Hasta octubre, por lo menos

Todos los agentes sociales y el gobierno están convencidos que la extensión de los ERTE debería llegar por lo menos a octubre, y también se ensayan otras medidas para que empresas subsidiarias también puedan optar a efectuar ERTE

A pesar de que, a pesar de la pandemia, la mayoría de la actividad laboral se está recuperando, hoy todavía existen muchos trabajadores que se encuentran en situación de expediente de regulación temporal de empleo.

Y estar en esa situación, es lo que permite que todos ellos estén cobrando un sueldo, que, aunque no es el 100%, se le acerca mucho, por lo que la caída de los ERTE supondría un trauma para miles de personas.

Más allá de septiembre

Ahora, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha anunciado que en pocos días es posible que se llegue a un acuerdo con los agentes sociales para extender los ERTE para prolongarlos más allá de septiembre.

Esas declaraciones las ha realizado Díaz en rueda de prensa después de la última reunión con los secretarios generales, de la rama catalana, de los sindicatos UGT y CC. OO, Camil Ros y Javier Pacheco.

También para cuidado de hijos

Es otra de las medidas que ha prometido la ministra, y que es en caso de que los progenitores se tengan que quedar en casa para cuidar con un hijo infectado por covid-19, caerán bajo el «paraguas» de la Seguridad Social.

La figura que se utilizará para dar cobertura a los padres será la de la incapacidad temporal, y también se aplicará a los progenitores que tengan que cuidar a los hijos que, aunque no estén infectados, deban de guardar cuarentena.

Tal como ha citado la ministra, la aplicación de la medida será casi automática ya que se trata de uno de los supuestos, la incapacidad temporal, que se encuentran recogidos en la Ley de la Seguridad Social.

Nuevas situaciones

El ministerio de Trabajo ya reconoce la incapacidad temporal debido a cuarentena para trabajadores o que bien han dado positivo o bien tienen que confinarse en caso para ver si han contraído la enfermedad.

De hecho, la incapacidad laboral indirecta no deja de ser una situación especial, ya reconocida por el ministerio, de la incapacidad temporal que lleva reconocida desde hace décadas en el ordenamiento laboral español.

Complementando a esas dos figuras de incapacidad laboral se encuentra el programa Me Cuida, que permite que aquellos padres que tienen que cuidar a sus hijos por motivos relacionados con el covid-19, puedan tener reconocida la ausencia laboral.

De lo que se trata a toda costa es hacer compatible de que la pandemia de covid-19, en la cual estamos ya en la segunda oleada, pueda ser compatible con la actividad económica y laboral.

Los agentes sociales deben de estar implicados

Es a la conclusión a la que han llegado los participantes en la reunión, en la que tomo parte la ministra, del Consell de Treball Econòmic i Social de Catalunya, en la cual han estado representados los agentes sociales.

La ministra aprovechó la visita a la Ciudad Condal para mantener una reunión con los trabajadores de la empresa Nobel Plastiques Ibérica, en la que también participó Joaquín Pérez Reyes, Secretario de Estado de Trabajo.

La idea – fuerza que ha querido resaltar la ministra tiene que ver con el hecho de que esta situación de crisis económica solo se va a poder salir airoso si todos – gobierno y agentes sociales – reman en la misma dirección.

Aliados en el Consejo de Ministros

La ministra de Trabajo no está sola en la intención de alargar la extensión de los ERTE más allá de septiembre, y son muchos los que piden que lleguen hasta diciembre.

En el Consejo de Ministros también son favorables a ampliar el plazo temporal de los ERTE ministros como José Luis Escrivá, Nadia Calviño y Reyes Maroto.

Pero, según determinados cálculos, la extensión de los ERTE solo se adjudicaría a los sectores más dañados en esta crisis económica covid-19, como es el sector del turismo y la hostelería, que suponen 190.000 empleos.

De no mediar ninguna otra solución, 500.000 millón de trabajadores se quedarían sin ningún tipo de prestación económica, en unos momentos en los cuales todavía no pueden volver a ocupar sus puestos de trabajo.

Puerta abierta a los despidos

El problema fundamental de que 500.000 de personas se queden fuera del mecanismo de los ERTE, es que muchos de ellos podrían ser despedidos.

Esto es así porque son legión las empresas que habiendo transcurrido ya seis meses desde la contratación del último trabajador, podrán optar por plasmar ERE, donde parte de la plantilla se «iría a la calle».

Para evitar eso, lo cual además de un problema laboral adquiría los tintes de problema social, el ministerio de Trabajo, prepara una atractiva batería de medidas destinadas a las empresas.

Uno de los «vehículos» que se podrían utilizar para evitar los despidos sería una bonificación de los seguros sociales que podría llegar al 80% para las empresas que mantengan el empleo.

Esa medida sería para empresas de aquellos sectores que no están consideradas como de especial protección, esto es, que no son sector turístico, hostelería, y medios de transporte de viajeros.

También para las contratas

Las exoneraciones en las cotizaciones también llegarían a las contratas, es decir, a empresas que son subsidiarias de una empresa mayor.

En el caso de subsidiarias del sector turístico, hostelero y de transporte de viajeros, se les seguirá aplicando la figura de los ERTE, por lo menos hasta final de septiembre.

Un caso tipo sería, por ejemplo, el de una tintorería de Palma de Mallorca, cuya principal fuente de negocio es uno a varios hoteles de la ciudad, que, debido al hundimiento del sector turístico, tiene a la mayor parte de su plantilla en ERTE.

Sin embargo, la tintorería tendría que demostrar ante Trabajo que su principal fuente de ingresos son empresas del sector turístico, y, además, tendría que demostrar que su facturación ha caído de manera importante por esa situación.

Fuente – CincoDías / ABC

Imagen – Lav Ulv / John Brighenti / / Bart Everson / Nenad Stojkovic / Luz Moraleda / La Moncloa – Gobierno de España / Oktober Amsterdam / dom pierre

El Estado participará en CaixaBank

Es quizás el titular más evidente de la fusión entre CaixaBank y Bankia, y es que el Estado seguirá participando en el capital social de la nueva entidad financiera, con un 16% de las acciones y un asiento en el consejo de administración

Aprobada ya la fusión por los consejos de administración de Bankia y CaixaBank, y decidido que el nombre comercial de la nueva entidad financiera será la del banco catalán, el Estado seguirá presente en el accionariado del nuevo banco.

En cuanto a la nueva entidad de crédito, la absorción se va a financiera saliendo a los mercados, con una emisión de títulos por valor de 2.000 millones de euros, mientras que la Fundación La Caixa controlará el 30% del nuevo CaixaBank.

El Estado tendrá el 16% del capital social de la nueva entidad, lo cual le permitirá seguir controlando, entre bambalinas, el rumbo del nuevo buque insignia de la banca española, un banco con 600.000 millones de euros en activos.

Los detalles en una rueda de prensa

Fue la que dieron el pasado viernes, desde Valencia, los primeros ejecutivos de Bankia y CaixaBank, José Ignacio Goirigolzarri, por el banco madrileño, y Gonzalo Gortazar por la entidad que presidiera Isidro Fainé.

Un dato importante es que CaixaBank acudirá a una ampliación de capital, de 2.000 millones de euros, para financiera la fusión, lo que llevará también a un inevitable canje de acciones.

Los bonistas recibirán 0,68 acciones del nuevo banco por cada acción que tuviesen de Bankia, sin que se haya previsto ninguna compensación de tipo económico, por lo que de lo que estamos hablando es de una absorción.

El folleto de la CNMV

El banco recién creado a informado al regulador que su nuevo consejo de administración estará formado por quince asientos, y en donde Goirigolzarri pasará a ocupar la presidencia y el primer ejecutivo será, como hasta ahora, Gonzalo Gortázar.

En cuanto al reparto del poder en la cotizada, Criteria Holding, el «brazo» de la Fundación La Caixa, tendrá derecho a dos asientos en el consejo y el Estado estará representado por un solo consejero.

Del nuevo organigrama, se «caen» Jordi Gual, el que era hasta ahora presidente de CaixaBank y José Sevilla, el CEO de Bankia.

 En cuanto a las funciones, José Ignacio Goirigolzarri se ocupará de la Secretaría del consejo, comunicación externa y auditoría interna, mientras que Gortázar será el CEO de la entidad, informando directamente de la marcha de la empresa al consejo de administración.

CaixaBank como nombre comercial

Tras la absorción, el nombre comercial de la nueva entidad de crédito será CaixaBank, manteniendo la misma imagen corporativa que tenía hasta ahora.

La sede social seguirá siendo la ciudad de Valencia, como lo era hasta ahora tanto para Bankia como para CaixaBank; por lo tanto, en este aspecto no hay novedades, aunque mantendrá sedes operativas en Madrid y en Barcelona.

Cambios importantes en el capital social

Con la nueva CaixaBank, el Estado que tenía, a través del FROB, el 60% de las acciones de Bankia, pasa ahora a detentar solo el 16% del capital social de la nueva entidad.

Criteria, dependiente de la Fundación La Caixa, que tenía el 40% de las acciones de CaixaBank pasará a tener el 30% de los bonos de la entidad financiera de nueva planta.

Pero la fundación que preside Isidro Fainé ya ha advertido que comprará acciones para no ver diluida su presencial.

La CMNV está advertida por Criteria que el holding tiene intención de comprar 25 millones de acciones de la nueva entidad, lo que supondrá un desembolso de 52 millones de euros.

Lograr mayor rentabilidad

 Es el principal objetivo que persigue la fusión de CaixaBank con Bankia, en unos momentos, que bien agravado por la crisis económica, la rentabilidad del negocio bancario tradicional «está por lo suelos».

Bien es cierto, que las rondas de liquidez que están protagonizando los bancos centrales, a uno y otro lado del Atlántico y un dinero muy «barato» poco hacen por sanear las cuentas de las entidades financieras que se ven obligada a la concentración.

Desde los cenáculos económicos ya se ha advertido que esta es la primera de un buen número de fusiones, y se ha llegado a aventurar la posibilidad de que BBVA y Santander, en un futuro próximo, pudiesen pasar por la vicaría.

Nace un coloso

Las dimensiones de CaixaBank son apabullantes, no en vano pasa a controlar el 25% del crédito que se ha dado en este país, llegando a poseer el 24% de los depósitos.

Entre las previsiones de CaixaBank se encuentra, después de eliminar redundancias, lograr un ahorro que se acercaría a los 800 millones de euros anuales, y producir ingresos suplementarios por valor de 290 millones de euros.

Sin embargo, y por el necesario proceso de reestructuración y pasar de ser dos bancos a ser solo uno se incurrirá en minusvalías de 2.200 millones de euros, a pesar de que mediante el ajuste contable se pretende ahorrar.

Es lo que en jerga bancaria se conoce como badwill, que no es otro artificio que comprar un activo a un precio menor que su valor real, que es lo que hace la actual CaixaBank con la maltrecha Bankia.

Menos oficinas y menos empleo

Es un clásico de las fusiones bancarias o las absorciones, sobran, producto del solapamiento, oficinas y empleados, aunque se espera que el recorte de empleo se lleve a cabo de la manera menos traumática.

CaixaBank es casi seguro que para desprenderse de personal acuda a una política de bajas incentivadas y en muchos casos, con los más veteranos, mediante prejubilaciones.

En cuanto a su red comercial y de oficinas, aunque existen provincias en las cuales el solapamiento es más que evidente, en otras la presencia de alguno de los dos bancos es meramente testimonial.

Juntas de accionistas

El último paso que hay que dar, una vez que la fusión ya ha sido aprobada por los consejos de administración de ambas entidades financieras, es que los accionistas de su pláceme.

Se prevé que en noviembre se reunirán, en junta, los accionistas de Bankia y de CaixaBank, y que la aprobación de la fusión será un «paseo militar» en donde no se prevén resistencias, ni siquiera de los minoritarios.

Por otro lado, el gobierno, personificado en Nadia Calviño, ha dado todos los parabienes la formación del primer grupo bancario del país.

Fuente – el diario

Imagen – more by less / Bruno Cordioli / Zarateman / Ricardo Ricote Rodríguez / Zaqarbal / Ryan Shea / Colombaie / Vinals / Banco Santander

Competencia feroz en el mercado de la fibra

El mercado de la fibra óptica para servicio de internet en España está hipertrofiado, con más de 20 marcas comerciales que dan servicio del mismo, aunque finalmente el control queda en pocas empresas, mientras la OPA sobre Más Móvil avanza a buen ritmo

En pocas décadas internet se ha convertido casi en un bien de primera necesidad: ya no concebimos nuestra vida sin la red de redes, ya sea en nuestro teléfono fijo, en nuestro teléfono móvil o ambos.

Si algo caracteriza el mercado de las telecomunicaciones español es su peculiaridad si se lo compara con el resto de los países europeos de nuestro entorno.

Ya sea como marcas propias o como compañías que dependen orgánicamente de las grandes empresas de telecomunicaciones, son 20 las empresas que ofertan servicios de internet bajo fibra óptica.

Estrategias multimarca

Una de las últimas operadoras que se a «sumado al carro» de las ofertas multimarca es la operadora francesa.

Además de ofrecer un servicio premium desde su propia mancheta, utiliza otras empresas para comercializar ofertas convergentes de fijo más móvil.

Esas otras marcas que dependen de Orange son Jazztel, Amena, República Móvil y Simyo, utilizando las dos últimas para una agresiva campaña comercial en el segmento del low cost.

Una táctica parecida es la de Telefónica, que utilizando la marca Movistar para su segmento premium, maneja O2 para su segmento low cost, y para aquellos clientes que quieren una oferta integrada de fijo más móvil pero no quieren televisión.

Vodafone también hacia el low cost

La operadora británica también se ha embarcado en esta guerra comercial, y con su propio nombre da servicio a sus clientes premium.

Pero dentro del rango del low cost controla Lowi y Vodafone Yu, que son las dos subsidiarias que le han permitido lograr un buen número de clientes nuevos en España.

De hecho, inclusive creó Bit, que debía de ser una marca dedicada única y exclusivamente a comercializar «paquetes» digitales, aunque finalmente la operación no pudo fructificar por las características propias del mercado español.

Más Móvil, una low cost que se diversifica

Pero el fenómeno de inclusive crear nuevas marcas ha llegado inclusive a las operadoras de telecomunicaciones de bajo coste, como es el caso de Más Móvil.

La compañía que fundase Meinrad Spenger, tiene presencia en el mercado de telecomunicaciones con Yoigo, Pepephone y LlamaYa, todas ellas en el segmento de bajo coste.

Euskaltel lanza Virgin Telco

Es la primera apuesta en el mercado de bajo coste de la operadora de telecomunicaciones vasca, que nunca antes había incursionado en ese segmento del mercado.

Por su parte, y como estrategia comercial, mantiene las marcas que ha absorbido en el mercado nacional, caso de R en Galicia y Telecable en el mercado asturiano.

Circunscritas solo a ofertas de fibra

Pero en el mercado español de las telecomunicaciones han aparecido operadoras que solo dan servicio de fibra óptica orientado a internet, un fenómeno que es nuevo en nuestro país.

Una de ellas es la operadora rumana Digi, que en estos momentos oferta servicios en seis comunidades autónomas en el mercado del bajo coste, habiendo logrado 136.000 clientes en el primer semestre.

Por su parte, Adamo, manejado por el fondo de inversión EQT, se ha especializado en infraestructura de fibra óptica, con la política de adquirir pequeñas operadoras del mercado de las telecomunicaciones, ganando así presencia en entornos rurales.

OPA sobre Más Móvil

Protagonizada por KKR, Cinven y Providence, se puede decir que ya es un hecho, dado que más de la mitad de los accionistas de la empresa amarilla han aceptado la Oferta Pública de Acciones.

Esos fondos de inversión van a pagar 22,5 euros por acción, por lo que la operadora está valorada, hoy, en 3.000 millones de euros, lo que ha hecho las delicias de muchos accionistas, que ven ahora la posibilidad de tener suculentos beneficios.

Más Móvil, desde hace algún tiempo, es un «oscuro objeto de deseo» para muchas familias y grupos empresariales que ven en la operadora de telefonía la posibilidad de hacer dinero.

Aunque la empresa no ha dado un solo euro de plusvalías desde que está cotizada en bolsa, su evolución en el parqué ha sido más que interesante, lo que ha despertado el «deseo» de muchos empresarios.

El fundador persiste

Y no es otro que Meinrad Spenger, uno de los hacedores del «milagro» de Más Móvil, conseguido a base de «robar» clientes, muchas veces descontentos, a las grandes operadoras de telecomunicaciones.

A él se puede achacar haber extendido el «imperio» Más Móvil, las más de las veces sacando la chequera y haciéndose con el control de empresas más pequeñas, caso de Yoigo, LlamaYa, Hits Mobile y Lebara.

Aunque pueda parecer paradójico, pierde el control de la compañía, la OPA le beneficia porque mantiene un interesante paquete de acciones que podría vender con pingües beneficios.

La burguesía vasca también se apunta

Y hablamos de los Ybarra, una de las familias tradicionales de Neguri, que posee el 13% de Más Móvil a través de la sociedad Onchena, cuya cabeza visible es Carmen Ybarra.

En caso de vender su participación, las plusvalías obtenidas llegarían a los 130 millones de euros, siendo una familia que tiene una fuerte presencia en bolsa.

Los Ybarra son una familia con una importante presencia en la bolsa de valores, con participaciones importantes en Vocento y Viscofan.

Josep María Echarri

Todo el mundo le considera como el «cerebro» que está detrás de la OPA de los tres fondos de inversión, que tendría como objetivo último poder mirar «de tú a tú» a las grandes operadoras del sector.

Echarri es la cara visible del fondo Inteready, uno de los que mayor participación tiene en Más Móvil, y quien hasta ahora había tomado la mayor parte de las decisiones empresariales de este exitoso grupo.

A el también se debe que la negociación con los fondos de inversión KKR, Cinven y Providence haya «llegado a buen puerto», además de tener fama de ser un as con los números.

Fuente – CincoDías / MásMóvil en Wikipedia / BUSINESS INSIDER

Imagen – Beshef / Nemigo / Kārlis Dambrāns / Jesús Lizarraga / Woodley Wonder Works / Sam Valadi / Prayitno / Zarateman / KKR

Los puntos fuertes de la fusión de CaixaBank y Bankia

La fusión de dos de las más importantes financieras del país va a tener incontables ventajas y algunos inconvenientes: entre las primeras el mayor tamaño, la mayor solvencia y el ahorro en la operativa bancaria del «día a día»

A pesar de que nada está completamente «atado», todo parece, que, con el beneplácito de gobierno y los poderes financieros, la fusión entre CaixaBank y Bankia es un hecho.

La baja rentabilidad de negocio bancario, y no solo producto de la pandemia, y otros condicionantes anuncian, no solo en España, un «rally» de fusiones bancarias.

Cuando dos entidades, como CaixaBank y Bankia se fusionan, es ante todo para lograr ventajas, sobre todo competitivas y aumentar su tamaño, haciendo bueno el ya manido «demasiado grande para caer».

El buque insignia de la banca española

Aunque la fusión se dilucidará mañana miércoles, el banco resultante va a ser el que mayor cantidad de activos tiene de la banca española, con 660.000 millones de euros en activos, lo que supone el 25% del sector.

Sin embargo, toda moneda tiene su cara y su envés, y si en la cara nos encontramos con el hecho de que la fusión va a lograr un importante recorte de gastos, también va a haber un importante recorte en el empleo que se aproxima a los 8.000 empleados.

En resumen, y aunque se supone que se abordarán medidas menos traumáticas que los despidos, todo parece indicar que «sobra» el 15,5% de la plantilla.

Además, hay que recordar que el valor que aporta Bankia es el de los 24.000 millones que inyectó el estado para evitar que se precipitase al abismo.

Aquellos años

La historia de las fusiones en la banca española comenzó hace 32 años, cuando corrían los años 80 del pasado siglo y el Banco de Bilbao se fusionó con el Banco de Vizcaya para formar el BBV, Banco Bilbao Vizcaya.

El primer ejecutivo de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri vivió la fusión desde el Banco de Bilbao, donde llevaba trabajando 11 años, y ahora le tocará pilotar la fusión con la entidad financiera que presidiese Isidro Fainé.

Los argumentos principales de aquella lejana fusión fueron tres: lograr mayor tamaño, mejorar la solvencia y mejorar también la rentabilidad.

Ayer como hoy, la fusión pasó por un recorte en número de oficinas y empleo, aunque en aquellos lejanos años ochenta del pasado siglo, el asunto se resolvió con bajas incentivadas y con prejubilaciones.

De hecho, el nuevo gigante financiero español, que parece que comercialmente se denominará CaixaBankia, orillando la denominación Bankia, es fruto de la fusión anterior de 18 bancos y cajas de ahorro.

El tamaño no garantiza rentabilidad

Los datos de nuevo banco son apabullantes:  tendrá el 31,4% de los créditos a particulares, el 28,1% de los depósitos, contando con 6.700 oficinas y una plantilla de 51.500 empleados.

Sin embargo, ya no tener un gran tamaño implica automáticamente tener una gran rentabilidad, e inclusive un informe del año pasado del BCE, bajo el título de Rentabilidad bancaria de la zona del euro: ¿dónde puede ayudar la consolidación? «niega la mayor».

En dicho trabajo se defiende la tesis que, en determinadas circunstancias, la ineficiencia en el gasto es mayor en grandes entidades financieras que en pequeños bancos.

Muchas veces el problema es una conjunción de factores: ineficiencia en el gasto, costes elevados y pocos ingresos, cosa que ha propiciado las fusiones bancarias en las últimas tres décadas.

Pandemia: los problemas crecen

Muchos de los factores que están lastrando la operativa bancaria se van acrecentando con la pandemia, que durante el «cerrojazo» que ha vivido toda Europa, ha reducido la actividad económica a mínimos.

Entre las consecuencias que está viviendo la banca, producto de la crisis económica derivada del covid-19, se encuentran una bajada de ingresos combinada con un aumento de la morosidad bancaria.

A pesar de que esta crisis tiene una fisonomía muy parecida a la del 2008, afortunadamente esta vez la banca cuenta con una mucha mayor solvencia, pero en el caso de esta fusión, el no hacerla haría que por separado los dos bancos entrasen en pérdidas.

Obligatorio adelgazar

Como ya hemos indicado, la eficiencia bancaria y la rentabilidad casan mal con «aparatos» de gran volumen, por lo que la reducción de oficinas y de plantilla va a ser obligado.

Sobre todo, en determinadas regiones, donde CaixaBank y Bankia están hipertrofiados, caso de Cataluña y Madrid, donde surgieron las dos entidades financieras que ahora se fusionan.

Solo en Cataluña, Madrid y Andalucía, la suma de las oficinas de los dos bancos es de 3.000 oficinas, y todo parece indicar que con la fusión la CNMV hará disminuir esa ratio.

En cuanto al empleo, las fuentes más conservadoras hablan de que podrían «salir» 8.000 trabajadores, aunque se supone que el deshacerse de personal se hará de maneras menos traumáticas que los despidos.

La fórmula ideal sería la de las prejubilaciones y despidos incentivados, aunque con la situación de crisis económica el gobierno no es favorable a que la carga de deshacerse de personal tenga que ser soportada por la Seguridad Social.

Recuperar 24.000 millones de euros

Es uno de los objetivos del Estado con la nueva fusión, ya que hay que recordar que se tuvo que inyectar 24.000 millones de euros para evitar que el proyecto bancario que actualmente preside José Antonio Goirigolzarri, naufragase.

Porque lo que si parece claro es que el Estado va a mantener su participación en la nueva entidad financiera CaixaBankia, pero no quiere malvender Bankia, de manera que su participación no sufra una merma en su valor.

En este aspecto lo único que parece claro es que la Fundación La Caixa, que preside Isidro Fainé mantendrá el control del 30% de la nueva entidad financiera, lo cual establece un importante estresor en la negociación.

Ayudas para pagar despidos

La fusión va a provocar la generación de un fondo de comercio negativo, producto de la compra de un activo por debajo de su valor en libros, que es lo que va a suceder en esta ocasión.

Producto de ese artificio contable se podrán generar 8.000 millones que podrían servir para pagar los 3.000 millones de euros que costarán los despidos de entre los ocho y diez mil empleados que «sobran».

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Mr. THK / Jon Chiral / Álvaro Ibañez / 7th Army Training Command / Studio Incendo / Ricardo Díaz / Images of Money / G20 Argentina

IAG amplia capital

Con una caída del transporte aéreo de pasajeros, de más del 90%, las aerolíneas se las ingenian para sobrevivir, como el Grupo IAG que acudirá a una ampliación de capital que diluiría el valor de las acciones que pasarán de un valor de 2,2 euros a los 0,92 por título

Ante la desastrosa situación que está viviendo el sector del transporte de pasajeros por vía aérea, con muchas aerolíneas nacionalizas de facto y con ayudas milmillonarias, algunas de esas aerolíneas, caso de IAG, amplían capital.

Es una manera, como otras, que ante una situación de «vacas flacas» poder conseguir capital para poder seguir operando, a pesar de que esta ampliación de capital va a producir un fuerte descenso del precio de la acción.

La ampliación de capital del 150% va a estar complementada con una importante reducción del número de asientos, que va a llegar este año al 60% y el próximo al 27%.

Conjurar el hundimiento

La ampliación de capital es una táctica para hacer frente a las pérdidas de cientos de millones euros producto de la inactividad durante los peores meses de la pandemia.

La ampliación de capital de IAG supondrá una inyección de capital de 2.741 millones de euros, y este salir a los mercados para aumentar el capital social de la empresa se produce después de la junta de accionistas haya dado su pláceme.

Sin embargo, con los mercados en estado de shock, AIG ha optado por establecer un importante descuento por acción, mediante la fórmula de derechos de suscripción.

IAG ha comunicado al órgano competente, esto es, a la Comisión Nacional de los Mercados de Valores, que las nuevas acciones tendrán un valor de 0,92 euros, muy alejados de su valor de cotización de 2,2 euros.

No son ventajas para todos

Con el nuevo precio por título, la depreciación de la acción llega al 35,9%, y con esa reducción de precio lo que busca IAG es convertirse en atractivo para los mercados.

En la ampliación de capital, 2.979 millones de acciones, pero con un precio por acción que va a hacer que los ya accionistas de IAG sufran una dilución de su capital, es decir, el nuevo valor de las acciones será menor.

Al comienzo de la sesión, el parqué solo ha apreciado el valor de las acciones un 0,18%, aunque se espera que en las próximas sesiones susciten el «apetito» inversor, y suba el precio del título.

La intención de IAG es clara: con la inyección de capital lo que pretende es reducir su endeudamiento y hacer más robusto el balance del grupo que engloba a Iberia y British Airways.

Este movimiento en bolsa coincide con la salida como consejero delegado de Willie Walsh, y la llegada de Luis Gallego, que se suma a la compañía en unos tiempos inciertos de tribulación económica.

Petrodólares

El fondo soberano de Quatar ya ha informado que se hará con el 25% de la ampliación de capital, habiendo tomado el rol de colocadores principales los bancos de inversión Goldman Sachs y Morgan Stanley.

También participarán en la colocación de acciones entidades financieras como Deutsche Bank, BBVA, Santander, Barclays, Citi y Credit Suisse.

De lo que hablamos es de derechos de suscripción, por cada grupo de tres acciones se pagará 0,92 euros, y durante un periodo de 15 días se podrán vender esos derechos de suscripción, con una cotización por acción de 1,43 euros.

Reducción de capacidad

Aunque todavía la CNMV no ha recibido el folleto de la ampliación de capital, se han filtrado ya muchos de los detalles de la operación.

Uno de los datos, no menor, tiene que ver con el hecho de que se reducirá en un 63% la ratio de asientos disponibles por kilómetro, y en este trimestre se producirá una caída del 78%, mientras que en el cuarto trimestre será «solo» de un 60%.

En la extrapolación para el 2021, IAG establecerá una reducción de asientos del 27% debido a la mala situación de la evolución de la pandemia, debido a los rebrotes que se están produciendo en muchos países, sobre todo europeos.

En cuanto a las previsiones de poder recuperar el volumen de negocio de 2019, solo se llegará a ese volumen de negocio hasta el 2023.

El empleo se resiente

En un contexto en el que IAG ya tiene asumido que no ganará ni un euro en el cuarto trimestre, la manera más socorrida de no acumular pérdidas es «meter la tijera» a la plantilla, bien con reducciones de sueldo, bien con la fórmula del ERTE.

La reducción de empleos en British Airways dejará la plantilla con 13.000 trabajadores, en Iberia se aplicará un ERTE y habrá una reducción de sueldos en Aer Lingus, donde se perderán 250 empleos.

Un sector en franco retroceso

El «batacazo» que se está llevando IAG es de similar cariz que el que están soportando otras aerolíneas europeas, producto de la reducción del tráfico aéreo producto de la pandemia.

Ryanair ha tenido que acudir a una ampliación de capital, Norwegian, no contenta con un primer rescate, ha anunciado que necesitará más dinero para no incurrir en «números rojos».

Mientras tanto, aerolíneas de bandera Air France – KML y Lufthansa han sido rescatadas por sus respectivos gobiernos, lo que no asegura que no tengan que recurrir a otras medidas más drásticas para seguir a flote.

¿El final de aerolíneas de bajo coste?

El futuro de las aerolíneas, ante la actual situación de covid-19, pasa por la reducción de todos los gastos fijos que se pueda, lo cual puede acabar provocando que las aerolíneas «tradicionales» ocupen el lugar de las aerolíneas de bajo coste.

Y eso teniendo en cuenta que las aerolíneas de bajo coste basan su negocio en altos niveles de ocupación, vamos, que en sus vuelos «no cabe ni un alfiler».

Todo ello hace pensar que es muy posible que alguna de las aerolíneas de bajo coste que existe actualmente, o bien desaparezcan o se produzca un proceso de concentración como el que vivieron hace no tantos años sus «hermanas mayores».

Fuente – CincoDías / Newtral

Imagen – Colin Brown Photography / Guaraguao / Iberia Airlines / Nacho Pintos / China off season / Delta News Hub / Andy Wu / Antonio Zugaldia

Ahorrar en arte

Estando otro tipo de activos de «capa caída», invertir en arte se ha convertido en una buena manera de alojar los ahorros, algo que la gran empresa española lleva haciendo desde hace décadas, habiéndose convertido en el gran guardés de la obra de los autores nacionales del siglo XX

En estos momentos de tribulación económica, tanto empresas como particulares intentan adquirir activos en lo que tradicionalmente han sido valores refugio, en oro y piedras preciosas, pero también en arte.

Pero no solo empresas y particulares, sino también países, en los muchos siglos de guerras, han expoliado las colecciones de arte de los países que sojuzgaban, y en eso España ha sido campeón.

Muchas de las maravillas que están hospedadas en Museo del Prado lo han sido en parte por el imperio que nuestro país atesoró durante siglos: bien porque las riquezas expoliadas de muchas regiones permitieron a los reyes tener a los mejores pintores y escultores que había en Europa.

O bien porque directamente se expoliaron las colecciones de arte que existían en los países conquistados, de lo cual puede dar buena cuenta, por ejemplo, la colección de pintura holandesa o flamenca que se albergan en el número 23 de la calle de Ruiz Alarcón.

Solo al alcance de la gran empresa

Hasta hace no tanto las grandes pinacotecas y colecciones de arte estaban solo al alcance de los monarcas, ahora lo está únicamente al alcance de las grandes corporaciones: bancos, multinacionales de servicios o grandes complejos industriales.

Iberdrola, Santander, BBVA, Repsol, la Caixa, Banco Sabadell, MAPFRE, Telefónica, ICO y el Banco de España, atesoran enormes activos en arte, que superan las 30.000 obras de arte en manos de la gran empresa.

En cierto modo, con todas esas obras, la gran empresa española podría fundar su propio museo o galería de arte, habida cuenta que el Museo del Prado tiene en su fondo 27.500 obras de arte y el MoMA neoyorquino algo más de 200.000.

Virtudes de las colecciones privadas

En manos de esas grandes empresas, sus colecciones tienen unas virtudes que complementan los fondos de arte públicos.

La primera de esas virtudes es que una vez que han adquirido una obra estas grandes empresas son reacias a venderlas, lo que ha permitido tener un fondo artístico de autores nacionales, que de otra manera se hubiesen perdido en la diáspora de las obras de arte.

Otro de los aciertos de estos adquirientes, sobre todo de los bancos, es que llevan invirtiendo en arte desde los años 30 del pasado siglo, y han tenido la suficiente «vista» como para comprar obras de artistas como Basquiat, Gerhard Richter, Anselm Kiefer, George Baselitz que en esos años tenían unos precios asequibles.

Las integraciones empresariales que se han llevado a cabo con los años, sobre todo en el sector bancario, es que las dos grandes entidades financieras BBVA y Santander hayan pasado a poseer, absorción bancaria de por medio, enormes colecciones de arte.

En todas esas colecciones de arte, al menos en las de las empresas españolas, existe un común denominador: una nutrida presencia de los artistas del exilio de la Guerra Civil y de los creadores de la segunda mitad del siglo XX.

Unas políticas en el largo plazo y en libertad

Una de las características de todas esas colecciones es que son muy diferentes entre sí, producto, entre otros factores, de que esas empresas tienen absoluta libertad para comprar las obras de arte que sus curadores consideren oportuno.

Por otro lado, durante las décadas de los años 80 y 90 del pasado siglo, esas empresas reivindicaron el hacer artístico de los artistas nacionales, comprando una enorme cantidad de producción nacional de autores del siglo XX.

Otro de los factores que han permitido una libérrima política de compras proviene del hecho de que son empresas que poco tienen que ver entre sí y que ninguna de ellas vive del arte.

En dependencia de lo que ganan

Quizás sea el principal «talón de Aquiles» de la gran empresa que invierte en arte, y es que el caudal de compras está en relación directa de los beneficios que logran cada año.

En época de «vacas gordas» realizan compras millonarias, pero cuando la cuenta de resultados aparece en números rojos, como sucedió en la última crisis financiera, las compras se desploman.

En estos momentos, y sin contar con la crisis económica provocada por la pandemia, las únicas grandes empresas españolas y organismos públicos que siguen coleccionando arte son la Caixa, Iberdrola y el Banco de España.

Pero no solo la gran empresa

Para encontrar personas, físicas y jurídicas, que inviertan en arte no tenemos que pensar en grandes empresas, ya que incluso las pequeñas y particulares invierten ya en obras de arte.

Se trata de un mercado, el del arte, que se ha convertido en refugio en tiempos de tribulación económica como en el que nos encontramos, siendo la obra de arte un bien que raramente pierde valor, y casi siempre se revaloriza.

De hecho, en tiempo de crisis, hay casa de subastas que se estrujan el magín para permitir que sus clientes, a pesar del mal desempeño de la economía, puedan seguir invirtiendo en esculturas, pinturas o dibujos.

Uno de los últimos artificios para invertir en obras de arte consiste en comprar no obras completas sino parte de ellas.

Comprar solo una fracción

Y no solo de artistas noveles cuyo precio de mercado no es muy abultado, sino que hablamos de inversión, por fracciones eso sí, de obras de prestigiosos artistas que cotizan en Sotheby’s o Christie’s, como Monet o Warhol.

Se trata, el del arte, de un mercado a largo plazo en por el que los inversores siguen apostando, ya que la rentabilidad media del mercado del arte es del 8,9%, a «años luz» en rentabilidad de otro tipo de inversiones.

Hasta ahora, salvo fondos de inversión en arte, como Artemundi Global Fund, The Fine Art Fund Group, el común de los mortales lo tenía difícil para lanzarse al «ruedo» del mercado del arte.

Sin embargo, ahora han surgido plataformas como Masterworks, en el cual los pequeños inversores pueden comprar un «trozo» de obras de arte de autores como Hockney, Monet o Picasso.

De hecho, el ser ya considerado como una inversión en toda regla, se intuye desde el momento en que es, en Estados Unidos, la SEC – Comisión de Mercados y Valores del EE. UU. – la que supervisa todo el proceso.

Fuente – EL PAÍS / elEconomista

Imagen – Christian Van Der Henst / Álvaro Ibañez / Jean – Pierre Dalbéra / Dagane / Eden, Janine and Jim / Masterworks

Unión antes de fin de año

Todo parece configurado para que antes de fin de año se produzca la fusión de CaixaBank y Bankia, lo que daría lugar a primer grupo financiero de nuestro país, siendo el banco con mayor solvencia de todos los existentes, aunque su «talón de Aquiles» es su escasa presencia internacional

Es la intención que tienen las cúpulas de CaixaBank y Bankia, que tienen intención de que la convergencia se lleve a cabo antes de que termine el año.

De hecho, antes de que culmine el mes de septiembre se celebren los consejos de administración para analizar la operación de lo que dará como resultado el primer banco español por volumen de activos.

El gobierno de España y el Ministerio de Economía ya han dado su pláceme, habida cuenta que la entidad que preside José Ignacio Goirigolzarri es propiedad, en un 61%, del Estado.

Los consejos de administración se reunirán en breve

Ambas entidades han tomado la determinación de reunir a sus consejos de administración el día 13 de septiembre, de manera que ambos órganos colegiados den su anuencia el mismo día y poder proseguir con el proceso de convergencia.

La integración de CaixaBank y Bankia dará lugar a la primera entidad financiera de España, aunque bien es verdad que los otros grandes tótems de la banca española – BBVA y Santander – tienen más negocio en el exterior.

A pesar de que todavía falta que ambos consejos de administración acepten la fusión, parece que estamos ante una mera formalidad y no es peregrino asumir que la unión de ambas entidades financieras ya está hecha.

Negociando desde hace tiempo

La fusión no es producto de una «ventolera» producto de las circunstancias, sino que desde el FROB se lleva negociando desde hace meses, proceso que se aceleró a partir del mes de junio, producto del cariz que estaba tomando la crisis.

Lo que si parece es que, producto del buen resultado que ha dado la banca online es que se persistirá en los procesos de digitalización se seguirán concibiendo como desarrollos estratégicos.

Con el aumento de la digitalización lo que va a conseguir el nuevo banco es ganar en eficiencia y ahorrar en gestión bancaria, ya que cuanto más se utilicen los canales digitales, menos necesaria será la operativa bancaria al uso, basada en sucursales y la atención en ventanilla.

En el alero también se encuentra como gestionar la redundancia de las plantillas, ya que las estimaciones más conservadoras hablan de que podrían «sobrar» aproximadamente 8.000 empleados tras la fusión.

En estos momentos ambos bancos están en la fase de due diligence, esto es, sus respectivos departamentos legales están teniendo acceso a los libros y demás información de las «entrañas» financieras de la otra entidad.

Asesoramiento de altura

De cara la integración ni CaixaBank ni Bankia «van a ciegas» ya que cuentan con el asesoramiento de consultoras con una dilatada experiencia en fusiones bancarias tanto nacionales como internacionales.

En el caso de la entidad en la que es consejero delegado Gonzalo Gortázar, cuenta con la concurrencia de Rotschild, EY y Garrigues, mientras que la entidad catalana alinea a Morgan Stanley, Deloitte y Garrigues.

Una vez que se haya dado el pláceme por ambos consejos de administración serán los gestores de cada banco, auxiliados por los bancos y despachos profesionales citados, los que tendrán que «meterse en harina».

Para esa etapa de fusión quedarán aspectos neurálgicos como el canje de acciones, cómo quedará el organigrama interno, el reparto de poder, plan de negocio, dónde estará ubicada la sede social y el nombre de la entidad financiera resultante.

Cambian las tornas

Si bien es cierto que los ahorros, por la sinergia entre ambas entidades producirán, al final del proceso un montante de 5.000 millones de euros, se va a producir un evidente cambio de tornas en cuanto al poder dentro de la nueva entidad.

Según los datos que se han hecho públicos, la Fundación La Caixa tendría el control del 30% de la nueva entidad, mientras que el FROB, que hasta ahora controlaba el 64% de Bankia, pasará a tener solo el 14%.

En lo que se refiere a la capitalización bursátil de cada entidad, si la misma va a ser tenida en cuenta en el componente accionarial del nuevo banco, los de CaixaBank controlarían el 70% y los de Bankia el 30%.

Repartirse la cúpula

En cuanto al organigrama de los nuevos ejecutivos, todo parece indicar que la presidencia de la nueva entidad financiera producto de la suma de CaixaBank y Bankia será José Ignacio Goirigolzarri.

Del mismo modo, parece que el puesto de lo que en las empresas norteamericanas, y no norteamericanas, se denomina CEO irá para CaixaBank, personificado en la figura de Gonzalo Gortazar.

Más difícil parece el «encaje» de Jordi Sevilla, el hasta ahora consejero delegado de Bankia, aunque en los mentideros financiero que algún puesto se le buscará en el nuevo organigrama de la entidad financiera resultante.

Otro tema que es de capital importancia será la ciudad donde será ubicada la sede social, aunque parece que hay un consenso entre ambos equipos de que la misma se encuentre en Valencia, donde están ubicadas las de CaixaBank y la de Bankia.

Integración de plantillas

Otro aspecto de controversias puede ser la integración de las plantillas de Bankia y de CaixaBank y ya todo el mundo da por sentado que mantener todo el empleo será imposible.

El contingente humano de Bankia es de 35.600 empleados, mientras que la entidad catalana tiene 16.000, en muchos casos con duplicidad de funciones.

Por lo tanto, diversas fuentes anuncian que el expediente de regulación de empleo podría ser de entre 12.000 y 15.000 personas.

En CaixaBank todavía resuena el último ERE en donde se prescindió de algo más de 2.000 personas, mientras que Bankia, en su integración con BMN amortizó la mayor parte de los puestos de trabajo que podían haber sido despidos.

La entidad cuya matriz era Caja Madrid optó por una amplia panoplia de bajas incentivadas, con un buen número de prejubilaciones.

Campeones en solvencia

La fusión entre CaixaBank y Bankia va a dar lugar a un grupo financiero que será el que más solvencia tenga de todos los españoles, ya que sumará 660.000 millones de euros en activos financieros y no financieros.

Al mismo tiempo, va a ser, de lejos, el grupo financiero más solvente. De entre las entidades financieras cotizadas ninguna va a tener un CET1 conjunto de casi el 26%.

Debido a la poca rentabilidad que actualmente está teniendo el negocio bancario, se anuncia una fuerte atomización del sector financiero y bancario, en donde esta será la primera de las fusiones que se producirán.

De hecho, en los mentideros financieros ya se está hablando de una fusión de los dos «buques insignia» de la banca española, como son BBVA y Santander, aunque ahí la integración a todos los niveles se adivina más problemática.

Fuente – EL PAÍS / vozpópuli

Imagen – Fred Romero / Jon Chiral / Diego Delso / Ajay Suresh / José A. del Moral / Wapster / NCDOT / Jason Baker

Aerolíneas: a la caza del viajero

Con una economía en estado crítico y con el espacio aéreo cerrado durante casi tres meses, y unos viajeros reacios a coger un avión, las grandes aerolíneas españolas se han lanzado a una política de agresivas ofertas comerciales para «cazar» clientes

En un sector en franca recesión producto de la crisis del coronavirus y con una España a la cual viajar es una conducta de riesgo, las aerolíneas se han enfrascado en una guerra de precios para hacerse con el mayor número de los escasos viajeros disponibles.

En lo que respecta al mercado español, las aerolíneas que se han enrolado en una guerra de precios son Iberia, Ryanair y Vueling, siendo las dos últimas aerolíneas de bajo coste que poco pueden ya «recortar» en precios.

Iberia inicia las hostilidades

El pasado lunes, los potenciales clientes de la que fuera aerolínea de bandera española, se encontraron los vuelos nacionales desde los 22 euros, vuelos con destino en la UE desde 30 euros y vuelos transoceánicos desde 128 euros.

Lo que pretende la empresa que tiene como CEO a Luis Gallego es hacerse con mayor porción de un mercado menguante, por el cierre del espacio aéreo durante muchos meses, y con unos viajeros renuentes a viajar.

Esas dos circunstancias, unidas al hecho de que la pandemia vuelve a campar por sus respetos, han provocado que en los tres meses de verano la ocupación de Iberia no ha llegado al 30%.

Ofensiva irlandesa

Ryanair no le va a la zaga, y al contraprogramado un millón de asientos, a diversos destinos, a partir de los 5 euros, durante un periodo de compra restringido a 48 horas.

La empresa que más tráfico ha desarrollado en los aeropuertos gestionados por AENA, ha establecido que la oferta está vigente para vuelos que se operen en septiembre y octubre y a 240 destinos.

Tirar los precios por lo suelos lleva siendo una constante, en determinados periodos, desde el año 1985 cuando nació, ya que en el mes de julio puso 250.000 plazas con un precio de salida de 30 euros.

Sin embargo, la oferta «cayó en saco roto», ya que las circunstancias se conjugaron para que la aerolínea no pudiese sacar jugo a la oferta masiva de venta que había hecho.

Recordemos que en el mes de julio Reino Unido y Francia obligaban a los turistas que provenían de España a tener que guardar cuarentena, y simultáneamente las autoridades alemanas recomendaban no viajar a determinadas CC. AA. españolas.

Ante la menor cantidad negocio, Ryanair ha reducido su capacidad operativa un 20% y las ofertas de vuelos baratos tiene como misión la reactivación de la demanda.

Tal como refieren desde Ryanair escudriñar el mercado para ver como estará en invierno es un ejercicio que estos momentos es un ejercicio fútil, porque todo dependerá de la incierta evolución de la pandemia.

Volver a su ser

De cualquiera de las maneras todo indica que en pocos meses el transporte de viajeros por avión volverá a ser pujante, tanto por la reactivación del turismo como por otro tipo de viajes, como los de negocios.

 A pesar de las previsiones, con los datos en la mano, la incertidumbre sobre el futuro de las aerolíneas solo se despejará cuando se haya encontrado una vacuna contra el covid-19 y la mayor parte de la población europea esté vacunada.

En ese escenario de recuperación, las aerolíneas de bajo coste juegan con una cierta ventaja porque pueden hacer ofertas de vuelos a unos precios que los grandes «dinosaurios» como Iberia o Lufthansa no se pueden permitir.

Existe un consenso entre todos los analistas del mercado aéreo de que para el 2023 el transporte de viajeros por avión habrá recuperado el nivel de actividad de antes de la crisis del covid-19.

Y ello porque la demanda sigue ahí, si bien es cierto que los viajeros todavía son renuentes a embarcarse debido a la incertidumbre de una crisis sanitaria producto del SARS-CoV-2 que se desconoce cuándo remitirá.

Vueling se enrola en la guerra de precios

Algo que en cierto modo es tirar piedras sobre su propio tejado, dado que Vueling es la «low cost» del consorcio IAG, en el cual, además de British Airlines se encuentra Iberia.

Su agresiva política de precios, con vuelos nacionales desde 8,99 euros, lo que busca es «segar la hierba bajo los pies» a otras aerolíneas de bajo coste, caso de Ryanair.

Las ofertas son para viajar entre el 21 de septiembre del 2020 y el 30 de junio del 2021, desde los principales aeropuertos nacionales, como puedan ser Madrid, Bilbao o Barcelona.

Esa oferta nacional se combina con oferta de destinos internacionales desde 11,99 euros, a ciudades como la capital de Gales, Cardiff, Londres o la francesa Nantes.

Unos rescates que distorsionan el mercado

Es la queja de ciertas aerolíneas que no son de «bandera», caso de Ryanair, que se quejan de que algunos estados hayan inyectado cientos de millones de euros en aerolíneas nacionales.

Entre las beneficiadas se encuentran Lufthansa, Alitalia, SAS, Finnair o Air France, lo que les ha permitido seguir manteniendo los mismos estándares de servicio que antes de la crisis y embarcase en una guerra de precios.

El montante total de las ayudas – son estimaciones de Ryanair – es de 10.000 millones de euros, y la queja principal es que esas ayudas han sido, en su concesión, completamente arbitrarias y no sujeta a criterios objetivos.

Alitalia, uno de los caos más flagrantes

La aerolínea de bandera italiana, lleva casi 20 años siendo un sumidero por donde se han ido cientos de millones de euros, ya que como empresa lleva 16 años sin dar un solo euro de beneficios.

Desde Ryanair y otras aerolíneas se pide a la Unión Europea que haya «café para todos», y que todo el sector, dado que estamos hablando de empresa de transporte aéreo netamente europeas, las ayudas sean homogéneas.

Al otro lado del Atlántico, más de lo mismo

La administración Trump, haciendo gala del proteccionismo que le caracteriza, y haciendo bueno también el American First, ha inundado de liquidez a las aerolíneas norteamericanas.

Como suele ser habitual en el principal país del mundo capitalista, la mayor parte de las ayudas se las están llevando las grandes corporaciones y multinacionales.

Y las «migajas» para la pequeña y mediana empresa y para los norteamericanos de a pie, que además es sobre los que se está cebando la pandemia.

Fuente – CincoDías / Ryanair en Wikipedia / IAG en Wikipedia

Imagen – Presidente / Mike McBey / Antonio Zugaldia / Per Egevad / Pedro Lozano / Irish Mexi /Colin Brown Photography

Encaje de bolillos para volver al trabajo

La inesperada pandemia de covid-19 lo ha trastocado todo, también el mundo del trabajo, donde las empresas, ante la inminente vuelta al trabajo, organizan protocolos de seguridad y reorganizan en espacio físico de las oficinas para que sus plantillas puedan volver a sus centros de trabajo

La vuelta al trabajo, ahora que se inicia el «curso» no va a ser nada sencilla, y todo producto de una pandemia que lo sigue complicando todo, tanto la economía, el mercado laboral y las jornadas laborales de aquellos que todavía mantiene su empleo.

Todo ha cambiado en el intento de hacer compatible una pandemia, la del SARS-CoV-2, un virus que está todo menos controlado en España, con la vuelta al trabajo en condiciones de seguridad.

La mayor parte de las compañías, al menos aquellas que pueden optar por el teletrabajo, contemplan un modelo mixto, combinando la presencia en la oficina con la actividad laboral desde el propio domicilio.

Un entorno desconocido

Muchos de los empleados, sobre todo los profesionales, que se reincorporan ahora al trabajo, después del mes de vacaciones por excelencia, después de mentes de teletrabajar en sus domicilios, llegan a un entorno completamente desconocido.

Mascarilla y gel hidroalcohólico son ahora compañeros indispensables, así como las pantallas de metacrilato que parcelan los lugares de trabajo y que evitan que los aerosoles que se genera la respiración.

Además, la tradicional efusividad de los latinos, aunque en los entornos laborales el común de los españoles es menos efusivo, también se han terminado, por la necesidad de mantener la «distancia social».

Dependiendo del tamaño de la empresa

En los entornos que podríamos llamar «de oficina», la implementación de esta nueva forma de trabajar y los protocolos consiguientes dependen directamente del tamaño de la empresa.

La gran empresa ha invertido este tiempo de obligado trabajo desde casa para diseñar e implementar, inclusive con departamentos enteros dedicados a la labor, los protocolos covid-19 que serán de obligado cumplimiento a partir de septiembre.

En la pequeña y la mediana empresa, donde la flexibilidad en todos los órdenes es casi obligada, sin afirmar que puede haber más improvisación, seguramente se limitarán a seguir a pies juntillas lo que emane de las autoridades laborales.

Lugares comunes obligados

En lo que todo el mundo coincide es que habrá unas operativas que todas las empresas tendrán que seguir, independientemente del tamaño de las compañías.

Lo que sin duda será obligado, sobre todo en empresas grandes es que tanto la entrada al trabajo como la salida sea escalonada, como una manera de evitar aglomeraciones que irían en detrimento del mantenimiento de la «distancia social».

Otro ítem que será inevitable es el control de la temperatura de cada empleado, al menos a la entrada, aunque algunas empresas han tomado la determinación de hacer la toma de temperatura también a la salida.

Además, determinados sistemas de control de acceso, sobre todo los táctiles de huella digital, han tenido que ser sustituidos por aplicaciones móviles, en donde los trabajadores se validan contra una aplicación en su teléfono móvil.

En cuanto al uso de la mascarilla en la oficina, algunas empresas obligan a su utilización siempre que no se pueda mantener la «distancia social» de metro y medio, pero otras son más estrictas y obligan a tener permanentemente puesta la mascarilla en el centro laboral.

Extremar la limpieza

Pero todas esas medidas son fútiles si no se refuerza la limpieza a fondo de las oficinas una vez que se ha terminado la jornada laboral, para que al día siguiente la plantilla de la empresa acceda a un «entorno limpio».

Nuevamente, las trabajadoras y trabajadores de limpieza vuelven a salir a la palestra, y el de limpieza ha pasado de ser una ocupación laboral a al cual no se la tenía en mucha consideración a convertirse en algo esencial sin lo que no se puede trabajar.

Las grandes empresas, para conjurar la posibilidad de que vuelva a haber un desabastecimiento como en los inicios de la pandemia, han hecho acopio de todo tipo de insumos relacionados con la higiene.

En el caso de Correos, ha repartido entre sus trabajadores 16 millones de pares de guantes, seis millones trescientas mil mascarillas del estándar FFP2 y ha comprado 97.000 litros de gel hidroalcohólico, 7.600 mamparas y 2.000 pantallas faciales.

Reconfigurar la oficina

Además de las ya citadas mamparas que aíslan a cada puesto de trabajo del resto de los compañeros, muchas empresas han rediseñado el lugar de trabajo.

Lo que se busca es que, entre puesto y puesto de trabajo, también se han reconfigurado distancias de seguridad para acceder a servicios comunes, como puedan ser impresoras en red o máquinas de café o servicios higiénicos.

Paradójicamente han sido las PYMES las que más han adoptado la reconfiguración de las oficinas, porque necesitan más la presencia de la mayoría de sus plantillas, porque, entre otras cosas, carecen del «músculo» tecnológico para poder gestionar el teletrabajo.

Se podría calificar incluso que las medias de seguridad ante el covid-19 se está gestionando, en la pequeña y mediana empresa de una manera más informal, mientras que en la gran empresa se está siendo más sistemático.

Ya que el Pisuerga pasa por Valladolid…

Inclusive algunas grandes empresas han utilizado la excusa de la pandemia para fortalecer el modelo de teletrabajo o modelos híbridos a los que esperaban dar un espaldarazo de cualquier manera.

El Corte Inglés, al menos en los departamentos de gestión, se han creado pequeños equipos burbuja que se ensamblan con otros equipos que están trabajando desde su domicilio, y lo cierto es que el modelo está sacando el trabajo adelante.

Otra de las grandes empresas españolas, el BBVA, ha instaurado un modelo que combina el teletrabajo con la comparecencia presencial en la oficina varios días de la semana, y los que ha sido un modelo experimental se consolidará a partir de septiembre.

Vodafone, que envío al grueso de su plantilla a teletrabajar en sus domicilios como una medida temporal para vadear lo peor de pandemia, ha decidió mantener a su plantilla teletrabajando sine die.

Otro de los grandes bancos españoles, CaixaBank, que tiene una plantilla de casi 40.000 personas, ha establecido un plan progresivo para que sus empleados vuelvan a la oficina, priorizando la seguridad de sus trabajadores.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Jesús Corrius / Marek Studzinski / Mike Mozart / Phil Manker / Marco Verch / Complete Interior Design / Álvaro Ibáñez

Artillería de grueso calibre

Es la que están administrando los bancos centrales, el FMI y el BCE como estrategia para salir de la crisis económica, social y política que asola el orbe terráqueo y que ha provocado el virus SARS-CoV-2, abandonando la ortodoxia económica y abrazando el keynesianismo

A situaciones excepcionales medidas excepcionales. Las organizaciones económicas supranacionales y los gobiernos nacionales y transnacionales se aprestan a utilizar la artillería económica de grueso calibre.

El objetivo es bien claro, se trata de ahuyentar la crisis económica de proporciones ciclópeas que estamos viviendo producto de la crisis sanitaria producida por la pandemia de covid-19.

Ha sido icónica la comparecencia pública de Mario Draghi, recordemos sus proféticas palabras en la crisis financiera del 2008, aquello de “haré lo necesario para salvar al euro y créanme, será suficiente”.

El que fuera presidente del BCE ha lanzado un alegato para gastar todo lo que sea necesario, pero solo en la economía productiva, dejando de lado la economía rentista y especulativa a la que tan aficionada ha sido Europa.

Golpe de timón

Con una flexibilidad que hubiese sido necesaria en crisis económica pretéritas, en cuestión de menos de un mes gobiernos y bancos centrales se han reinventado cambiando de doctrina y de criterio económico.

Con unas condiciones sociales y económicas que no se recordaban desde hace más de un siglo, desde la crisis sanitaria de la llamada «gripe española» que acabó con la vida de 200 millones de personas, no quedaba otra.

Se ha configurado, producto de virus que mide micras, y a nivel de todo el orbe terráqueo, una crisis sanitaria, económica y social, con una caída abrupta del PIB y miles de empresas en una UVI económica.

Esta crisis económica, con una fisonomía inconcebible hasta ahora, está haciendo peligrar los sólidos cimientos del sistema capitalista de mercado, y que para algunos analistas económicos podría provocar un cambio de paradigma económico.

Un PIB que no volverá en años

En el más favorable de los escenarios, esto es, en una mejora de la crisis sanitaria y contando con una vacuna efectiva a finales de año, el desastre económico ya es inevitable.

Ahora la pregunta es cuando podrá, la economía mundial, volver a tener el «tono muscular» de antes de la pandemia, y todo indica que se tardarán años en recuperar el PIB previo a la misma.

En lo que respecta a las economías de los países occidentales la recuperación no llegará antes del 2022 o 2023, y restañar las profundas heridas económicas es posible que lleve décadas, en el mejor de los escenarios posibles.

Esta crisis, como ya hemos indicado, va a hacer variar el panorama económico, con cambios de calado y que perdurarán en el tiempo, habida cuenta que el sistema económico capitalista, tal como está actualmente concebido, se ha demostrado disfuncional.

¿Nuevo paradigma económico?

Es de lo que están convencidos muchos catedráticos de economía, que ven como lo que se han pasado enseñando décadas a sus alumnos, no ha servido para capear la crisis y ha sido necesario idear nuevas herramientas sobre la marcha.

Nadie esperaba que producto de la necesidad de hacer «piña» entre los 27 países que conforman la Unión Europea, se haya logrado la mutualización de la deuda pública que va a financiar el plan de rescate.

Aún con todo, esta crisis – recordemos el ideograma chino para el término que combina riesgo más oportunidad – ha permitido la creación de nuevas herramientas económicas, pergeñadas en cuestión de meses y que se han demostrado efectivas para al menos frenar la crisis económica.

Quizás uno de los tótems más importantes que ha caído es la receta de la austeridad para hace frente a crisis económicas, no en vano la doctrina económica que esta vez se ha dictado desde el FMI y el BCE es recomendar a los gobiernos que gasten «a manos llenas».

Aprender de los errores pasados

Sobre todo, de los más recientes, como fue el mal desempeño de las economías de los países occidentales en la anterior crisis financiera que se inició en el 2008 y de la que nuestro país solo salió en el 2014.

Uno de los errores de bulto que cometió el BCE, en aquellos años estaba al mando Jean – Claude Trichet, con un miedo cerval a la inflación, fue encarecer el precio del dinero, justo cuando en los países del sur se producía una crisis de deuda soberana.

El error no se enmendó hasta que el «cetro» del BCE estuvo en manos del banquero italiano que puso en marcha un programa, desconocido hasta aquellas fechas, de Quantitative Easing, una expansión cuantitativa basada en comprar a mansalva deuda pública.

La salida de esa crisis hubiese sido mejor y más rápida, si los «halcones» alemanes y holandeses hubiesen permitido que la UE aligerase las cargas fiscales a las que estaban sometidos los países miembros.

Inclusive, Christine Lagarde, que en aquellos momentos era la presidenta del FMI, salió a la palestra para apuntalar la doctrina del BCE, diciendo que su institución no tenía como misión comprar deuda pública de países en apuros.

Las políticas económicas y fiscales implementadas por el BCE y el FMI ahora, han logrado, que a pesar de que la depresión del PIB en las economías avanzas ha llegado a los dos dígitos, la prima de riesgos de esos países se ha mostrado incólume.

Y mientras tanto en América

La «receta» económica que emana de Jerome Powell, el presidente de la FED, la Reserva Federal Norteamericana, pasa por mantener embridada la inflación, y aconsejar al gobierno federal norteamericano que ponga el acento en la creación de empleo.

Eso ha tenido su correlato al otro lado del océano Atlántico, donde los banqueros centrales se han lanzado a la compra compulsiva de deuda pública de sus propios países, lo que ha «contagiado» incluso a bancos centrales de países emergentes.

Keynes vive

Pero lo más paradójico de la política expansiva de la FED es que fiscalmente, y aunque el país es gobernado por un mandatario republicano, ha aplicado el acervo económico del Keynesianismo y presta el dinero a interés 0.

Inclusive la FED ha llegado a utilizar el poco usual «lanzar dinero desde un helicóptero» como una manera de dar liquidez inmediata a los norteamericanos, muchos de los cuales se han quedado de un día para otro sin empleo y sin sueldo.

Esa política económica y fiscal expansiva, ha sido ratificada por el FMI, cuya directora Kristalina Gueorguieva ha recomendado a los gobiernos, quebrando una «ley no escrita», que gasten todo lo que puedan para salir de esta crisis.

Fuente – EL PAÍS / Expansión Cuantitativa en Wikipedia

Imagen – The U.S. Army / Joey Bird / Iberia Airlines / Satbir Singh / Tejvan Pettinger / Marginal Cost /