, con la vista puesta en que la crisis económica pueda acrecentarse e inclusive tengamos que vivir un segundo confinamiento.

El ahorro ha batido récords en el segundo y tercer trimestre del año, también en España, en donde tenemos una merecida fama de derrochadores y «viva la virgen»: hasta el mes de julio las familias españolas tenían ahorrados 755.000 millones de euros, un 13,5% más.

En un reciente informe que lleva por título Covid-19 y el aumento del ahorro en los hogares: ¿por precaución o por obligación?, los investigadores Maarten Dossche y Stylianos Zlatanos explican que una de las razones del ahorro ha sido que con los confinamientos ha sido imposible gastar.

Un futuro incierto

Otra de las razones, se explica también en el informe es la incertidumbre de hacia dónde puede evolucionar la pandemia, que debemos de recordar que está provocado por un virus que hasta febrero se desconocía de su existencia.

Otro factor que coadyuva en el ahorro es el temor de muchos europeos a quedarse sin empleo, habida cuenta de la enorme cantidad de empresas que están en expediente de regulación de empleo temporal.

El ahorro, del que se pueda apreciar una gráfica explicativa en el informe, pasa del 12,5% al 17,5% en solo unos meses.

Series históricas

No hay más que «asomarse» a las series históricas para ver la relación determinística entre tasa de desempleo y ahorro.

Bien es cierto en que la última gran crisis, la financiera del 2008, que en España tuvo también una fisonomía de crisis inmobiliaria, y con tasas de desempleo mucho más cruentas que las actuales, los españoles no habían ahorrado tanto.

Los confinamientos lastran el consumo

Es lo que ha aumentado el ahorro y caer en picado el consumo: con muchos sectores económicos, salvo los esenciales, confinados, la posibilidad de los europeos de consumir se redujo a mínimos.

Y ese dinero no gastado ha fluido hacia los depósitos bancarios, en unos tiempos en los cuales el interés bancario ha pasado a estar en tasa negativa, esto es, los bancos están cobrando, en España solo a las empresas, por tener su dinero bajo custodia.

La falta de consumo también ha lastrado el negocio de los bancos, había cuenta de que en el periodo del «cerrojazo» prácticamente no se han contratado créditos para el consumo, el auténtico maná para las entidades financieras.

Del mismo modo, la incertidumbre sanitaria y económica también ha provocado que se contraten menos créditos hipotecarios, debido, entre otras causas, a que la incertidumbre de quedarse sin empleo y de cómo evolucionará la economía, hace que mucha menos gente se plantee adquirir una vivienda.

A pesar de ello el Banco Central Europeo habla de un «efecto precaución», que hace que los europeos se tienten la ropa antes de embarcarse en gastos, no ya excesivos, sino en casi los corrientes.

También en España

La tendencia adivinada en Europa también se puede rastrear en España, donde se están replicando los mismos criterios que en Europa, habiendo aumentado el ahorro y restringido la contratación de créditos hipotecarios.

Pero no solo ahorran los particulares, sino también las empresas y las administraciones, y la suma del ahorro de familias, compañías e instituciones públicas ha alcanzado el récord de los 1.546 billones de euros en julio.

El guarismo supone que en a julio del 2020 se ha ahorrado un 7,5% de lo que se había atesorado en el mismo periodo del año anterior.

El ahorro, habitualmente, no se hace en «bruto», sino que se vehicula a través de productos estructurados de ahorro de cada una de las entidades financieras presentes en el territorio nacional.

Debemos de tener en cuenta que, en estos momentos, el interés que están dando los bancos y cajas de ahorro por el ahorro es el 0%, y en el caso de las empresas hay un «runrún» de que sea podría cobrar a la empresas por los depósitos.

Producto del mal desempeño bursátil

El ahorro se ha ido a los bancos y entidades financieras, a pesar de que el interés que dan por los depósitos es del 0% y se augura futuros cobros por tener el dinero en los bancos, debido a las pocas alegrías que están dando la bolsa de valores.

Inclusive algunos fondos de inversión, vehículos estructurados de inversión para los poco avezados en Bolsa, han entrado en terreno negativo, esto es, están perdiendo la inversión de los impositores.

Aunque afortunadamente para los ahorradores, el tener la inflación en un 0%, está haciendo que por lo menos que el dinero no esté «envejeciendo» y no pierda su valor.

Lastrar la recuperación

Es otro de los efectos colaterales del ahorro y de la falta de gasto, que no es otro que estar provocando que no se pueda estar produciendo una recuperación económica, dado que la gente no consume.

Quizás la solución, ante la retracción del consumo privado, sea la de utilizar el fondo de rescate europeo para embarcarse en un ambicioso plan de inversiones en obra pública e infraestructuras que puedan impulsar la economía.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Wolf / Sancho McCann / Psychic Tarot / Ganesh Dhamodkar / Richard BH / Antonio Tajuelo / Rafael Matsunaga / Ryan Shea

Dinero fresco para los ERTE

Los expedientes de regulación de empleo temporal que han llevado a cabo muchas empresas españolas se financiarán, a partir de ahora, con un fondo, denominado SURE, del que España podrá disponer de 21.300 millones de euros, con 100.000 millones más para subsidios de desempleo

La Comisión Europea acaba de librar un crédito de 21.300 millones de euros para financiar los expedientes de regulación de empleo que se está llevando a cabo en España.

Con esa cantidad es posible que, tal como quieren los agentes sociales, los ERTE se puedan «alargar» hasta octubre, ya que de otra manera miles de trabajadores verían mermados sus ingresos.

España se sitúa de esa manera, junto a Italia, a la cabeza de los países europeos que más dinero reciben de la UE para luchar contra la crisis económica producto de la pandemia del covid-19.

Debacle en el empleo

Hay que tener en cuenta que producto de la crisis sanitaria que ha devenido en económica, en el conjunto de la Unión Europea se han destruido 5,5 millones de empleos, y eso solo en el segundo trimestre del año.

La primera cantidad que recibirá España serán los ya citados 21.300 millones de euros que, aunque es un préstamo, se da en condiciones muy ventajosas, y va en la línea con lo solicitado por el gobierno de Pedro Sánchez.

Los 17 países que han solicitado fondos recibirán 81.400 millones de euros, de un fondo, como el SURE, que está dotado con 100.000 millones de euros y todavía se está a la espera que sustancie cuál será la cantidad que reciban Portugal y Hungría.

Dinero para muchas partidas

Aunque «sobre el papel» las ayudas ya están concedidas, todavía falta que la Comisión Europea las apruebe, y se trata de un ambicioso programa para hacer frente a varios conceptos, que todos ellos tienen que ver con el empleo.

El grueso de la ayuda económica tiene que ver con la financiación de los expedientes de regulación de empleo, un paso intermedio para evitar los ERE, esto es, los despidos.

La cuantía de los ERTE ha ido disminuyendo a medida que los trabajadores volvían al trabajo y se recuperaba la actividad económica en España.

Otro concepto que también se encuentra englobado dentro de las ayudas es financiar el cese de actividad de los autónomos, que solo en el mes de mayo han supuesto un total de 5.000 millones de euros.

España y Grecia, campeones en desempleo y en fondos

Son los dos países de la Unión Europea que más desempleo han generado producto de la crisis económica provocada por la pandemia del virus SARS-CoV-2, lo cual en el caso de España tiene fácil explicación.

Por las características del mercado laboral español, que reside en su mayor parte en sectores como el turismo y la hostelería, que han sido especialmente afectados por la pandemia, el covid-19 está produciendo una auténtica sangría en el empleo.

Ambos países han sido de los primeros de la UE en solicitar adherirse a los fondos del plan SURE, aunque las cantidades solo han sido libradas ahora después de que se ha sabido lo que solicitan el resto de los estados que conforman la UE.

Finalmente, la situación se ha resuelto de una manera amistosa, debido a que Francia ha decidido no acudir a la financiación SURE por lo que el resto de los países van a recibir las cantidades que habían solicitado.

España sale muy beneficiada por la omisión francesa, ya que se hace con el 26% del total de los fondos económicos del SURE.

Financiado con deuda

Como el dinero del SURE son préstamos y se van a lograr apelando a los mercados mediante la «colocación» de bonos, en sentido estricto, el interés de los préstamos dependerá de los inversores.

De cualquiera de las maneras la colocación de los bonos no debiera de ser un problema, dado que, para las principales agencias de calificación crediticia, la deuda emitida por la Unión Europea tiene la calificación de AAA, la más alta de las posibles.

Aunque se está en dependencia de cuando se pueda «colocar» el grueso de la deuda, se supone que el primer pago a España llegará el próximo otoño, y el segundo pago será ya en el 2021.

Fundamentalmente los países del sur de Europa

Con una merecida fama, sobre todo en el norte de Europa, de ser unos manirrotos, los países del sur de Europa son los que van a monopolizar las ayudas de la UE, y en concreto las libradas en el programa SURE.

De los 17 países que van a ser rescatados, el único de los denominados «frugales» que van a participar del SURE es Bélgica, un país que, aunque tiene una economía saneada, tiene una enorme deuda pública.

Con el milmillonario plan de rescate, basado en tres «redes de seguridad», lo que pretende conjugar la UE es los errores cometidos en anteriores crisis, esto es, que la recesión se acentúe por no haber utilizado la suficiente «potencia de fuego».

De esa «red de seguridad» forma parte el fondo de rescate europeo, el MEDE, dotado con 240.000 millones de euros, los fondos, de 200.000 millones de euros, aportados por el Banco Europeo de Inversión (BEI) y los 100.000 millones de euros del citado SURE.

Sobre terreno abonado

Por utilizar un símil, podríamos decir que «llueve sobre terreno abonado», y esto es así, porque los 540.000 millones de la «red de seguridad» hay que sumar las políticas económicas y fiscales que lleva años implementando el BCE.

La crisis económica de la pandemia ha llegado cuando el organismo que preside Christine Lagarde sostiene políticas monetarias expansivas, esto es, «dar a la máquina de los billetes».

Eso ha hecho que la debacle económica no haya sido mayor, aunque entre abril y junio la depresión económica ha sido del 11,7%.

El primo de Zumosol

A todo ello, no nos olvidemos, se suma el Gran Berta de la artillería económica que ha lanzado la Unión Europea que supone un paquete de estímulos de 750.000 millones de euros.

La mitad de esa fabulosa cantidad de dinero son subsidios, esto es, subvenciones a fondo perdido y la otra mitad se entrega en una fórmula de préstamos, condicionados a reformas.

Dichas reformas son de tipo económico y las dos más importantes son aquellas que tienen que ver con la reforma del mercado de trabajo y de los sistemas públicos de pensiones.

Fuente – EL PAÍS

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Llegan los subsidios de la UE

Una fabulosa cantidad de dinero está a punto de llegar de Europa para hacer remontar la economía de los países miembros, aunque el dinero está condicionado a programas que creen empleo, permitan reflotar la economía y crear empleo

Y es una cantidad sustanciosa, hasta 30.000 millones de euros llegarán en subsidios desde la Unión Europea a España, aunque es una ayuda condicionada.

Los pagos se harán en los próximos dos años, siempre y cuando los proyectos que van a financiar avancen a un ritmo adecuado según considere la UE.

La función de los subsidios es hacer frente a estragos que ha provocado, y que todavía va a provocar, la crisis sanitaria, devenida en económica, del virus covid-19.

70.000 millones de euros hasta el 2023

La cantidad total que ha logrado España en la negociación, muchas veces «a cara de perro» con los países del norte de Europa, es de 70.000 millones de euros, la mitad subsidios y la mitad préstamos.

Esa cantidad fabulosa de dinero llegará en 3 ejercicios fiscales, y condicionada en parte a reformas y a lograr los objetivos perseguidos.

Entre las prioridades del gobierno de España para la cantidad milmillonaria se encuentra programas para desempleados, transición ecológica y rehabilitación de zonas deprimidas económicamente.

También se empleará una buena cantidad de ese dinero para lograr la necesaria y deseable transición ecológica y la construcción de infraestructuras en el corredor mediterráneo.

El grueso del dinero antes de 2022

En cinco pagos, la mayor parte de los 70.000 millones de euros que le han correspondido a España llegarán antes del 2022, y el primer dinero, un subsidio que no habrá que reintegrar, será un 10% de la cantidad comprometida.

Para lograr dicha cantidad la Unión Europea tendrá que aprobar el Plan de Inversiones y Reformas que el Ministerio de Economía tiene que enviar a la Comisión Europea.

Entre el 2021 y 2022 la UE entregará cuatro pagos más, esto es, dos por semestre, que supondrá aproximadamente un 15% de la cantidad total que todavía se adeudará, esto es, los 59.000 millones de euros restantes del Fondo de Recuperación.

Programa React UE

Es otro de los planes que se llevan parte del grueso de las cantidades para recuperar a los países de la Unión Europea del desbarajuste económico que está suponiendo la pandemia del covid-19.

El Programa React UE tiene un presupuesto de 12.000 millones de euros y son una suerte de fondos estructurales cuya concesión controla la Comisión Europea.

Para la concesión de los fondos los países deben de presentar proyectos de reconstrucción que tiene que visar la Comisión Europea, que una vez aprobado cada plan «adelantará» el 50% de la cuantía.

30.000 millones de euros en los presupuestos del 2021

Si todo va como se espera el gobierno de España podrá contar, para los presupuestos del 2021 con un «maná» de 30.000 millones de euros.

A pesar de que parece una cantidad fabulosa solo supone la cantidad que el Estado se gastó en subsidios de desempleo cada año en los peores momentos de la anterior crisis, la financiera que comenzó en el 2008.

De cualquier modo, estamos hablando de cantidades máximas, y que están condicionadas, dado que la UE evaluará si se están gastando en proyectos que realmente luchen contra la crisis económica provocada por la covid-19.

Porque además de proyectos que merezcan la pena también se va a fiscalizar el plazo en el que se lleven a cabo, de manera que además de bien empleado, el dinero tiene que servir para solucionar en plazo los efectos de la crisis económica.

En caso de que en la fiscalización que va a llevar a cabo la UE considere que no se está trabajando en el sentido adecuado, las transferencias y préstamos podrían retenerse hasta que se subsanen las deficiencias.

Lo que, si parece seguro, tal como ha referido la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, es que el gobierno cuenta con dinero suficiente, asegurado ya ante la UE, para subir el «techo de gasto» de los PGE 2021 hasta los 20.000 millones de euros.

Cumplimiento

Aunque ya pueda resultar repetitivo y un «soniquete» la UE va a estar «encima» de los países miembros para que el dinero se emplee bien y los proyectos cumplan los objetivos temporales.

Los «hitos», esto es, la «hoja de ruta» de cada proyecto será pactada, por proyecto, entre cada país miembro y la Comisión Europea, y será condición obligada, su cumplimiento, para que la UE «abra el grifo».

A pesar de que para más adelante la UE tiene como condición la realización de reformas en los 27 países miembros – reforma del sistema de pensiones y del mercado laboral – en los próximos dos años lo único que se exige es que el dinero se emplee adecuadamente y en plazo.

En el caso de España la UE es meridiana: antes de nada, es necesario «arreglar» la economía y posteriormente ya será tiempo de llevar a cabo una profunda reforma del sistema público de pensiones y del mercado laboral.

De cualquiera de las maneras, los «vientos» en cuanto a doctrina económica son cambiantes, ya que todo el mundo recuerda las directrices que el G-20 estableció en 2010 para la expansión del gasto.

Pocos años después, las tornas cambiaron y desde el Banco Central Europeo, la Comisión y la UE vinieron «vientos» económicos que subrayaban sobre todo la necesidad que los Estados contuvieran el gasto público.

Tal como ha recomendado el FMI, que los gobiernos gasten todo lo que puedan y más, hace que los plazos para la inversión de los 70.000 millones de euros se acorten.

Los ministerios de Hacienda y Economía ya han nombrado comisiones para establecer planes para ver en qué se gasta el dinero, y una vez que la planificación ya este hecha se ejecuten lo antes posible los programas.

Plan E, un buen ejemplo

Fue el plan que puso en marcha el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, y se basó, en esencia, en poner a trabajar a los desempleados en la construcción.

Desde Europa la directiva es que se inviertan los fondos en sectores que pueda crear empleo y al mismo tiempo permitan hacer crecer a la economía, pero muchos de esos planes para reflotar la economía son complejos.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – European Pairlament / slgckgc / fsecart / Thjis ter Haar / Wikipedia / Blog Entrepeneur / Plan E en Wikipedia

De transferencias nada

A pesar de que todos los países europeos están de acuerdo en la necesidad de implementar un Fondo de Rescate, los estados del norte de Europa están en contra de que se trate de una inversión a fondo perdido, y valoran más la posibilidad de que se arbitre un sistema de préstamos

La negociación sobre un Fondo de Rescate, por el momento, se ha cerrado en falso, porque aunque la opinión de los 27 es que va a ser necesario, los países del norte de Europa, por lo menos hasta ahora, se niegan a que sea a base en transferencias.

La idea de Alemania y los Países Bajos es que el mecanismo de rescate se traduzca en préstamos que se harán a los países del sur de Europa – Francia, España, Italia, Grecia -, unos préstamos que esos países tendrán que devolver una vez que escampe.

Otros desacuerdos tienen que ver con la cuantía de Fondo de Rescate, que Italia y España quieren que sea al menos de más de un billón y medio de euros, y que a Holanda le parece fuera de lugar.

Una cumbre por videoconferencia

Debido a la situación de confinamiento que viven la mayor parte de los países europeos, la cumbre se ha desarrollado por videoconferencia y en poco ha avanzado debido al bloqueo de los países del norte de Europa.

Los países de sur, con Italia y España a la cabeza, lo que pretendían conseguir era un Fondo de Rescate que se basase en la transferencia, esto es, algo así como que la UE invirtiese a «fondo perdido» en el fondo.

Pero se ha encontrado con la negativa de los países del norte de Europa, encabezados por Alemania, Países Bajos y Finlandia, que como ya hemos explicado prefieren un mecanismo en el cual los estados pidan prestado dinero y luego lo tengan que devolver.

A pesar de la polémica, finamente se ha podido muñir un documento conjunto en donde los 27 se muestran convencidos en la necesidad de un plan de rescate europeo cuando se haya superado la crisis sanitaria del covid-19.

En la declaración final los países participantes consideran que tiene que ser la Comisión Europea la que haga las propuestas sobre el tipo de mecanismo de rescate que a ser utilizado como tabla de salvación contra la crisis sanitaria provocada por el covid-19.

Mimbres para un acuerdo

A pesar de que no ha habido un acuerdo sobre si el dinero que se invierta en el Fondo de Rescate será una aportación «a fondo perdido» o será un préstamo que habrá que devolver, si se ha generado un consenso sobre las cantidades a invertir.

El MEDE aportará 240.000 millones de euros, otros 200.000 millones de euros serán destinados a avales para empresas y el programa de desempleo SURE que estará dotado de 100.000 millones de euros.

Ese plan, con esa cuantía, entrará en vigor el próximo uno de junio, aunque como ya hemos indicado todavía no hay acuerdo sobre si será bajo la modalidad de préstamos o de aportaciones de la UE.

El plan de rescate, el 6 de mayo

Los primeros ministros de la UE han pedido a Úrsula Von der Leyen que el próximo 6 de mayo la institución que preside presente un plan estructurado de cómo se va a desarrollar el plan de rescate.

Los temas que todavía hay que dilucidar son la cuantía – aunque existe un acuerdo tácito para que supere el billón de euros -, y el mecanismo, esto es, si serán prestamos como pretenden los países del norte de Europa o serán transferencias tal como aspiran España e Italia.

Sureños manirrotos

Es lo que se puede leer entre líneas en las declaraciones del primer ministro holandés Mark Rutte, que considera que las cantidades que se manejan son enormes y que nos se justifican por una necesidad imperiosa.

Cuando habla de cantidades difícilmente justificables, Rutte se refiere a la suma de los 750.000 millones de euros que va a aportar el BCE y los 540.000 que aportará el Eurogrupo, una enorme cantidad de fondos que no se gastará a final de año.

Los holandeses no entienden porque todavía es necesario más dinero, por lo que pretenden que la CE se convierta en un «árbitro» que determine cuáles son las verdaderas necesidades que tienen el conjunto de los 27 miembros de la Unión Europea.

Merkel, también crítica

Otro de los países que también considera que la CE tiene que «entrar en harina» es Alemania, que siempre ha considerado exorbitantes las pretensiones económicas de los países del sur de Europa.

Del mismo modo que los Países Bajos, los teutones también son favorables a que el Fondo de Rescate se base en préstamos, y que luego cada país tenga que devolver la cantidad que se haya gastado en el rescate.

Lagarde «repartiendo juego»

Christine Lagarde también ha terciado en la polémica, ya que ha lanzado la más tenebrosa de las previsiones, afirmando que el PIB de la Unión Europea se podría contraer, este año, hasta un 15%.

De cualquier modo, comentaristas económicos se han aprestado a matizar las palabras de Lagarde, añadiendo que esa contracción económica solo se contempla en el escenario más extremo.

Sin embargo, en el escenario más plausible tal como está evolucionando la pandemia, «solo» se produciría una contracción del 9% en el año 2020, a pesar de que el FMI evalúa que en solo 3 meses se ha perdido ya un 4%.

Las propuestas del sur de Europa

Para Francia, España e Italia, la cuantía del Fondo de Rescate tendría que aportar unos fondos de al menos 1,5 billones de euros y la deuda tendría que ser emitida por la Comisión Europea y con bonos perpetuos.

Pero estos países siguen colisionando con los del norte en la naturaleza de fondo, ya que siguen pensando que debería ser una transferencia de la Comisión Europea a los países miembros, y no prestamos que habría que terminar devolviendo.

La diplomacia española optimista

Es lo que ha expresado Arancha González Laya que considera que existen mimbres para que el próximo 6 de mayo finalmente se produzca un acuerdo, a pesar de que todavía sería necesario limar muchas aristas.

En la misma línea se ha manifestado el presidente francés, Emmanuel Macron, aunque considera que el dinero que aporte Europa se debería repartir entre los países miembros en forma de subsidios.

Otros dirigentes europeos, como es el caso del primer ministro italiano, Giuseppe Conte, está alineado completamente con las tesis españolas, y que se debe tratar la pandemia con un problema de primera magnitud en las esferas social, económica y sanitaria.

Además, hasta ahora nadie se ha parado a valorar de que estamos, más que ante una pandemia, ante una crisis global que engloba lo social, lo económico, lo sanitario y que podría poner ante las cuerdas a las democracias occidentales.

Fuente – el diario

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