La salud animal también es un negocio

El laboratorio Labiana, centrado en la producción de medicamentos veterinarios y de salud humana, sale a Bolsa con la intención de crecer y aumentar la facturación y los beneficios, centrándose en la producción para terceros y posicionándose en el futuro mercado del cannabis medicinal

Labiana es una empresa que ha demostrado que preocuparse de la salud animal es un negocio que rinde pingües beneficios.

Tanto es así que el pasado julio se convirtió en una cotizada y prevé unos ingresos anuales de 60 millones de euros, cifra que pretende duplicar en el próximo 2026.

Una veterana

Labiana lleva en el mercado desde 1960 y en todas esas décadas ha evolucionado: ha pasado por varios propietarios, ha incursionado también en la salud humana e inclusive produce para terceros.

Pero su gran éxito es haber salido a Bolsa, lo que le permitirá desarrollar nuevos y más grandes proyectos y crecer como empresa accediendo a mercados que hasta ahora le estaban vedados.

Este laboratorio dedicado a la salud animal y humana tuvo en 2021 un EBITDA de 7,6 millones de euros, y entre sus objetivos más cercanos se encuentra factura 120 millones de euros.

Eso irá acompañado del objetivo, para 2022 de facturar 120 millones y de lograr que los beneficios netos después de haber pagado los intereses de su deuda lleguen a los 22 millones de euros.

Una decisión meditada

La salida a Bolsa no ha sido una decisión tomada al albur, sino que Labiana llevaba años preparando la misma.

Ser una cotizada en el BME Growth va a permitir al laboratorio tener un mayor crecimiento orgánico, y a medio plazo aumentar de tamaño, así como consolidarse en su sector.

En el momento de entrar en el parqué, la capitalización de Labiana asciende a 36,1 millones de euros, y no se descarta que vayan a una ampliación de capital.

Por el momento con un millón de acciones sale a Bolsa casi el 15% del negocio, quedando el otro 85% a resguardo.

El 2013 fue también un año importante para el negocio ya que el equipo directivo se hizo con el control de la empresa, siendo ese núcleo el máximo accionista con el 55,1% del capital social de la empresa.

Fuerte crecimiento

Que se cifra entre el 15 y el 20% anuales, y está basado en la innovación y el desarrollo de nuevos productos.

Esta tónica se lleva desarrollando desde hace casi una década – que coincide con la compra de empresa por su equipo directivo – y ahora empieza a rendir beneficios.

Labiana saca al mercado, cada ejercicio, entre tres y cuatro productos nuevos, como una forma de renovar la oferta y no quedarse anquilosada, con una inversión anual en I + D de alrededor de dos millones de euros.

Adquisiciones

Es otra de las patas sobre las que bascula los buenos resultados económicos del laboratorio, y su última adquisición los ha llevado a tierras serbias.

Allí compraron, en el 2019, una empresa biológica que tenía cuatro fábricas en aquel país, fabricando un total de 40 productos.

Ahora esas factorías producen al unísono con las dos que tiene Labiana en España, que producen fundamentalmente vacunas.

La adquisición les ha permitido convertirse en un grupo de referencia en Serbia, aumentar el catálogo de productos y una buena producción de vacunas, un bien cada vez más escaso en la Unión Europea.

Exportaciones

La mayor parte de los productos que manufactura Labiana tienen como destino los mercados exteriores, especialmente la amplia gama de inyectables, tanto para animales como para humanos, que fabrica.

Los productos Labiana se pueden encontrar en más de 150 países, lo que habla bien a las claras del músculo exportador de la compañía.

Con 500 empleados la empresa prevé que al finalizar este 2022, pueda facturar hasta 60 millones de euros y un EBITDA que podría llegar a los 9 millones.

Tanto en su trabajo como en su exportación, el laboratorio tiene una ligera mayor presencia en productos de salud animal que en los de salud humana, en un porcentaje 55% – 45%, sobre todo centrado en productos veterinarios.

Varios modelos de negocio

Además de la producción propia de productos para la salud animal y humana, Labiana también fabrica para terceros, siendo ese un jugoso negocio.

Dicha producción para otros comenzó en los años noventa del pasado siglo, cuando el mercado de los medicamentos para animales vivió una revolución, con las multinacionales realizando enormes desinversiones.

Dichas transnacionales comenzaron a producir solo ciertos productos de máxima demanda, externalizando la producción del resto de su vademécum.

Es el modelo conocido como CDMO, que en esencia se puede conceptualizar como producción para terceros, un negocio que el laboratorio aún mantiene junto con la producción propia de, sobre todo, inyectables.

Inclusive los CDMO se han convertido en la mayor parte del negocio, un 66%, mientras que la producción de medicamentos propios supone solo el 34%.

Viento de poniente

Los tiempos se alían con Labiana, ya que la situación actual del mercado les favorece, con un aumento de consumo de proteína animal, y la mayor presencia de mascotas en los hogares que crece a dos dígitos.

La mayor añosidad de la población también ha impulsado el negocio de salud humana que tiene el laboratorio farmacéutico.

En cuanto a los retos de los próximos años, desde Labiana se indica la necesidad de lograr mayor tamaño, un mal endémico al sector de los laboratorios que fabrican productos de veterinaria, y que ahora Labiana pretende corregir con su salida a bolsa.

La empresa tiene un punto fuerte que la hace esencial: tiene un personal muy formado sobre todo en desarrollo de soluciones técnicas complejas, lo que le ha permitido sobrevivir todo este tiempo.

Trichome Pharma

Es una pequeña start – up en la cual Labiana ha decidido participar y que se dedica a desarrollar soluciones utilizando cannabis de uso medicinal.

La start – up cuenta con una licencia expedida por las autoridades españolas para cultivo de cannabis con objeto de investigación y desarrollo.

La participación lo que busca es colocar al Labiana en una buena posición de salida para cuando el gobierno español libere las licencias para el cultivo de cannabis para uso medicinal.

De hecho, de esa manera pretende reforzar su catálogo de productos para salud humana, ya que en estos momentos el 35% de los medicamentos que desarrolla en ese nicho son medicamentos psicoactivos.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – US Department of Agriculture / Paolo Gamba / Dimitris Kamaras / Tom Hisgett / Xiquin H. Silva / Sam Beebe / Al Eyad / Bill Blevins / Elsa Olofsson